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sábado, 29 de agosto de 2026

DISFUNCIÓN RESPIRATORIA

INTRODUCCIÓN:

Son las vías respiratorias y en concreto la nariz, las responsables de calentar, humidificar y filtrar el aire de forma que resulte adecuado para el intercambio gaseoso en las vías respiratorias inferiores.

Para facilitar el intercambio entre los fluidos (aire-sangre) las vías respiratorias superiores tienen una extensa área de superficie, abundante riego sanguíneo y un epitelio recubierto de secreción mucosa.

Para que el aire que inspiramos llegue en condiciones óptimas a los bronquios y pulmones es imprescindible que penetre a través de la cavidad nasal.

Cuando la vía de entrada del aire no es la nariz, además de afectar las condiciones del aire inspirado, repercutirá negativamente en las estructuras óseas y musculares adyacentes, ya que la forma de realizar la respiración nasal es muy diferente a la oral.

Por lo tanto, cuando el aire no entra por la nariz estamos en presencia de una disfunción respiratoria porque se altera la función de respiración.

El abordaje de las disfunciones orofaciales casi siempre es multidisciplinar, especialmente la respiración oral. Antes de avanzar con el contenido del artículo, es necesario analizar las diferencias de ambos modos de respirar.


DIFERENCIAS ENTRE LA RESPIRACIÓN NASAL Y ORAL (Pastor Vera, 2008):

Características de la respiración nasal:

Inspiración nasal: Estimula los procesos de reabsorción ósea y del crecimiento.

Labios cerrados: Se establece un equilibrio de la musculatura orofacial y masticatoria.

Lengua en posición correcta (contra el paladar): Facilita el crecimiento transversal del paladar y posibilita una adecuada deglución.

Características de la respiración oral:

Inspiración a través de la cavidad oral con adaptación postural de la lengua.

Descenso de la mandíbula e hipotonía de la musculatura masticatoria.

Hipotonía del músculo orbicular.

Dificultad para ejecutar una correcta deglución.


Cuando la respiración se realiza por vía nasal se estimula el crecimiento de los maxilares conjuntamente con las demás funciones orofaciales.

La respiración nasal es clave para el crecimiento armónico de la cara, el equilibrio muscular, la oclusión dental y las funciones orofaciales.

Una disfunción respiratoria como es la respiración oral provocará cambios estructurales y musculares importantes que comprometerán otra función como es la deglución, debido a que no existirán las condiciones idóneas para que ésta se produzca con normalidad.

La disfunción respiratoria (respiración oral) puede condicionar la deglución, ya que la respiración por boca como hábito primario puede desencadenar otros hábitos como la deglución atípica por aparecer combinada al primero.

Cuando un menor respira por boca adopta nuevas posturas para compensar y hacer posibles la inspiración por vía oral y esto conlleva cambios esqueléticos y miofuncionales importantes durante el crecimiento facial.

Identificar las causas del modo respiratorio oral que presenta la persona (menor, adolescente o adulto) es básico para actuar en consecuencia, como lo explicaba en RESPIRACIÓN BUCAL (Parte I): ETIOLOGÍA Y SINTOMATOLOGÍA


Fig. 18: FACIES ADENOIDEAS


CARACTERÍSTICAS DEL RESPIRADOR ORAL:

La presencia de respiración oral se asocia a un patrón facial específico caracterizado por cara larga y angosta con paladar estrecho y alto.

Los signos clínicos de las facies del respirador oral podrían definirse, de forma general, por la cara de cansancio. Este tipo de pacientes tiene unas características faciales determinadas (Ustrell, 2001 y Parra, 2002 citado en Pastor Vera, 2008):

Cara estrecha y larga.

Altura facial inferior aumentada.

Malposición dentaria con incisivos a la vista.

Bolsas palpebrales.

Mejillas flácidas.

Nariz pequeña y respingona (ausencia de función del tercio medio de la cara).

Orificios nasales pequeños, poco desarrollados y orientados hacia el frente.

Cortedad de los labios y posición entreabierta de la boca.

Labio superior corto e incompetente.

Labio inferior grueso y caído.

Borla del mentón hipertónica.

