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martes, 20 de octubre de 2026

TARTAMUDEZ

La tartamudez es tan antigua como la aparición del habla y desde la antigüedad se le ha atribuido diversos orígenes y tratamientos.

Es una condición que está presente en todos los idiomas y culturas del mundo. La causa es multifactorial, desde la genética que juega un rol muy importante hasta la dinámica familiar en cuanto a nivel de exigencia, ritmo de vida, demandas, etc.



Por la variabilidad y singularidad de la tartamudez no existe una sola definición ni tratamiento único.

Según el DSM-5 es un trastorno de la fluidez de inicio en la infancia. Un trastorno de la comunicación incluido dentro de los trastornos del neurodesarrollo.

El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) la define como una alteración de la fluidez y ritmo del habla que no se corresponde con la edad del individuo, persistente en el tiempo y caracterizada por la aparición frecuente y notable de uno (o más) de los siguientes factores:

Repetición de sonidos y sílabas.

Prolongación de sonido de consonantes y vocales.

Bloqueo audible o silencioso (pausas en el habla, llenas o vacías).

Palabras fragmentadas (ej. pausas en medio de una palabra).

Palabras producidas con un exceso de tensión física.

Repetición de palabras completas monosilábicas (ej. "Yo-yo-yo- lo quiero").

Circunloquios (sustitución de palabras para evitar las palabras problemáticas).


Los síntomas se producen en las primeras fases del período de desarrollo del niño.

La tartamudez causa ansiedad al hablar o limitaciones en la comunicación, en la participación social, el rendimiento académico o laboral.

El trastorno de la fluidez de inicio en la infancia también se puede acompañar de movimientos motores (parpadeos de ojos, tics, temblores en los labios o cara, sacudidas de la cabeza, apretar los puños,…).



En la actualidad el nombre científico utilizado a nivel internacional es el de TARTAMUDEZ y nosotros como terapeutas debemos hablar de tartamudez con los pacientes, las familias y en todos los ámbitos.

El miedo al nombre aumenta el miedo a la propia cosa (Scott Yaruss, 2019).

La tartamudez es un trastorno del neurodesarrollo que aparece en la primera infancia entre los 2 y 5 años, con mayor incidencia en el sexo masculino con una proporción de 4:1.

Se presenta con más prevalencia entre los 2 años y medio y los 3, cuando se produce una explosión del lenguaje y de forma tardía hasta los 11 años.

Se trata de una condición neurobiológica en la que están afectadas diferentes áreas del cerebro. Existe un componente genético y otras personas de la familia pueden haber tenido tartamudez en el pasado o en la actualidad.


Características:

Entre las características destacan la individualidad, no existen dos personas con la misma forma de tartamudear.

El carácter involuntario, un dato que es muy tranquilizador para el grupo familiar.

Condición de no persistente, de la totalidad de personas que empiezan a tartamudear, el 80% recuperará la fluidez previa a la manifestación de los síntomas. Mientras que el 20% restante va a necesitar diferentes herramientas y aceptación.

Si el niño es menor de 6 años, las posibilidades de remisión de los síntomas son del 85% de los casos.

Una persona que antes repetía sonidos puede experimentar posteriormente bloqueos o prolongaciones en la pronunciación. Algunos días hablar puede resultar más fácil, mientras que otros requiere más esfuerzo.

Esta variabilidad es normal y refleja la verdadera naturaleza dinámica de la comunicación. Los períodos de fluidez no significan que la tartamudez haya desaparecido, y los momentos de dificultad no significan un fracaso.

Para Scott Yaruss, la tartamudez es una sensación de pérdida de control mientras se habla. Esto a menudo conlleva frustración o miedo a hablar, especialmente si los oyentes reaccionan con impaciencia.



Manifestación:

La tartamudez se manifiesta a través de comportamientos primarios y secundarios.

Los comportamientos primarios de tartamudez son:

Repeticiones: de letras, sílabas o palabras.

