LISTA DE PÁGINAS

lunes, 10 de diciembre de 2012

DEGLUCIÓN ATÍPICA (Parte II): “DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO”

La deglución atípica o deglución disfuncional se refiere a la presión anterior o lateral ejercida por la lengua contra las arcadas dentarias durante la deglución.

Se trata de una disfunción oral donde la acción atípica de la lengua favorece los desequilibrios a nivel muscular, funcional y óseo.

En esta disfunción la lengua protruye entre las arcadas dentarias o ejerce presión (anterior o lateral) contra los dientes en cada deglución.

La función de deglución es también conocida como función orofacial porque se desarro­lla en la zona oral. Cuando esta función no se realiza adecuadamente se convierte en una disfunción orofacial.

Este artículo describe de manera somera el diagnóstico y tratamiento de la deglución atípica o disfuncional.


EL DIAGNÓSTICO

La Historia Clínica:

Establecer un correcto diagnóstico es el paso previo y necesario para aplicar la terapéutica idónea para cada paciente.

Durante la entrevista inicial con el paciente (en todos los casos) se efectúa la historia clínica pertinente, administrando la anamnesis que es la habitual para este tipo de disfunciones orofaciales.

A través del interrogatorio se recolectan los datos más relevantes del paciente: personales, antecedentes hereditarios, enfermedades, situación actual, etc. En forma paralela se realiza una observación directa para recabar la máxima información posible, aprovechando que la persona está relajada y distraída.

Con estos datos recogidos de su historial se puede formular una hipótesis diagnóstica que posteriormente se confirma con la valoración propiamente dicha.

La Evaluación Orofacial:

Para evaluar una alteración orofacial, sea esquelética o funcional, es preciso examinar los órganos fonoarticulatorios y las funciones orofaciales intentando detectar todas las alteraciones morfológicas y funcionales1.

Los órganos fonoarticuladores (labios, lengua, paladar...) se evalúan en posición estática y dinámica. Asimismo, se valoran las funciones orofaciales (deglución, masticación, respiración y fonoarticulación) con el foco puesto en la deglución que motiva la consulta. Esta función se examina con líquido y algún alimento blando (ej. yogur, natilla).

Primero se observa al paciente mientras traga saliva, luego cuando ingiere agua y/o yogur, y posteriormente separando delicadamente sus labios en el momento de tragar. También la deglución se valora de forma objetiva mediante la Técnica de Payne*.

En la evaluación orofacial se emplean diferentes protocolos/pruebas objetivas y subjetivas de uso común en Logopedia. Algunas son más acotadas y pueden ser empleadas como screening y otras en cambio valoran de forma global el aparato estomatognático*, la elección dependerá de la edad, características del paciente y criterio del fonoaudiólogo/a o logopeda.

*Técnica de Payne: Método para evaluar la deglución mediante el uso de una sustancia reveladora y una lámpara de rayos ultravioleta2.

*Aparato Estomatognático: El aparato masticatorio está constituido por la dentición, los maxilares y todas las estructuras que contribuyen a la dinámica masticatoria: articulación temporomandibular, músculos de apertura y cierre, lengua, labios y mejillas. Todos estos elementos forman una unidad vital orgánico-funcional indivisible la cual se denomina Aparato Estomatognático (Canut, 2000 citado en Pastor Vera, 2008).

El Diagnóstico Logopédico:

Con las conclusiones obtenidas a través del interrogatorio o anamnesis y el resultado de la exploración funcional y orofacial, se puede definir el diagnóstico logopédico.

Esta información se transmite al paciente o familia a través de una devolución diagnóstica empleando un lenguaje claro y exponiendo las diferentes vías de solución. Es conveniente explicar al paciente aquello que realiza de forma inadecuada, lo que es necesario modificar y los recursos para conseguir los objetivos.

Los informes médicos y los exámenes complementarios que aporte la familia: Otorrinolaringología (ORL), Odontología... serán de gran valor para el diagnóstico y para definir el pronóstico.

Esta investigación detallada y completa del paciente permite conocer la etiología del trastorno deglutorio: causas funcionales, orgánicas o una combinación de ambas.

Las causas más frecuentes que pueden producir una deglución atípica o disfuncional fueron descriptas en DEGLUCION ATÍPICA (Parte I): “ETIOLOGÍA Y CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS”

DEGLUCIÓN ATÍPICA: INTERPOSICIÓN LINGUAL BILATERAL


Fig. 44: Deglución con interposición lingual bilateral4Deglución disfuncional, atípica o infantil: Deglución en la que la lengua no realiza el contacto palatino característico de la deglución adulta, observándose presiones anómalas de lengua, labios y/o mejillas durante la deglución2.


EL TRATAMIENTO

Una vez establecido el diagnóstico del paciente y considerando ciertas variables individuales como edad, nivel sociocultural, motivación... se inicia la reeducación o rehabilitación de la deglución atípica o disfuncional.

El logopeda o fonoaudiólogo/a siempre se basa en la evaluación-diagnóstica realizada para planificar el tratamiento, por lo que se descarta la posibilidad de considerar la existencia de un tratamiento estándar para la corrección de la deglución atípica.