Estos signos no siempre están presentes, pero en general el niño tiene un aspecto facial de persona enferma. Clínicamente suele ir acompañada de una maloclusión de clase II división I según Angle, con retrusión mandibular y un resalte más o menos acentuado (protrusión de los incisivos superiores).


EL PATRÓN DE RESPIRACIÓN ORAL (Pastor Vera, 2005):

La cavidad oral permanece abierta para permitir la entrada del aire con la adaptación de las siguientes estructuras orofaciales:

La lengua permanece baja y adelantada para permitir la entrada de aire, perdiendo la función modeladora del paladar y el apoyo necesario para que la deglución se produzca con normalidad.

Los músculos masticatorios y labiales pierden tonicidad ocasionando, por un lado, una posición baja de la mandíbula (por debajo de la línea media), y por otro lado, el labio superior pierde la función de contención del maxilar superior.

La disfunción respiratoria mantenida en el tiempo conduce a vicios posturales de la lengua que van a comprometer la función de deglución, la posición de reposo de la lengua y el habla.

Las alteraciones respiratorias pueden ocasionar trastornos miofuncionales graves, por este motivo es imprescindible para un buen desarrollo de las funciones orofaciales que la vía de entrada del aire sea la nariz.

Además, la respiración oral puede estar relacionada con la mordida abierta anterior como vemos en la siguiente imagen.


Fig. 20: Paciente con lengua baja por respiración oral


Existe una estrecha relación entre la función de respiración y el patrón de crecimiento de la cara, especialmente del eje facial. En este sentido, cualquier trastorno presente en las vías aéreas superiores producirá alteraciones de crecimiento de los tercios medio e inferior de la cara, promoviendo las deformaciones óseas, alteraciones dentarias y maloclusiones e impidiendo el equilibrio anatómico y funcional del sistema estomatognático.

En las personas con respiración oral se alteran las posiciones de reposo de la lengua y los labios como vemos a continuación.

Posición de la lengua en reposo: Baja, adelantada, apoyada contra los incisivos inferiores o interpuesta entre las arcadas dentarias. Esta posición baja de la lengua es adoptada para facilitar la entrada del aire por la boca.

Cuando la lengua además de baja se encuentra adelantada, ejerce presión contra los dientes anteriores y los labios al estar entreabiertos no actúan como contención.

Posición de los labios en reposo: Separados e incompetentes, el labio inferior es fláccido y caído, mientras que el labio superior es corto y deja los incisivos a la vista.

Fig. 18 Facies adenoidea y Fig. 20 Paciente con lengua baja por respiración oral. Pastor Vera (2008) Capítulo 1: Análisis y descripción de la respiración: diferencia entre la respiración oral y la respiración nasal. Citada en bibliografía.


Los signos clínicos del respirador oral son muy variados como hemos visto, aunque los más relevantes son (Declaración de buenas prácticas-CLC, 2025):

Boca abierta o entreabierta con mandíbula deprimida, que es la postura habitual de reposo del respirador oral.

Postura anormal de reposo de la lengua, sea hacia delante, interdental o lateral (unilateral o bilateral), que no permite una relación normal de reposo entre la lengua, los dientes, el maxilar superior y la mandíbula, también conocida como espacio interoclusal en reposo o el espacio vestibular.

Posición lingual interdental o contacto linguodental con la dentición anterior o lateral en reposo y durante la deglución.


LOGOPEDIA: Terapia Miofuncional Orofacial

Es fundamental efectuar un diagnóstico diferencial entre obstrucción nasofaríngea (causa orgánica) y hábito de respiración oral o parafunción (causa funcional) con el objetivo de diseñar un plan terapéutico basado en la causa que genera la respiración oral.

En el artículo RESPIRACIÓN BUCAL (ParteII): DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO explicaba que la intervención es logopédica miofuncional y multidisciplinaria en numerosos casos, especialmente cuando el origen es orgánico.

El objetivo de la intervención es ayudar a la persona a alcanzar el máximo nivel de función independiente para la participación en la vida diaria.

Los objetivos específicos logopédicos se pueden concretar en (Declaración de buenas prácticas-CLC, 2025):

  1. Sistema respiratorio: adoptar los hábitos que favorecen el correcto funcionamiento del sistema respiratorio.
  2. Funciones de succión, masticación y deglución: adaptar y adecuar los patrones miofuncionales.

