El término ictus o accidente
cerebrovascular (ACV)
hace referencia a cualquier trastorno de la circulación cerebral, generalmente
de comienzo brusco, que puede ser consecuencia de la interrupción del flujo
sanguíneo a una parte del cerebro (isquemia cerebral) o la rotura de una
arteria o vena cerebral (hemorragia cerebral).
Aproximadamente el 80 % de los ictus
son isquémicos y el 20% hemorrágicos.
En
España, el ictus es una enfermedad con un enorme impacto social.
- 120.000 casos
de afectados al año.
- 1ª causa
de muerte en mujeres y 2ª global.
- 1
de cada 4 individuos tendrá un ictus a lo largo
de su vida.
- 1ª causa
de discapacidad adquirida en el adulto.
En 2035, los casos de ictus habrán
aumentado un 35% en
nuestro entorno.
Se
trata de una enfermedad altamente prevenible
y tratable, por este motivo es esencial conocer los factores de riesgo a
los puede estar expuesta la persona para evitar su aparición.
ICTUS Y ATAQUE ISQUÉMICO TRANSITORIO (AIT)
Un ictus es una enfermedad neurológica que se
produce cuando el flujo sanguíneo del cerebro se interrumpe (isquémico o
hemorrágico).
Un Ataque Isquémico Transitorio (AIT)
es un tipo de ictus isquémico
que se produce igualmente por la interrupción del flujo sanguíneo de manera temporal, siendo habitual que
los síntomas duren pocos minutos y permite la recuperación total en menos de 24
horas. El AIT incrementa el riesgo
de padecer un ictus y es, al igual que éste, una urgencia médico-sanitaria.
SÍNTOMAS DE UN ICTUS O AIT
Los
síntomas del ictus son bruscos y
repentinos:
Pérdida brusca de movimiento o
debilidad del brazo, pierna, o cara, especialmente cuando se produce en un lado
del cuerpo.
Problemas repentinos de visión, en uno
o ambos ojos.
Dolor de cabeza repentino, sin causa
conocida.
Dificultad en el habla: balbuceo,
incapacidad para encontrar las palabras adecuadas o no ser capaz de comprender
lo que otras personas dicen.
Problemas repentinos al caminar,
pérdida de equilibrio o de la coordinación.
Sensación brusca de acorchamiento u
hormigueo en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.
Es
vital actuar con rapidez y no
esperar a que pasen los síntomas, recuerda: #cadaminutocuenta
Es
fundamental activar el protocolo código
ictus a través de los servicios de emergencia llamando al 112 ante
cualquier sospecha.
Dar
a la enfermedad la dimensión en cuanto a gravedad que se merece, es la clave para salvar una vida o reducir la gravedad
de las secuelas.
LA CLAVE ES LA PREVENCIÓN
Sin
lugar a dudas el cerebro es nuestro
órgano más preciado.
Un
ictus es un suceso potencialmente trágico que hay que evitar y la única manera
de lograr este propósito es mediante la
prevención.
Existen
dos tipos de prevención: primaria y
secundaria.
La
prevención primaria es aquella
destinada a evitar el ictus en todas las personas. La prevención secundaria en cambio, intenta evitar
que se repita el ictus en los pacientes que ya lo han sufrido.
Es
muy importante remarcar que el 90% de
los factores causales son modificables, por tanto, se puede prevenir que es mucho más eficaz que
tratar el ictus.
PREVENCIÓN TRAS EL PRIMER ICTUS
A
los dos días de haber padecido el primer ictus, el 3,4 % de las personas sufren un nuevo episodio.
A
los siete días, este porcentaje aumenta hasta el 5,7 % y a los 90 días hasta el 7,4
% lo que significa que más del 75 %
de las recurrencias se producen en la primera semana tras el primer ictus.
Para
prevenir otro ictus es muy importante seguir
todos los consejos de su médico de familia durante el resto de la vida.
En
el artículo LA VIDA TRAS UN ICTUS explicaba
que el ictus causa en toda la familia gran desestabilización y un gran impacto
a nivel emocional porque la persona afectada pasa de un estado de cotidianeidad
en su hogar, trabajo,… a estar ingresado en un hospital.
La vida tras un ictus es un nuevo
comienzo para la
persona afectada y su familia, una adaptación a la actual realidad y una
aceptación de las frecuentes secuelas
físicas, comunicativas, cognitivas y psicológicas.