Cada tipo clínico requerirá un abordaje específico5. Por este motivo, una correcta intervención va a depender de la habilidad y sentido común del terapeuta para seleccionar los recursos más apropiados según cada caso.

Terapia Miofuncional Orofacial:

El tratamiento de la deglución atípica se realiza a través de terapia miofuncional. Este abordaje incluye la musculatura orofacial comprometida y las funciones alteradas para rehabilitar de forma integral al paciente.

La edad aproximada para comenzar una terapia logopédica para la corrección de la deglución atípica es a partir de los 4 o 5 años, aunque la edad puede variar dependiendo de las circunstancias individuales.

En cuanto al significado y propósito de esta terapéutica, Segovia (1988) así lo expresa: Entendemos por terapia miofuncional el conjunto de procedimientos y técnicas para reeducar patrones musculares inadecuados. Con referencia a los problemas que tratamos, diremos que es un sistema terapéutico que ha sido desarrollado para corregir una musculatura desequilibrada y hábitos de tragar anormales.

Abordaje Interdisciplinario:

Los casos que requieren la cooperación de varias disciplinas se programan a partir del diagnóstico para poder intervenir de forma adecuada y con los recursos más idóneos. Según la edad y diagnóstico del paciente la actuación del logopeda podrá ser simultánea, previa o posterior al tratamiento de Ortodoncia, ORL, etc.

Sólo trabajando en equipo se conseguirán resultados óptimos que faciliten al paciente la normalización de sus funciones y de su estructura anatómica, así como la estabilidad de ambas4.

La interrelación entre logopedas, médicos y especialistas es fundamental en este tipo de pacientes que suelen necesitar un manejo diagnóstico y terapéutico interdisciplinario.

En esta línea, se puede mencionar el Protocolo de exploración interdisciplinar orofacial para niños y adolescentes. Se trata de una herramienta útil y sencilla que posibilita la detección de alteraciones morfológicas y/o funcionales del sistema estomatognático y facilita la derivación y la interrelación entre Pediatras, ORL, Logopedas y Odontólogos2.

Este protocolo se compone de 13 factores que se detallan y explican en las instrucciones para seguir el protocolo6.


LAS ETAPAS DEL TRATAMIENTO

En primer lugar debemos contar con una musculatura labial, lingual y facial correctamente entrenada, y la respiración nasal establecida. Si estas condiciones no se dan, difícilmente podremos lograr la instalación de un patrón deglutorio correcto5.

En la actualidad trabajamos con los órganos fonoarticulatorios con el objetivo de mejorar las funciones orofaciales. Las cuatro etapas básicas del tratamiento mioterápico son1:

  1. Ejercicios musculares en los órganos fonoarticulatorios, para adecuar el tono y la movilidad.
  2. Entrenamiento de la posición de reposo de los labios y la lengua.
  3. Entrenamiento de los nuevos patrones de respiración, deglución, masticación y fonación.
  4. Generalización o mantenimiento de los patrones aprendidos.

Aunque la terapia empleada en cada paciente con problemas de deglución atípica deberá planificarse de acuerdo con la individualidad del paciente, hay tres fases que son comunes a todo tratamiento7:

Concientización: El paciente deberá reconocer el problema y la necesidad de su corrección, para ese fin trabajará mediante ejercicios realizados metódicamente y diariamente.

Corrección: El paciente conocerá las estructuras que intervienen en la deglución, por qué ésta es anormal. Se le enseñará a tragar normalmente.

Reforzamiento: Una vez que el paciente ha conseguido un patrón correcto, deberá ser reforzado; su estabilización se logrará con ejercicios adecuados hasta que la acción refleja condicionada haya establecido el tragar del adulto.

No puede pensarse que cada una de estas etapas queda estancada hasta pasar a la próxima. No hay límites bien definidos entre ellas7.


EL PROCEDIMIENTO REEDUCATIVO

En cada sesión se revisan los ejercicios dados y se presentan los nuevos objetivos de trabajo, actividades/juegos que el paciente realiza junto al logopeda.

Frecuencia y ejercicios breves son importantes en el reequilibrio muscular7. El paciente va a replicar en su hogar lo aprendido en cada sesión con su terapeuta.

Con los menores se emplea una metodología multisensorial y lúdica para favorecer su asimilación, encaminada a despertar el interés por la ejecución de cada nuevo juego o ejercicio.

Sabemos que un paciente bien informado colabora más, trabaja mejor en sesión y en casa, por esta razón, es importante hablar de su problemática y la necesidad de su corrección, que Segovia (1988) llama la fase de concientización común a todo tratamiento.

La toma de conciencia es la base de cualquier intervención eficaz, ya que el paciente descubre el por qué y para qué de la tarea reeducativa5.

El entrenamiento de las nuevas posiciones de reposo de lengua y labios se inicia desde las primeras sesiones, porque es para el paciente la tarea más difícil de automatizar y posteriormente mantener en el tiempo (generalizar).

El niño, adolescente o adulto debe conocer las partes implicadas en el mecanismo de la deglución y el nuevo patrón muscular deglutorio: de forma gráfica, con ayuda del espejo, en la boca de su logopeda, etc.

Una vez logrado el control de la deglución de saliva, se continuará con los líquidos y los semisólidos para finalizar con la deglución de alimentos sólidos, no obstante, este orden es modificable si el paciente tiene dificultad para lograr el control del líquido o la saliva.