Los ejercicios que se trabajan con el paciente tienen como objetivo consolidar una postura labial y lingual estable, funcional e integrada dentro de un patrón de respiración nasal adecuado.

La terapia miofuncional se puede usar sola o con otras terapias como el tratamiento ortodóntico con aparatos fijos o amovibles.

La lengua en posición baja, adelantada o ubicada entre las arcadas dentarias es una característica propia de los respiradores orales, adoptada para permitir el paso del aire por la boca. Por este motivo, las posiciones de reposo de lengua y labios se entrenan desde las primeras sesiones y de forma conjunta, ya que una posición beneficia a la otra.

El paciente que respira por boca, independientemente de la causa que genera la disfunción respiratoria, debe realizar Logopedia para aprender a usar su nariz de día y de noche. Dicho en otras palabras, la o el logopeda es el profesional competente para rehabilitar las funciones orales no verbales entre las que se halla la función de respiración, mediante técnicas terapéuticas propias de la disciplina (LOPS* artículo 7.2f).

Recordemos que la Logopedia es una profesión sanitaria de interés público, regulada y reconocida.

El logopeda trata a personas con problemas de comunicación y funciones orales no verbales en todas las etapas de la vida (desde el nacimiento hasta la tercera edad).

El logopeda es el profesional cualificado para evaluar, diagnosticar e intervenir a través de terapia miofuncional orofacial la disfunción respiratoria y las secuelas que puede ocasionar su persistencia con criterio multidisciplinar.

Requisitos para el alta del paciente. Se considera que el tratamiento puede finalizar cuando:

  • La respiración nasal está correctamente establecida.
  • La postura oral y lingual en reposo es correcta.
  • La succión, deglución y masticación son funciones que se ejecutan adecuadamente de forma espontánea.

*LOPS: Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias en España.



DESCRIPCIÓN DE LA RESPIRACIÓN NASAL (Zambrana y Dalva, 1998):

Labios cerrados. Se establece un equilibrio entre la musculatura labial de forma que los músculos orbiculares de los labios, el buccinador y los faríngeos actúan como una cinta muscular que orienta el crecimiento de los maxilares.

Corriente de aire nasal. El aire que entra por las fosas nasales estimula los procesos de reabsorción ósea y actúa como una columna que empuja el paladar hacia abajo.

La lengua contra el paladar. En esta posición durante el reposo y la deglución, la lengua empuja el paladar hacia arriba realizando una fuerza en sentido contrario a la corriente de aire nasal. Estas dos fuerzas opuestas ayudan a equilibrar la altura del paladar. La lengua posicionada en el paladar estimula el crecimiento transversal del mismo.

Esta clara descripción del respirador nasal está ilustrada en el artículo anterior: DISFUNCIONES OROFACIALES con la Fig. 3-1 (Zambrana y Dalva, 1998) donde se puede observar el Perfil facial de un respirador nasal vs un respirador oral. En ambos casos se manifiesta la situación de equilibrio esquelético y muscular versus el desequilibrio entre las estructuras orofaciales.


CONCLUSIONES:

La respiración nasal va a favorecer un crecimiento óseo armonioso durante la primera infancia.

La respiración nasal es determinante para el crecimiento correcto y armónico de la cara, el equilibrio muscular, la oclusión dental y las funciones orofaciales.

La respiración oral obliga al descenso de la mandíbula con una disminución del tono de los músculos maseteros y a la lengua a adoptar una posición deprimida perdiendo el contacto con el paladar (Pascual, 1978; Zambrana y Dalva, 1998; Torre et al., 2001 y 2002, citado en Pastor Vera, 2005).

Hay que tener en cuenta que la vía de entrada del aire cuando respiramos, sea oral o nasal, es determinante para el crecimiento de la cara, el equilibrio muscular y las funciones orofaciales.

En este sentido, las disfunciones respiratorias (respiración oral) pueden ocasionar trastornos miofuncionales importantes (musculares, anatómicos y funcionales), siendo necesario para un buen desarrollo de las funciones orofaciales que la vía de entrada del aire sea la nariz.