Prolongaciones: es el estiramiento de los sonidos. Más frecuentes en niños pequeños.

Bloqueos: son cortes en el flujo del aire y la palabra se queda como en pausa, atascada. Se manifiesta en niños escolares, adolescentes y adultos.

En la mayoría de los casos estos comportamientos primarios se observan en la primera sílaba de la primera palabra de una frase.

Los comportamientos secundarios de tartamudez son:

Escape: Se intenta acortar el momento de tartamudez cuando está ocurriendo, la persona fuerza y lucha para salir de la situación mediante un comportamiento físico y verbal (mover la cabeza, tensar labios y mandíbula, aspirar aire, elevar hombros, cerrar ojos, pestañear,…).

Evitación: son conductas cargadas de pensamientos y sentimientos negativos que aparecen antes del momento de tartamudez. El recuerdo de experiencias negativas vividas con su tartamudez conlleva cambiar la palabra, evitar hablar o hablar poco, taparse la boca, usar muletillas, no responder a preguntas, usar palabras de apoyo, aspiración, encubrir la tartamudez, etc.

Así evoluciona la tartamudez, desde los comportamientos primarios y secundarios (parte visible del iceberg) hasta la experiencia negativa con la tartamudez (pensamientos, sentimientos y actitudes).

Como terapeutas debemos conocer y evaluar la parte oculta del iceberg como son el impacto de la tartamudez en la calidad de vida, el contexto familiar y escolar.


Diagnóstico diferencial:

El trastorno se debe diferenciar de las disfluencias comunes del habla que ocurren frecuentemente en los niños pequeños menores de 5 años. Aparecen al evocar una palabra nueva, organizar el lenguaje, reforzar lo aprendido, sostener un discurso extenso, etc.

Este período de disfluencias comunes dura entre 5 y 8 semanas, sin conciencia para el niño ni preocupación para la familia, por tanto, no llegan a la consulta de Logopedia porque no generan alarma.

El 80% de las disfluencias comunes aparecen entre los 2 y los 4 años de edad, imperceptibles para el menor y los adultos.

Las disfluencias comunes son:

  • Vacilaciones, pausas y silencios.
  • Modificación de oraciones.
  • Interjección de sonidos.
  • Repetición de frases o parte de la frase.
  • Repetición de palabras, 2 o menos y sin tensión.
  • Repetición de sílabas, 2 o menos y sin tensión.


Resumiendo:

DISFLUENCIAS COMUNES – presentes en todas las personas.

TARTAMUDEZ – en algunas personas.

FLUIDEZ ABSOLUTA – en ninguna persona.



LOGOPEDIA:

La intervención es con la persona, el núcleo familiar y el centro educativo.

La intervención temprana desde la Logopedia o Fonoaudiología es de gran ayuda para las familias, genera confianza y ofrece respuestas desde el inicio y durante todo el proceso terapéutico, ya que la tartamudez aparece de un momento a otro.

Es importante analizar de quién es la demanda de atención profesional: de la persona con tartamudez, de su familia, del entorno?

En ocasiones oímos en la consulta comentarios como: “Estoy aquí porque mi madre quiere que hable más y mejor”, “En el trabajo me exigen mayor fluidez y más participación en las reuniones”, “A mi padre le gustaría que hablara como mis hermanas”, etc.

Es ahí donde comienza el trabajo con la familia, la escuela, el entorno socio-laboral de la persona con tartamudez, independientemente de su edad.

Debemos considerar en todo momento los ESTRESORES COMUNICATIVOS que intensifican la tartamudez y a los que está expuesta la persona:

Hacer preguntas.

Presión de tiempo.

Interrupciones (están prohibidas).

Demandas (poco realistas).

Competencias por el turno de habla.

Ritmo de habla rápido.

Presión cognitiva.

Reacciones negativas hacia la tartamudez.