La duración de las sesiones, la periodicidad y la longitud del tratamiento de cada paciente dependen de la reacción individual7. Todo aprendizaje implica un proceso en el cual el paciente pasará por distintas etapas, con avances y retrocesos irá fijando los nuevos patrones musculares que van a permitir la rehabilitación.

Debemos evitar generalizar situaciones, recordando que cada caso es único y como tal, particular5. Se trata en definitiva de reaprender una función: la deglución adulta/funcional mediante una selección de ejercicios y técnicas personalizadas, no necesariamente aplicables a todas las personas.

El tratamiento se dará por finalizado cuando el paciente consiga generalizar el nuevo patrón deglutorio y se encuentren estabilizadas las demás funciones orofaciales.

Los beneficios de la Logopedia en estos casos son numerosos:

Aprendizaje del patrón deglutorio correcto/adulto, reequilibrio muscular y funcional a nivel orofacial, mejoras significativas en la estética facial de la persona, en su autoestima y en otras áreas del desarrollo personal.


Artículo publicado el 10 de diciembre de 2012, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

  1. Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.
  2. Carasusán Barcelona L, Donato GS, Ventosa Carbonero Y. HERRAMIENTAS PARA LA EVALUACIÓN DE LAS DISFUNCIONES OROFACIALES. Colegio de Logopedas de Cataluña. 2014. https://www.clc.cat/es/informacio-recursos-collegiats
  3. Chiavaro N. Funciones y disfunciones estomatognáticas. Ed. Akadia. Buenos Aires, Argentina. 1ª ed. 2011. https://normachiavaro.com/
  4. Pastor Vera, T. V. (2008). Análisis correlacional de las secuelas estructurales y funcionales que son ocasionadas por la respiración oral y que condicionan la deglución. Tesis doctoral. Universitat Ramon Llull. https://hdl.handle.net/10803/9263
  5. Grandi D, Donato G. Terapia Miofuncional. Diagnóstico y Tratamiento. Ed. Lebón. Barcelona, España. 2006.
  6. Bottini,E.; Carrasco,A.; Coromina,J.; Donato,G.; Echarri,P.; Grandi,D.; Lapitz,L. y Vila,E. (2008). Protocolo de Exploración Interdisciplinaria Orofacial para Niños y Adolescentes e Instruccioneshttps://www.clc.cat/es/informacio-recursos-collegiats
  7. Segovia ML. Interrelaciones entre la Odontoestomatología y la Fonoaudiología. La Deglución Atípica. Ed. Médica Panamericana. Buenos Aires, Argentina. 1988.

martes, 4 de diciembre de 2012

DEGLUCIÓN ATÍPICA (Parte I): “ETIOLOGÍA Y CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS”

INTRODUCCIÓN:

La deglución es una función innata y refleja, que permite el paso del alimento, líquido o saliva desde la cavidad oral hacia el estómago1.

Esta función oral primaria y vital se irá modificando en forma paralela al crecimiento del menor, dejando de ser una deglución propia del lactante, para dar paso a la deglución madura (adulta). Cuando este proceso fisiológico no se cumple y la función no completa su maduración, hablamos de una disfunción o deglución atípica.

La deglución infantil tiene características similares a la deglución atípica. De ahí se deduce que el origen de esta alteración es la falta de maduración de la función de deglución2.

La deglución disfuncional o deglución atípica se refiere a la presión ejercida por la lengua contra las arcadas dentarias o la interposición lingual (anterior o lateral) durante la deglución.

La deglución atípica se define como todo movimiento compensatorio que se desencadena por la inadecuada actividad lingual que pone en marcha el acto deglutorio en la etapa bucal (Adamowsky, 1990 citado en Pastor Vera, 2005).


ETIOLOGÍA:

Las causas que favorecen la permanencia de la deglución con patrones infantiles pueden ser de origen orgánico o funcional y se describen a continuación.

Factores Orgánicos:

Hipertrofia de adenoides (vegetaciones).

Ausencia de piezas dentarias.

Alteraciones de la mordida.

Trastornos de los maxilares.

Malformaciones faciales.

Anquiloglosia (ausencia de movilidad lingual por un frenillo lingual alterado).

Alteración del tamaño de las amígdalas (hipertrofia).

Movilidad lingual reducida debido a un frenillo lingual corto.


Factores Funcionales:

Respiración por boca (diurna y nocturna).

Hábitos posturales alterados.

Prolongación de la alimentación triturada o blanda.

Factores emocionales, psicoafectivos, etc.

Persistencia en el uso del chupete y/o biberón a partir de los 18 meses.

Persistencia de hábitos orales lesivos: succión digital, labial, lingual, de objetos, onicofagia*, etc.

*ONICOFAGIA: La onicofagia se refiere a la costumbre de morder o comerse las uñas.

Este tipo de hábito distorsiona la mordida y altera la armonía de las funciones orofaciales, aunque en menor grado que la succión digital2.


CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS:

Las personas con deglución atípica o disfuncional presentan una serie de características que se pueden observar a lo largo de la entrevista inicial.

En ocasiones es la propia familia quien advierte los síntomas y consulta al logopeda. En otros casos, las derivaciones proceden desde los servicios de Odontopediatría, Ortodoncia, Otorrinolaringología, Pediatría, etc.