Por todo lo que se ha expuesto, se puede decir que la respiración oral (disfunción) crea cambios a nivel anatómico y estructural (la forma) comprometiendo las funciones de respiración y deglución.

Resumiendo, una disfunción respiratoria (respiración por vía oral) puede alterar las siguientes estructuras y condicionar la deglución (Pastor Vera, 2008):

  • Tonicidad y motricidad labial.
  • Tonicidad de la musculatura masticatoria - Maseteros.
  • Estabilización de la mandíbula.
  • Oclusión dental.
  • Crecimiento transversal del paladar.
  • Articulación fonética.
  • Tonicidad del músculo buccinador.

Claramente ante una disfunción respiratoria en cualquier franja de edad, es crucial diagnosticar de forma precoz si es una obstrucción nasofaríngea o un mal hábito, para posteriormente intervenir desde la Logopedia las funciones alteradas con criterio multidisciplinar.


BIBLIOGRAFÍA:

Col·legi de Logopedes de Catalunya. Disfunciones orofaciales. En: Col·legi de Logopedes de Catalunya. Declaración de posicionamientos y buenas prácticas en el ejercicio profesional de la logopedia. Barcelona: CLC; 2025. p. 310-329. Disponible en: https://www.clc.cat

Pastor Vera, T. V. (2008). Análisis correlacional de las secuelas estructurales y funcionales que son ocasionadas por la respiración oral y que condicionan la deglución. Tesis doctoral. Universitat Ramon Llull. https://hdl.handle.net/10803/9263

Pastor Vera T. V. Relación entre respiración oral y deglución atípica: estudio piloto de niños que presentan la característica común de lengua baja. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología. 2005, 25:121-7. https://www.sciencedirect.com/journal/revista-de-logopedia-foniatria-y-audiologia/vol/25/issue/3

Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

RESPIRACIÓN BUCAL (Parte II): DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO

INTRODUCCIÓN:

Las alteraciones de la función de respiración se manifiestan en personas de todas las edades siendo un diagnóstico habitual en la práctica clínica.

La respiración nasal filtra, purifica, entibia y humidifica el aire inspirado. El cambio de modo respiratorio, sea bucal o mixto, altera estas funciones1. En estos casos donde el aire no entra por la nariz hablamos de disfunción.

La respiración oral o bucal es, por tanto, una disfunción respiratoria que afecta sin distinción a niños, adolescentes, jóvenes y adultos.

La respiración por boca (parcial o total) facilita la entrada de aire frío, seco y no liberado de gérmenes que es muy agresivo para las vías aéreas inferiores y favorece los procesos infecciosos.

Debido a la elevada frecuencia con la que se presenta la respiración oral, constituye uno de los principales factores causales de desequilibrio orofacial en la población infantil.

Los pacientes que son respiradores orales consultan por iniciativa propia o acuden a Logopedia derivados desde los servicios de Otorrinolaringología (ORL), Pediatría, Odontología, Ortodoncia, etc.

En este artículo se analiza, con carácter general, el manejo diagnóstico-terapéutico de las secuelas que puede ocasionar la persistencia de una disfunción respiratoria, con el foco puesto en la primera infancia.

Fig. 3: DESCENSO DE LA MANDÍBULA Y LENGUA BAJA POR RESPIRACIÓN ORAL


EL DIAGNÓSTICO:

Es muy importante realizar el diagnóstico diferencial entre obstrucción nasofaríngea (causa orgánica) y hábito de respiración oral o parafunción (causa funcional).

Determinar las causas de la respiración oral/bucal es imprescindible de cara a la elaboración de un plan de tratamiento etiológico. Por este motivo, si el paciente no aporta informes médicos se deriva al especialista competente para descartar posible obstrucción orgánica a la entrada nasal del aire.

Una causa orgánica puede ser el origen de la respiración por boca y, con frecuencia, tras la intervención quirúrgica (adenoides, amígdalas…) la persona mantiene el hábito adquirido de respiración por vía oral. Es necesario en estos casos, rehabilitar la función respiratoria con terapia miofuncional para reconducir el hábito y tratar el desequilibrio orofacial existente.

La actuación del logopeda o fonoaudiólogo/a consiste en valorar la permeabilidad de la vía aérea a través de diferentes pruebas objetivas y subjetivas contenidas en los protocolos de evaluación de los trastornos orofaciales.