FACTORES DE RIESGO DE ICTUS
Las
enfermedades cerebrovasculares (ictus) tienen en común su presentación repentina y con frecuencia suceden por el acúmulo de
una serie de circunstancias personales, ambientales y patológicas denominadas factores de riesgo.
Algunos
no se pueden modificar: edad, sexo, genética
o historia familiar. Sin embargo, otros factores de riesgo vascular y estilo de vida se pueden modificar o controlar.
Estos
factores de riesgo son la mayor parte y están ligados a promoción básica de la
salud y a la realización periódica de chequeos médicos.
Factores de riesgo individuales y
recomendaciones:
La hipertensión daña las arterias del cerebro y es la
causa más importante de producir un ictus.
Consumo de alcohol, tabaco y drogas. Los fumadores tienen el doble de
riesgo de sufrir un ictus. El consumo excesivo de alcohol (de forma regular o
puntual) puede aumentar el riesgo de sufrir un ictus.
El colesterol elevado.
El sobrepeso y la obesidad. Seguir una dieta equilibrada mediante
el consumo de frutas, verduras y pescado a través de la dieta mediterránea
disminuye el riesgo de ictus.
La diabetes.
El estrés. Aproximadamente 1 de cada 6
accidentes cerebrovasculares está relacionado con la depresión y el estrés.
Existe evidencia científica que sugiere que los sentimientos negativos (estrés,
tristeza…) aumentan el riesgo de ictus y los sentimientos positivos (felicidad,
optimismo…) lo disminuyen.
Arritmias cardíacas (fibrilación auricular).
El estilo de vida sedentaria. Se recomienda el ejercicio físico al
menos 3 días a la semana durante 30-45 minutos.
Realizar revisiones médicas
periódicas. Analítica
indicada por su médico de Atención Primaria, control de la tensión arterial,
vigilar la salud del corazón, etc.
Aumentar la reserva cognitiva con
actividad intelectual:
jugar a cartas, ajedrez, leer, idiomas… estas actividades favorecen la
recuperación ante un posible ictus.
Recuerda que 1 de cada 4 personas
tendrá un ictus en su vida y que la prevención es la mejor herramienta.
CONSEJOS A LA HORA DE LA DETECCIÓN DEL ICTUS
Luego
de llamar al número de emergencias 112, mientras llega la ambulancia y se activa el código ictus puedes hacer
mucho para ayudar a la víctima:
- Coloca la cabeza y los hombros un poco elevados.
- Anota la hora de inicio de los síntomas.
- No dar comida ni bebida ya que podría atragantarse.
- No dejar solo al paciente.
- No dar ningún medicamento.
Si
usted está sola o solo, deje abierta la
puerta para que puedan entrar los servicios de emergencia.
SECUELAS TRAS EL ICTUS
Dificultades
en la comunicación:
Un
tercio de los supervivientes de un ictus van a presentar AFASIA.
La afasia es un trastorno secundario a
una lesión en las partes del cerebro responsables del lenguaje y que puede provocar dificultades en
las siguientes capacidades: expresión, comprensión, lectura y escritura, y
afectar de forma más o menos intensa a las unidades subléxicas, la
morfología de las palabras, el acceso al léxico, los conocimientos semánticos,
la capacidad de discurso y la pragmática comunicativa.
La afasia puede afectar a cualquier
persona,
independientemente de su edad, género, nivel de educación y grupo social.
Puede
provocar grandes limitaciones en la
participación social y en la calidad de vida y también, se puede vincular
al aislamiento social.
Aunque
es más frecuente en población adulta,
también puede aparecer en edad pediátrica debido a lesiones cerebrales
adquiridas.
La
gravedad de la afasia es variable: desde una imposibilidad total para
comunicarse hasta una alteración leve como lo explicaba en DÍA MUNDIAL DE LA AFASIA 2026: Parte I
El logopeda es el profesional sanitario competente para evaluar, diagnosticar y llevar a cabo el tratamiento rehabilitador y de mantenimiento de los trastornos del lenguaje, incluida la afasia.
En la etapa de vuelta a casa, tras el alta hospitalaria es prioritario que la comunicación no quede restringida a las rutinas básicas.
En
el artículo: DÍA MUNDIAL DE LA AFASIA 2026: Parte Il comentaba la importancia de una vida activa y el apoyo familiar
para favorecer la motivación y oportunidades para que la persona con afasia se
comunique. También, ofrecía sugerencias para que su familiar le entienda mejor, se pueda expresar,
etc.