Las características clínicas de los pacientes con deglución atípica pueden cursar aisladas o bien, como es más frecuente, combinadas entre sí:

Labios secos y/o agrietados.

Trastornos de la mordida/oclusión.

Alteraciones en la fonoarticulación y la voz.

Respiración mixta o por boca de forma permanente.

Falta de contacto labial en reposo (labios incompetentes).

Los incisivos superiores se apoyan sobre el labio inferior en posición de descanso.

Interposición anterior o lateral de la lengua durante la deglución.

Ausencia de contracción de los músculos maseteros en el momento de tragar.

Acúmulo de saliva entre los labios que dificulta el habla.

Imposibilidad de tragar con los labios entreabiertos.

Presencia de mímica facial y movimientos asociados de la cabeza al tragar.

Contracción visible de la musculatura que rodea la boca durante la deglución.

Empuje lingual contra la arcada dentaria superior o inferior durante la deglución.

La lengua en posición de reposo se ubica en el suelo de la boca o protruye* entre las arcadas dentarias.

También pueden asociarse2:

Ronquidos y babeo nocturnos.

Formación frecuente de sarro.

Inflamaciones en las encías, etc.

*PROTRUIR: Dicho de una parte del cuerpo o de un órgano: Desplazarse hacia delante, sobresalir de sus límites normales, de forma natural o patológica.

DEGLUCIÓN ATÍPICA: INTERPOSICIÓN LINGUAL ANTERIOR


Figura 1: Deglución con interposición lingual anterior3La interposición de la lengua en la parte frontal o lateral conduce a la mordida abierta anterior o lateral4.

La presión del posicionamiento lingual atípico puede ser un factor causal o agravante de los trastornos de la mordida. También, la deglución disfuncional afecta la producción de los sonidos del habla debido a la postura baja y/o adelantada de la lengua en reposo y durante la deglución.

La posición de la lengua en estado de reposo, es muy importante. Esta posición deberá ser corregida cuando se le enseñe un patrón normal de deglución4.


DEGLUCIÓN ATÍPICA Y ALTERACIONES DE LA MORDIDA:

Cuando la deglución atípica o deglución disfuncional se instala como una conducta habitual, puede acarrear alteraciones de la mordida (maloclusión).

Son frecuentes en estos pacientes una mordida abierta anterior o lateral, mordida cruzada, Clase II (de Angle), diagnósticos que van a requerir una intervención multidisciplinaria para su correcto abordaje como lo explicaba en LA DEGLUCIÓN ATÍPICA: LOGOPEDIA VS ORTODONCIA

Segovia (1988) describe las desviaciones más comunes que conducen a maloclusiones: deglución con interposición de la lengua y deglución con interposición labial.

La forma de deglutir con interposición de la lengua se caracteriza por que, en el momento de tragar, los dientes no se ponen en contacto. La lengua se aloja entre los incisivos, pudiendo a veces interponerse entre los molares y premolares4.

La interposición del labio inferior entre los dientes frontales, en el momento de deglutir, se presenta en los casos de extremo overjet (distancia horizontal existente entre los incisivos superiores y los inferiores cuando los dientes están en oclusión; puede ser de 0 hasta varios milímetros)4.

Recordemos que el logopeda es el profesional cualificado para realizar la valoración y rehabilitación de los diferentes tipos clínicos de deglución atípica o disfuncional.

El empleo de la reja o rejilla lingual, un mecanismo utilizado en el pasado por los ortodoncistas en las mordidas abiertas, está prácticamente en desuso por su baja eficacia y el rechazo de los pacientes.

La única alternativa eficaz es la reeducación de la forma de tragar/deglutir, ya que mientras exista deglución atípica la recidiva será la norma.

En muchos casos se puede observar que, al no corregirse la deglución, tratamientos magníficos pueden engendrar recidivas4.

Es evidente que la Logopedia es de gran utilidad, no solo porque facilita la acción de la Ortodoncia; sino también, porque mejora la estética facial, la salud oral y general del paciente.


CONCLUSIONES:

La deglución es un proceso complejo en el que están implicados aspectos anatómicos y fisiológicos (Agustoni, 1994 citado en Pastor Vera, 2005).

La deglución atípica se define como la presión anterior o lateral de la lengua contra las arcadas dentarias durante la deglución2.

Esta alteración se caracteriza por una incorrecta posición de la lengua durante la deglución de la saliva, los líquidos y los alimentos.

Es preciso primeramente investigar las causas (orgánicas o funcionales) que dieron origen a la deglución atípica o deglución disfuncional, para posteriormente proceder a su intervención.

Por norma general, la corrección de la deglución atípica amerita una intervención conjunta de Logopedia y Ortodoncia como ya se ha explicado.

El abordaje de cada tipo clínico de deglución disfuncional es competencia del logopeda mediante la aplicación de terapia miofuncional en todas las edades.

El tratamiento logopédico está enfocado a reeducar o rehabilitar la deglución atípica y evitar las recidivas, sobre todo en los casos de las mordidas abiertas.

Recordemos que una función alterada (deglución atípica) creará disfunciones en cascada que van a repercutir negativamente en el desarrollo orofacial y esquelético del menor.