La entrevista inicial con los menores se realiza con los padres y la presencia del paciente en todos los casos. En esta primera toma de contacto comienza la observación general mientras que en forma paralela se recogen los datos más relevantes a través de la anamnesis.

La respiración se evalúa observando atentamente al paciente en momentos de relajación durante la confección de la historia clínica, para consignar el tipo y modo respiratorio (nasal; oral o mixto). Si el consultante es un adulto se examina la respiración activa (al iniciar el habla y durante el discurso), ya que suele ser de tipo torácica o clavicular.

La exploración de la respiración incluye: observación de postura corporal, como se sienta, si mantiene labios entreabiertos,… para luego relacionar todos los datos con las pruebas específicas: de Rosenthal, espejo de Glatzel, reflejo narinario de Godin, etc.

La respiración oral (por obstrucción orgánica o hábito) es una causa frecuente de desequilibrio de las estructuras óseas y musculares, por lo tanto, una correcta evaluación aportará la información necesaria para diagnosticar e intervenir al paciente de forma apropiada.

Fig. 4: ELEVACIÓN DE LA ALTURA PALATINA


EL TRATAMIENTO:

Una vez esclarecida la causa de la disfunción respiratoria y elaborado el plan terapéutico personalizado, se inicia la intervención que es miofuncional y multidisciplinaria en la mayoría de los casos.

Los pacientes respiradores bucales de 4 o 5 años de edad, sin características genéticas desfavorables ni problemas de obstrucción aérea superior (debido a malformaciones), suelen beneficiarse enormemente con las terapias1.

La estimulación de la respiración tiene como objetivo mejorar gradualmente dicha función, restableciendo el uso de la cavidad nasal para favorecer la permanencia de una postura lingual adecuada, lo cual minimiza o incluso revierte la existencia de disfunciones orofaciales2.

Se tendrán en cuenta ciertos requisitos que son necesarios para que el tratamiento sea exitoso en la infancia: la motivación del niño, el deseo de modificar los hábitos y la colaboración del núcleo familiar.

Los primeros objetivos de la rehabilitación respiratoria son:

La higiene nasal:

La estimulación de la función respiratoria se inicia con la higiene nasal. Enseñar a los niños a sonar la nariz es el paso previo para que puedan reconocer un órgano poco utilizado o inexistente.

Se crea el hábito de la higiene nasal (con pañuelos de papel) en sesión para que sea reproducido en el hogar de forma diaria. La meta es conseguir una respiración por nariz eficaz con los más pequeños siempre a través del juego.

Postura de reposo labial, ejercicios y técnicas respiratorias:

El entrenamiento de la respiración nasal se inicia junto a la posición de reposo labial: labios unidos y sin tensión para facilitar la entrada del aire por nariz.

La realización de pocos ejercicios pero efectivos son suficientes para lograr buenas respuestas musculares y funcionales en cualquier franja de edad.

La intervención temprana en el respirador oral es fundamental, encaminada a evitar las consecuencias sobre las estructuras óseas y las funciones orofaciales.

La rehabilitación de estos pacientes depende generalmente de un equipo multidisciplinario formado por profesionales de la Logopedia, ORL, Cirugía Maxilofacial, Ortodoncia, etc.

El logopeda integrado en el equipo de salud interviene al paciente de forma global, consiguiendo tratamientos más breves, eficaces y con menor índice de reincidencia.

¿A qué edad sería conveniente iniciar la intervención logopédica?

Lo recomendable es que los niños respiradores bucales comiencen el aprendizaje de las funciones orofaciales alrededor de los 4 años de edad. Debemos recordar que ya debe haberse realizado la evaluación otorrinolaringológica para el diagnóstico de las causas de la respiración bucal1.

Sabemos que una función alterada puede generar una reacción en cadena y afectar la estabilidad de otras funciones.

Esta situación se observa claramente en los respiradores orales desde la infancia que presentan un patrón facial típico conocido como "facies adenoidea" y características clínicas comunes descritas en RESPIRACIÓN BUCAL (ParteI): ETIOLOGÍA Y SINTOMATOLOGÍA

La acción terapéutica prematura y oportuna en el insuficiente respiratorio coadyuva al mejor resultado de su rehabilitación y evita el compromiso irreversible de las estructuras4.