La
atención del paciente con afasia es multidisciplinar
y la rehabilitación se dirige también al núcleo familiar y cuidadores que deben
tener una implicación precoz y activa
en todo el proceso de rehabilitación.
Trastornos de la deglución:
Otra
secuela que se produce de forma secundaria al ictus es la DISFAGIA.
La disfagia es una alteración de la función de deglución que se manifiesta en
cualquier lugar del recorrido del bolo alimenticio. Se trata de una dificultad
para tragar los alimentos líquidos, semi-sólidos o sólidos.
La afectación se puede presentar en la preparación
oral del bolo o en el desplazamiento del alimento desde la boca hasta el
estómago como lo explicaba en LA DISFAGIA (Parte I): “BASE ANATÓMICA Y FISIOLÓGICA DE LA DEGLUCIÓN”
La disfagia ocasiona severas complicaciones para la
salud como son la deshidratación, la
desnutrición, la obstrucción de la vía aérea o la neumonía por aspiración.
Por esta razón, será necesario realizar modificaciones en la dieta (cambios
de volumen y viscosidad del bolo), aplicar
técnicas compensatorias posturales, estrategias de incremento sensorial oral, enseñar al paciente maniobras deglutorias
específicas, etc.
El objetivo de la intervención es
evitar riesgos durante las comidas y facilitar
una deglución eficaz y segura al paciente con disfagia post-ictus.
DURACIÓN DE LA REHABILITACIÓN
En las lesiones moderadas o graves, la mayor
parte de la recuperación se experimenta en los tres primeros meses tras el
ictus. La recuperación prosigue, de manera más lenta hasta al menos los
seis meses y algunas personas continúan recuperándose levemente hasta el año,
si bien no todas se recuperan totalmente.
El
tiempo de rehabilitación tras sufrir un ictus varía en función de los objetivos
que necesita lograr cada paciente y es el
equipo multidisciplinar (Fisioterapia, Logopedia, Terapia Ocupacional,…)
quien de forma coordinada establece la frecuencia semanal, duración de las
sesiones… con el objetivo de alcanzar la
máxima recuperación posible.
Por
ejemplo, en una persona joven y
laboralmente activa, con afectación leve o moderada del habla o la
movilidad, la rehabilitación puede durar hasta seis meses o hasta que alcance su mayor capacidad
funcional y la reincorporación socio-laboral.
CONCLUSIONES:
Un
ictus se produce cuando se interrumpe el suministro de sangre a una parte del
cerebro siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad en todo
el mundo, aunque se puede prevenir conociendo los factores de riesgo.
Un
ictus le puede ocurrir a cualquiera, en cualquier lugar y a cualquier edad, desde bebés
hasta ancianos.
El impacto de un ictus varía entre las personas, al
igual que el tipo de rehabilitación y los apoyos necesarios. Con el
tratamiento y apoyos adecuados, es posible disfrutar de la vida después de un
ictus.
Únete
a nosotros este 29 de octubre para
concienciar sobre los síntomas del ictus y la importancia de actuar con
rapidez, porque #cadaminutocuenta
Dado
que 1 de cada 4 personas corre el riesgo
de sufrir un ictus a lo largo de su vida, es fundamental que se conozcan
sus señales.
El tiempo perdido es cerebro perdido. Por tanto, buscar atención médica de
urgencia en cuanto se detecten los síntomas salva vidas y permite acceder a tratamientos que mejoran las
probabilidades de una recuperación completa.
Recordemos
que cada 2 segundos alguien sufre un
accidente cerebrovascular (ACV) la rapidez de actuación salva vidas y
mejora la recuperación.
Su reacción hoy, podrá cambiar una
vida mañana. Cada minuto
cuenta! #cadaminutocuenta
29 de octubre: DÍA MUNDIAL DEL ICTUS
FUENTES:
Organización
Mundial del Ictus. World Stroke. Recursos en español para el Día Mundial del
Ictus 2026: https://www.world-stroke.org/world-stroke-day-campaign/world-stroke-day-resources/spanish-spain-world-stroke-day-resources/
Fundación
freno al ictus: https://www.frenoalictus.org/
Col·legi
de Logopedes de Catalunya. Afasia.
En: Col·legi de Logopedes de Catalunya. Declaración de posicionamientos
y buenas prácticas en el ejercicio profesional de la logopedia. Barcelona:
CLC; 2025. p. 62-83. Disponible en: https://www.clc.cat







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