Es recomendable la intervención precoz, ya que restablecer lo fisiológico no es una tarea sencilla y cuanto más tarde se inicie el tratamiento, más tiempo y esfuerzo habrá que invertir.

Por lo antes dicho, se puede afirmar que prevenir y actuar de forma temprana en las disfunciones orofaciales como la deglución atípica o disfuncional con profesional cualificado (logopeda, fonoaudiólogo/a, ortodoncista) redundará en la salud y calidad de vida de la persona.


Artículo publicado el 4 de diciembre de 2012, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

  1. Grandi D, Donato G. Terapia Miofuncional. Diagnóstico y Tratamiento. Ed. Lebón. Barcelona, España. 2006.
  2. Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.
  3. Pastor Vera, TV. Relación entre respiración oral y deglución atípica: estudio piloto de niños que presentan la característica común de lengua baja. Rev Logop Fon Audiol. 2005;25:121-7. Accesible en: https://www.elsevier.es/es-revista-revista-logopedia-foniatria-audiologia-309-sumario-vol-25-num-3-S0214460305X73284
  4. Segovia ML. Interrelaciones entre la Odontoestomatología y la Fonoaudiología. La Deglución Atípica. Ed. Médica Panamericana. Buenos Aires, Argentina. 1988.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

RESPIRACIÓN BUCAL (Parte II): DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

INTRODUCCIÓN:

Las alteraciones de la función de respiración se manifiestan en personas de todas las edades siendo un diagnóstico habitual en la práctica clínica.

La respiración nasal filtra, purifica, entibia y humidifica el aire inspirado. El cambio de modo respiratorio, sea bucal o mixto, altera estas funciones1. En estos casos donde el aire no entra por la nariz hablamos de disfunción.

La respiración oral o bucal es, por tanto, una disfunción respiratoria que afecta sin distinción a niños, adolescentes, jóvenes y adultos.

La respiración por boca (parcial o total) facilita la entrada de aire frío, seco y no liberado de gérmenes que es muy agresivo para las vías aéreas inferiores y favorece los procesos infecciosos.

Debido a la elevada frecuencia con la que se presenta la respiración oral, constituye uno de los principales factores causales de desequilibrio orofacial en la población infantil.

Los pacientes que son respiradores orales consultan por iniciativa propia o acuden a Logopedia derivados desde los servicios de Otorrinolaringología (ORL), Pediatría, Odontología, Ortodoncia, etc.

En este artículo se analiza, con carácter general, el manejo diagnóstico-terapéutico de las secuelas que puede ocasionar la persistencia de una disfunción respiratoria, con el foco puesto en la primera infancia.

Fig. 3: DESCENSO DE LA MANDÍBULA Y LENGUA BAJA POR RESPIRACIÓN ORAL


EL DIAGNÓSTICO:

Es muy importante realizar el diagnóstico diferencial entre obstrucción nasofaríngea (causa orgánica) y hábito de respiración oral o parafunción (causa funcional).

Determinar las causas de la respiración oral/bucal es imprescindible de cara a la elaboración de un plan de tratamiento etiológico. Por este motivo, si el paciente no aporta informes médicos se deriva al especialista competente para descartar posible obstrucción orgánica a la entrada nasal del aire.

Una causa orgánica puede ser el origen de la respiración por boca y, con frecuencia, tras la intervención quirúrgica (adenoides, amígdalas…) la persona mantiene el hábito adquirido de respiración por vía oral. Es necesario en estos casos, rehabilitar la función respiratoria con terapia miofuncional para reconducir el hábito y tratar el desequilibrio orofacial existente.

La actuación del logopeda o fonoaudiólogo/a consiste en valorar la permeabilidad de la vía aérea a través de diferentes pruebas objetivas y subjetivas contenidas en los protocolos de evaluación de los trastornos orofaciales.

La entrevista inicial con los menores se realiza con los padres y la presencia del paciente en todos los casos. En esta primera toma de contacto comienza la observación general mientras que en forma paralela se recogen los datos más relevantes a través de la anamnesis.

La respiración se evalúa observando atentamente al paciente en momentos de relajación durante la confección de la historia clínica, para consignar el tipo y modo respiratorio (nasal; oral o mixto). Si el consultante es un adulto se examina la respiración activa (al iniciar el habla y durante el discurso), ya que suele ser de tipo torácica o clavicular.

La exploración de la respiración incluye: observación de postura corporal, como se sienta, si mantiene labios entreabiertos,… para luego relacionar todos los datos con las pruebas específicas: de Rosenthal, espejo de Glatzel, reflejo narinario de Godin, etc.

La respiración oral (por obstrucción orgánica o hábito) es una causa frecuente de desequilibrio de las estructuras óseas y musculares, por lo tanto, una correcta evaluación aportará la información necesaria para diagnosticar e intervenir al paciente de forma apropiada.

Fig. 4: ELEVACIÓN DE LA ALTURA PALATINA


EL TRATAMIENTO:

Una vez esclarecida la causa de la disfunción respiratoria y elaborado el plan terapéutico personalizado, se inicia la intervención que es miofuncional y multidisciplinaria en la mayoría de los casos.