Cuando la respiración es nasal existe un equilibrio entre las estructuras óseas y musculares. Por el contrario, cuando la respiración es por vía oral las condiciones son muy diferentes. El paciente que respira por boca presenta una situación de desequilibrio entre las estructuras faciales.

El principal objetivo de la actuación logopédica a través de la terapia miofuncional es lograr el establecimiento del patrón de respiración nasal y promover el equilibrio esquelético, muscular y funcional.


CONCLUSIONES:

La respiración oral o bucal está vinculada a la deglución disfuncional, las maloclusiones, las alteraciones de articulación y voz, siendo una de las principales causas de desequilibrio orofacial durante la primera infancia.

Estas disfunciones respiratorias serán más graves, cuanto más temprano aparezcan y cuanto más prolongada sea su acción sobre la estructura orofacial, pudiendo provocar desequilibrio esquelético, muscular y funcional.

La detección y el diagnóstico precoz de la disfunción respiratoria es esencial para diferenciar a tiempo si se trata de un hábito o una obstrucción nasofaríngea y poder intervenir con el profesional idóneo.

Definitivamente lo mejor en estos casos es la prevención, debido a que un gran número de diagnósticos de respiración oral se producen por una postura viciosa, como resultado de hábitos de succión o la prolongación de los mismos (chupete, biberón, succión digital,…).

La respiración por vía oral puede afectar estructuras óseas, grupos musculares y funciones orofaciales, alterando en mayor o menor grado a: El crecimiento trasversal del paladar, la oclusión dental, la estabilidad mandibular, la musculatura masticatoria, labial, lingual y la fonoarticulación.


Las imágenes han sido tomadas de Pastor Vera (2008) citada en bibliografía. Introducción: Fig. 3 Descenso de la mandíbula y lengua baja por respiración oral y Fig. 4 Elevación de la altura palatina.

Artículo publicado el 21 de noviembre de 2012, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

  1. Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.
  2. Grandi D, Donato G. Terapia Miofuncional. Diagnóstico y Tratamiento. Ed. Lebón. Barcelona, España. 2006.
  3. Pastor Vera, T. V. (2008). Análisis correlacional de las secuelas estructurales y funcionales que son ocasionadas por la respiración oral y que condicionan la deglución. Tesis doctoral. Universitat Ramon Llull. Disponible en: https://hdl.handle.net/10803/9263
  4. Segovia ML. Interrelaciones entre la Odontoestomatología y la Fonoaudiología. La Deglución Atípica. Ed. Médica Panamericana. Buenos Aires, Argentina. 1988.

jueves, 15 de noviembre de 2012

RESPIRACIÓN BUCAL (Parte I): ETIOLOGÍA Y SINTOMATOLOGÍA

INTRODUCCIÓN:

La relación de la respiración bucal con las deformidades de la arcada dentaria y del paladar duro, el estrechamiento facial y el hipodesarrollo mandibular ya fue descrita en el siglo pasado1.

Respiración bucal es la respiración que el individuo efectúa a través de la boca, en lugar de hacerlo por la nariz, no obstante que la respiración bucal exclusiva es sumamente rara2.

La respiración nasal es imprescindible para un buen desarrollo de las funciones orofaciales y, por consiguiente, un crecimiento esquelético armonioso1.

La respiración por vía oral es una alteración de la función de respiración o disfunción respiratoria que afecta sin distinción a personas de todas las edades.

Las dificultades respiratorias pueden producirse a nivel nasal, de la nasofaringe, bucofaringe o de todo el tracto respiratorio superior, pero en todos los casos se rompe el equilibrio funcional y el sujeto se convierte en respirador bucal3.

Sabemos que el trayecto fisiológico del acto respiratorio es el siguiente: fosas nasales, faringe, laringe, tráquea, bronquios y pulmones.

La respiración nasal filtra, purifica, entibia y humidifica el aire inspirado. El cambio de modo respiratorio, sea bucal o mixto, altera estas funciones. El aire que entra directamente por la boca ya no recibe este tratamiento de limpieza, calentamiento y humidificación antes de pasar a las vías aéreas inferiores. Por lo tanto, el riesgo de infección es mayor1.