Los pacientes respiradores bucales de 4 o 5 años de edad, sin características genéticas desfavorables ni problemas de obstrucción aérea superior (debido a malformaciones), suelen beneficiarse enormemente con las terapias1.

La estimulación de la respiración tiene como objetivo mejorar gradualmente dicha función, restableciendo el uso de la cavidad nasal para favorecer la permanencia de una postura lingual adecuada, lo cual minimiza o incluso revierte la existencia de disfunciones orofaciales2.

Se tendrán en cuenta ciertos requisitos que son necesarios para que el tratamiento sea exitoso en la infancia: la motivación del niño, el deseo de modificar los hábitos y la colaboración del núcleo familiar.

Los primeros objetivos de la rehabilitación respiratoria son:

La higiene nasal:

La estimulación de la función respiratoria se inicia con la higiene nasal. Enseñar a los niños a sonar la nariz es el paso previo para que puedan reconocer un órgano poco utilizado o inexistente.

Se crea el hábito de la higiene nasal (con pañuelos de papel) en sesión para que sea reproducido en el hogar de forma diaria. La meta es conseguir una respiración por nariz eficaz con los más pequeños siempre a través del juego.

Postura de reposo labial, ejercicios y técnicas respiratorias:

El entrenamiento de la respiración nasal se inicia junto a la posición de reposo labial: labios unidos y sin tensión para facilitar la entrada del aire por nariz.

La realización de pocos ejercicios pero efectivos son suficientes para lograr buenas respuestas musculares y funcionales en cualquier franja de edad.

La intervención temprana en el respirador oral es fundamental, encaminada a evitar las consecuencias sobre las estructuras óseas y las funciones orofaciales.

La rehabilitación de estos pacientes depende generalmente de un equipo multidisciplinario formado por profesionales de la Logopedia, ORL, Cirugía Maxilofacial, Ortodoncia, etc.

El logopeda integrado en el equipo de salud interviene al paciente de forma global, consiguiendo tratamientos más breves, eficaces y con menor índice de reincidencia.

¿A qué edad sería conveniente iniciar la intervención logopédica?

Lo recomendable es que los niños respiradores bucales comiencen el aprendizaje de las funciones orofaciales alrededor de los 4 años de edad. Debemos recordar que ya debe haberse realizado la evaluación otorrinolaringológica para el diagnóstico de las causas de la respiración bucal1.

Sabemos que una función alterada puede generar una reacción en cadena y afectar la estabilidad de otras funciones.

Esta situación se observa claramente en los respiradores orales desde la infancia que presentan un patrón facial típico conocido como "facies adenoidea" y características clínicas comunes descritas en RESPIRACIÓN BUCAL (ParteI): ETIOLOGÍA Y SINTOMATOLOGÍA

La acción terapéutica prematura y oportuna en el insuficiente respiratorio coadyuva al mejor resultado de su rehabilitación y evita el compromiso irreversible de las estructuras4.

Cuando la respiración es nasal existe un equilibrio entre las estructuras óseas y musculares. Por el contrario, cuando la respiración es por vía oral las condiciones son muy diferentes. El paciente que respira por boca presenta una situación de desequilibrio entre las estructuras faciales.

El principal objetivo de la actuación logopédica a través de la terapia miofuncional es lograr el establecimiento del patrón de respiración nasal y promover el equilibrio esquelético, muscular y funcional.


CONCLUSIONES:

La respiración oral o bucal está vinculada a la deglución disfuncional, las maloclusiones, las alteraciones de articulación y voz, siendo una de las principales causas de desequilibrio orofacial durante la primera infancia.

Estas disfunciones respiratorias serán más graves, cuanto más temprano aparezcan y cuanto más prolongada sea su acción sobre la estructura orofacial, pudiendo provocar desequilibrio esquelético, muscular y funcional.

La detección y el diagnóstico precoz de la disfunción respiratoria es esencial para diferenciar a tiempo si se trata de un hábito o una obstrucción nasofaríngea y poder intervenir con el profesional idóneo.

Definitivamente lo mejor en estos casos es la prevención, debido a que un gran número de diagnósticos de respiración oral se producen por una postura viciosa, como resultado de hábitos de succión o la prolongación de los mismos (chupete, biberón, succión digital,…).

La respiración por vía oral puede afectar estructuras óseas, grupos musculares y funciones orofaciales, alterando en mayor o menor grado a: El crecimiento trasversal del paladar, la oclusión dental, la estabilidad mandibular, la musculatura masticatoria, labial, lingual y la fonoarticulación.


Las imágenes han sido tomadas de Pastor Vera (2008) citada en bibliografía. Introducción: Fig. 3 Descenso de la mandíbula y lengua baja por respiración oral y Fig. 4 Elevación de la altura palatina.