Cuando la vía de entrada no es la cavidad nasal hablaremos de disfunción. Esta disfunción puede impedir que otras funciones que se producen en la boca se puedan ejecutar con normalidad, como es el caso de la deglución4.

La respiración oral está vinculada a la deglución atípica, las maloclusiones, las alteraciones de articulación y voz, siendo uno de los principales factores causales de desequilibrio orofacial durante la infancia.

Ante una dificultad respiratoria nasal sea parcial o total, se altera el proceso fisiológico y se establece de forma temporal o permanente la respiración por boca.

La respiración bucal provoca la inhalación de un aire frío, seco y no liberado de gérmenes, muy agresivo para las vías aéreas inferiores, pudiéndose provocar procesos infecciosos3.

En el respirador oral o bucal están alteradas la forma de respirar (de nasal a oral), el tipo respiratorio que puede ser torácico o clavicular y la capacidad vital generalmente se encuentra reducida.

Podríamos decir entonces que la disfunción respiratoria es el inicio de una serie de disfunciones y alteraciones que trascienden incluso al Sistema Estomatognático* (S.E.)3.

Las alteraciones respiratorias son una causa frecuente de trastornos miofuncionales1. Por este motivo, el diagnóstico y la rehabilitación dependen, por lo general, de la actuación de un equipo multidisciplinario que incluye Otorrinolaringología, Logopedia, Ortodoncia, entre otros.

*Sistema o Aparato Estomatognático: El aparato masticatorio está constituido por la dentición, los maxilares y todas las estructuras que contribuyen a la dinámica masticatoria: articulación temporomandibular, músculos de apertura y cierre, lengua, labios y mejillas. Todos estos elementos forman una unidad vital orgánico-funcional indivisible la cual se denomina Aparato Estomatognático (Canut, 2000 citado en Pastor Vera, 2008).

Fig. 17: LABIO CORTO


ETIOLOGÍA:

Investigar las causas de la respiración oral es necesario para comprender la génesis de los desequilibrios musculares, funcionales, las alteraciones de la mordida,… que presenta cada paciente.

El paciente respirador oral (niño o adulo) manifiesta severas dificultades para respirar por nariz, situación que obedece a múltiples factores como veremos a continuación.

Las causas de este modo de respiración son2: un pasaje nasofaríngeo angosto asociado a una membrana nasal inflamada, adenoides, cornetes inflamados y desviaciones del tabique nasal. Entre las causas citadas, las adenoides son las más comunes.

Actualmente se considera que las principales causas de respiración oral son las amígdalas y adenoides hipertróficas. En la práctica clínica se habla de “hipertrofia” adenoidea o amigdalar cuando se observa un agrandamiento de dichos tejidos4.

Entre las alteraciones más frecuentes de las vías aéreas superiores podemos destacar1:

Desviación del tabique nasal.

Hipertrofia de las vegetaciones adenoides.

Malformaciones de los huesos nasales.

Hipertrofia de cornetes nasales.

Bronquitis y alergias respiratorias.

Las causas de la obstrucción nasal son muy diversas1:

Atresia de las coanas.

Tumores nasales.

Hipertrofia amigdalar y adenoidea.

Fractura nasal.

Pólipo nasal.

Existen, sin embargo, otros factores locales2:

Rinitis crónica, infecciones periódicas de las vías respiratorias superiores, alergias, asma, pólipos, cuerpos extraños, desviaciones del tabique, fracturas no reducidas y ambiciosos tratamientos quirúrgicos de las fisuras palatinas, todos los cuales pueden producir distintas obstrucciones al fluir natural del aire a través de la cavidad nasal.

No obstante lo anterior, algunas personas respiran por vía bucal debido a una postura viciosa, sin que existan obstrucciones mecánicas o funcionales1.


SINTOMATOLOGÍA:

A través de los años numerosos investigadores se interesaron por el paciente respirador oral. Uno de ellos fue Leech (1958) que describe las características tras el estudio de 500 pacientes en una clínica de enfermedades respiratorias1:

Posturas corporales atípicas.

Aumento de las infecciones del aparato respiratorio.

Faces adenoidea, larga y estrecha.

Estrechamiento de la arcada dentaria superior, del paladar y de las narinas, por falta de uso.

Labio superior hipotónico, corto y alto.

Encías hipertróficas.

Lengua en posición atípica, sin ejercer su función modeladora del paladar y con tonicidad alterada.

Olfato alterado y frecuente asociación de disminución del apetito y de la función gustativa.

Hiperplasia de los tejidos linfoides alrededor de la trompa de Eustaquio.

Mala oxigenación cerebral, que ocasiona dificultades de atención y concentración, con los consiguientes problemas de aprendizaje.

Estas características pueden aparecer o estar asociadas a otras, pero no tienen por qué aparecer siempre4.

La gran mayoría de los pacientes que son respiradores bucales desde la niñez poseen características físicas y faciales comunes. Actualmente añadimos otras características a las descriptas por Leech (1958)1:

Habla imprecisa, con exceso de salivación y sigmatismo anterior o lateral.

Frecuentes disfonías.

Deglución atípica y masticación ineficaz.

Mordida de clase II, overjet, mordida cruzada o abierta.

Protrusión de los incisivos superiores.

Hipodesarrollo de la mandíbula.

Babeo y ronquidos nocturnos.

Fig. 11: RESPIRACIÓN ORAL CON INTERPOSICIÓN LINGUAL


La obstrucción nasal crónica producirá vicios posturales de la lengua que comprometerá, entre otras, la deglución, la posición en reposo de la lengua y la articulación fonética4. Otra característica en los pacientes respiradores bucales es la flexión posterior de la cabeza, como tratando de aumentar el espacio aéreo1.


CONCLUSIONES:

La respiración oral o bucal es una disfunción respiratoria que se presenta con elevada frecuencia y constituye una de las principales causas de desequilibrio orofacial en la población infantil.

Familias y pacientes suelen desconocer las consecuencias a veces irreversibles de la respiración oral, motivo por el cual consultan cuando la sintomatología está instalada o cuando son derivados por un especialista.

Conocer la etiología del trastorno orofacial es indispensable y permite al logopeda planificar la intervención en coordinación con el resto de profesionales del equipo de salud: Ortodoncia, Otorrinolaringología, Odontología, etc.

Numerosos autores consideran que las principales causas de obstrucción nasofaríngea son las amígdalas y adenoides (vegetaciones) hipertróficas y el origen de la respiración por boca.

La respiración oral es un hábito primario, y, por lo tanto, desencadenante de otros hábitos. Conocer este hecho es importante para determinar cuál es el factor etiológico de maloclusiones, de disfunciones, de desequilibrios musculares y, en definitiva, para planificar tratamientos en terapia miofuncional y ortodoncia4.

Recordemos que el niño que utiliza su nariz para respirar presenta una situación de equilibrio funcional, muscular y esquelético: labios juntos, una corriente de aire nasal, lengua contra el paladar en posición de reposo y durante el acto de la deglución.

Por el contrario, el respirador oral manifiesta una situación de desequilibrio entre las estructuras faciales: labios entreabiertos, músculos hipotónicos (ej: buccinador), ausencia de corriente de aire nasal, lengua baja y generalmente adelantada para facilitar la entrada del aire.

El diagnóstico precoz, seguido de un tratamiento temprano y eficiente, puede frecuentemente prevenir, al menos, un factor mayor que contribuya a los efectos progresivos de la deformación dentofacial2.

El abordaje de estos trastornos orofaciales debe estar enfocado desde un punto de vista multidisciplinar para obtener resultados óptimos y duraderos en el menor tiempo posible.


Imágenes tomadas de Pastor Vera (2008) citada en bibliografía. Capítulo 1: Análisis y descripción de la respiración: diferencia entre la respiración oral y la respiración nasal. Fig. 17 Labio corto y Fig. 11 Ejemplo de paciente con hábitos combinados: respiración oral con interposición lingual.

Artículo publicado el 15 de noviembre de 2012, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

  1. Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.
  2. Segovia ML. Interrelaciones entre la Odontoestomatología y la Fonoaudiología. La Deglución Atípica. Ed. Médica Panamericana. Buenos Aires, Argentina. 1988.
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