Artículo publicado el 21 de noviembre de 2012, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

  1. Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.
  2. Grandi D, Donato G. Terapia Miofuncional. Diagnóstico y Tratamiento. Ed. Lebón. Barcelona, España. 2006.
  3. Pastor Vera, T. V. (2008). Análisis correlacional de las secuelas estructurales y funcionales que son ocasionadas por la respiración oral y que condicionan la deglución. Tesis doctoral. Universitat Ramon Llull. Disponible en: https://hdl.handle.net/10803/9263
  4. Segovia ML. Interrelaciones entre la Odontoestomatología y la Fonoaudiología. La Deglución Atípica. Ed. Médica Panamericana. Buenos Aires, Argentina. 1988.

jueves, 15 de noviembre de 2012

RESPIRACIÓN BUCAL (Parte I): ETIOLOGÍA Y SINTOMATOLOGÍA

INTRODUCCIÓN:

La relación de la respiración bucal con las deformidades de la arcada dentaria y del paladar duro, el estrechamiento facial y el hipodesarrollo mandibular ya fue descrita en el siglo pasado1.

Respiración bucal es la respiración que el individuo efectúa a través de la boca, en lugar de hacerlo por la nariz, no obstante que la respiración bucal exclusiva es sumamente rara2.

La respiración nasal es imprescindible para un buen desarrollo de las funciones orofaciales y, por consiguiente, un crecimiento esquelético armonioso1.

La respiración por vía oral es una alteración de la función de respiración o disfunción respiratoria que afecta sin distinción a personas de todas las edades.

Las dificultades respiratorias pueden producirse a nivel nasal, de la nasofaringe, bucofaringe o de todo el tracto respiratorio superior, pero en todos los casos se rompe el equilibrio funcional y el sujeto se convierte en respirador bucal3.

Sabemos que el trayecto fisiológico del acto respiratorio es el siguiente: fosas nasales, faringe, laringe, tráquea, bronquios y pulmones.

La respiración nasal filtra, purifica, entibia y humidifica el aire inspirado. El cambio de modo respiratorio, sea bucal o mixto, altera estas funciones. El aire que entra directamente por la boca ya no recibe este tratamiento de limpieza, calentamiento y humidificación antes de pasar a las vías aéreas inferiores. Por lo tanto, el riesgo de infección es mayor1.

Cuando la vía de entrada no es la cavidad nasal hablaremos de disfunción. Esta disfunción puede impedir que otras funciones que se producen en la boca se puedan ejecutar con normalidad, como es el caso de la deglución4.

La respiración oral está vinculada a la deglución atípica, las maloclusiones, las alteraciones de articulación y voz, siendo uno de los principales factores causales de desequilibrio orofacial durante la infancia.

Ante una dificultad respiratoria nasal sea parcial o total, se altera el proceso fisiológico y se establece de forma temporal o permanente la respiración por boca.

La respiración bucal provoca la inhalación de un aire frío, seco y no liberado de gérmenes, muy agresivo para las vías aéreas inferiores, pudiéndose provocar procesos infecciosos3.

En el respirador oral o bucal están alteradas la forma de respirar (de nasal a oral), el tipo respiratorio que puede ser torácico o clavicular y la capacidad vital generalmente se encuentra reducida.

Podríamos decir entonces que la disfunción respiratoria es el inicio de una serie de disfunciones y alteraciones que trascienden incluso al Sistema Estomatognático* (S.E.)3.

Las alteraciones respiratorias son una causa frecuente de trastornos miofuncionales1. Por este motivo, el diagnóstico y la rehabilitación dependen, por lo general, de la actuación de un equipo multidisciplinario que incluye Otorrinolaringología, Logopedia, Ortodoncia, entre otros.

*Sistema o Aparato Estomatognático: El aparato masticatorio está constituido por la dentición, los maxilares y todas las estructuras que contribuyen a la dinámica masticatoria: articulación temporomandibular, músculos de apertura y cierre, lengua, labios y mejillas. Todos estos elementos forman una unidad vital orgánico-funcional indivisible la cual se denomina Aparato Estomatognático (Canut, 2000 citado en Pastor Vera, 2008).

Fig. 17: LABIO CORTO


ETIOLOGÍA:

Investigar las causas de la respiración oral es necesario para comprender la génesis de los desequilibrios musculares, funcionales, las alteraciones de la mordida,… que presenta cada paciente.

El paciente respirador oral (niño o adulo) manifiesta severas dificultades para respirar por nariz, situación que obedece a múltiples factores como veremos a continuación.

Las causas de este modo de respiración son2: un pasaje nasofaríngeo angosto asociado a una membrana nasal inflamada, adenoides, cornetes inflamados y desviaciones del tabique nasal. Entre las causas citadas, las adenoides son las más comunes.

Actualmente se considera que las principales causas de respiración oral son las amígdalas y adenoides hipertróficas. En la práctica clínica se habla de “hipertrofia” adenoidea o amigdalar cuando se observa un agrandamiento de dichos tejidos4.

Entre las alteraciones más frecuentes de las vías aéreas superiores podemos destacar1:

Desviación del tabique nasal.

Hipertrofia de las vegetaciones adenoides.

Malformaciones de los huesos nasales.

Hipertrofia de cornetes nasales.

Bronquitis y alergias respiratorias.

Las causas de la obstrucción nasal son muy diversas1:

Atresia de las coanas.

Tumores nasales.

Hipertrofia amigdalar y adenoidea.

Fractura nasal.

Pólipo nasal.

Existen, sin embargo, otros factores locales2:

Rinitis crónica, infecciones periódicas de las vías respiratorias superiores, alergias, asma, pólipos, cuerpos extraños, desviaciones del tabique, fracturas no reducidas y ambiciosos tratamientos quirúrgicos de las fisuras palatinas, todos los cuales pueden producir distintas obstrucciones al fluir natural del aire a través de la cavidad nasal.

No obstante lo anterior, algunas personas respiran por vía bucal debido a una postura viciosa, sin que existan obstrucciones mecánicas o funcionales1.


SINTOMATOLOGÍA:

A través de los años numerosos investigadores se interesaron por el paciente respirador oral. Uno de ellos fue Leech (1958) que describe las características tras el estudio de 500 pacientes en una clínica de enfermedades respiratorias1:

Posturas corporales atípicas.

Aumento de las infecciones del aparato respiratorio.

Faces adenoidea, larga y estrecha.

Estrechamiento de la arcada dentaria superior, del paladar y de las narinas, por falta de uso.

Labio superior hipotónico, corto y alto.

Encías hipertróficas.

Lengua en posición atípica, sin ejercer su función modeladora del paladar y con tonicidad alterada.

Olfato alterado y frecuente asociación de disminución del apetito y de la función gustativa.

Hiperplasia de los tejidos linfoides alrededor de la trompa de Eustaquio.

Mala oxigenación cerebral, que ocasiona dificultades de atención y concentración, con los consiguientes problemas de aprendizaje.

Estas características pueden aparecer o estar asociadas a otras, pero no tienen por qué aparecer siempre4.

La gran mayoría de los pacientes que son respiradores bucales desde la niñez poseen características físicas y faciales comunes. Actualmente añadimos otras características a las descriptas por Leech (1958)1:

Habla imprecisa, con exceso de salivación y sigmatismo anterior o lateral.

Frecuentes disfonías.

Deglución atípica y masticación ineficaz.

Mordida de clase II, overjet, mordida cruzada o abierta.

Protrusión de los incisivos superiores.

Hipodesarrollo de la mandíbula.

Babeo y ronquidos nocturnos.

Fig. 11: RESPIRACIÓN ORAL CON INTERPOSICIÓN LINGUAL


La obstrucción nasal crónica producirá vicios posturales de la lengua que comprometerá, entre otras, la deglución, la posición en reposo de la lengua y la articulación fonética4Otra característica en los pacientes respiradores bucales es la flexión posterior de la cabeza, como tratando de aumentar el espacio aéreo1.


CONCLUSIONES:

La respiración oral o bucal es una disfunción respiratoria que se presenta con elevada frecuencia y constituye una de las principales causas de desequilibrio orofacial en la población infantil.

Familias y pacientes suelen desconocer las consecuencias a veces irreversibles de la respiración oral, motivo por el cual consultan cuando la sintomatología está instalada o cuando son derivados por un especialista.

Conocer la etiología del trastorno orofacial es indispensable y permite al logopeda planificar la intervención en coordinación con el resto de profesionales del equipo de salud: Ortodoncia, Otorrinolaringología, Odontología, etc.

Numerosos autores consideran que las principales causas de obstrucción nasofaríngea son las amígdalas y adenoides (vegetaciones) hipertróficas y el origen de la respiración por boca.

La respiración oral es un hábito primario, y, por lo tanto, desencadenante de otros hábitos. Conocer este hecho es importante para determinar cuál es el factor etiológico de maloclusiones, de disfunciones, de desequilibrios musculares y, en definitiva, para planificar tratamientos en terapia miofuncional y ortodoncia4.

Recordemos que el niño que utiliza su nariz para respirar presenta una situación de equilibrio funcional, muscular y esquelético: labios juntos, una corriente de aire nasal, lengua contra el paladar en posición de reposo y durante el acto de la deglución.

Por el contrario, el respirador oral manifiesta una situación de desequilibrio entre las estructuras faciales: labios entreabiertos, músculos hipotónicos (ej: buccinador), ausencia de corriente de aire nasal, lengua baja y generalmente adelantada para facilitar la entrada del aire.

El diagnóstico precoz, seguido de un tratamiento temprano y eficiente, puede frecuentemente prevenir, al menos, un factor mayor que contribuya a los efectos progresivos de la deformación dentofacial2.

El abordaje de estos trastornos orofaciales debe estar enfocado desde un punto de vista multidisciplinar para obtener resultados óptimos y duraderos en el menor tiempo posible.


Imágenes tomadas de Pastor Vera (2008) citada en bibliografía. Capítulo 1: Análisis y descripción de la respiración: diferencia entre la respiración oral y la respiración nasal. Fig. 17 Labio corto y Fig. 11 Ejemplo de paciente con hábitos combinados: respiración oral con interposición lingual.

Artículo publicado el 15 de noviembre de 2012, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

  1. Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.
  2. Segovia ML. Interrelaciones entre la Odontoestomatología y la Fonoaudiología. La Deglución Atípica. Ed. Médica Panamericana. Buenos Aires, Argentina. 1988.
  3. Grandi D, Donato G. Terapia Miofuncional. Diagnóstico y Tratamiento. Ed. Lebón. Barcelona, España. 2006.
  4. Pastor Vera, T. V. (2008). Análisis correlacional de las secuelas estructurales y funcionales que son ocasionadas por la respiración oral y que condicionan la deglución. Tesis doctoral. Universitat Ramon Llull. Disponible en: https://hdl.handle.net/10803/9263