La consulta temprana cuando aparecen los primeros signos de tartamudez es fundamental, para acompañar y escuchar al niño y la familia desde el inicio con un abordaje personalizado y basado en la evidencia.

Recordemos que si el niño es menor de 6 años, las posibilidades de remisión de los síntomas rondan el 85%.

Por este motivo, la derivación precoz a Logopedia evitará la pérdida de tiempo que generan comentarios en el entorno, la escuela,… tales como: “Es pequeño”, “No le des importancia”, “Es típico en los niños”, “Desaparece con el crecimiento”… frases populares que carecen de base científica y retrasan la evaluación y terapia especializada en tartamudez.



7 MITOS Y REALIDADES SOBRE LA TARTAMUDEZ:

A pesar de las décadas de investigación y difusión, muchos mitos persisten vigentes en la sociedad. Cuando estas ideas erróneas no se cuestionan pueden generar prejuicios, estigma e incluso inseguridad entre las personas con tartamudez.

Mito: Los nervios causan tartamudez.

Realidad: Los nervios no causan la tartamudez. Una persona puede sentirse nerviosa porque tartamudea, y no al revés.

Mito: La tartamudez es psicológica o causada por un trauma.

Realidad: La tartamudez no es un trastorno psicológico.

Mito: la tartamudez puede ser “incorporada” por imitación o por escuchar a otra persona tartamudear.

Realidad: La tartamudez no es contagiosa. El componente genético puede estar presente en varios miembros de una misma familia pero no significa que la tartamudez se adquiera por imitación.

Mito: Cambiar de mano dominante provoca tartamudez.

Realidad: Esta creencia era común hace un siglo, pero ha sido desmentida. Claramente obligar a un niño zurdo a cambiar de mano puede causarle un estrés considerable pero no es causa de tartamudez.

Mito: La gente debería evitar hablar de tartamudez.

Realidad: Hablar sobre la tartamudez es muy útil. Evitar el tema puede aumentar la vergüenza o la confusión.

Mito: El bilingüismo causa tartamudez.

Realidad: Aprender varios idiomas no es causa de tartamudez.

Mito: Las personas que tartamudean no son inteligentes.

Realidad: No existe ninguna relación que vincule a la tartamudez con la inteligencia.



Comprender los hechos ayuda a reemplazar los MITOS con la VERDAD. Además, promueve la paciencia, la empatía y la inclusión en las aulas, los lugares de trabajo y las comunidades de todo el mundo.

Si usted es maestro, profesor, docente,… hable de la tartamudez al igual que lo hace sobre cualquier otra condición humana.

Ayude a todos los alumnos de la clase a respetar la toma de turnos al hablar y escuchar. A todos los niños les resulta más fácil hablar cuando existen pocas interrupciones y cuando el oyente les presta atención.

Hable con el alumno con tartamudez de un modo poco acelerado y realizando pausas.

Manifieste estar escuchando el contenido del mensaje, y no como lo dice.

Tenga una conversación cara a cara con el niño que tartamudea sobre las necesidades de adaptación dentro del aula.

Las burlas y bromas de los compañeros pueden ser muy dolorosas para el niño con tartamudez y deben ser eliminadas lo antes posible.

Si al niño le han afectado las burlas, hable con él. Hágale ver que muchos niños reciben burlas por diversos motivos, por tanto, que no se lo tome demasiado en serio.

Si en particular hay algún grupo de niños que lo molestan habitualmente, hable con ellos a solas para que comprendan que tartamudear es un problema para ese niño y que con las burlas se puede sentir mucho peor.



¿CÓMO REACCIONAR CUANDO SE HABLA CON UNA PERSONA CON TARTAMUDEZ?

Evitar hacer comentarios como: "Más despacio", "Tranquilo", "Respira", "Relájate", "No te pongas nervioso"... solo consiguen acentuar el momento de tartamudez.

Te sentirás "tentado" de acabar las palabras o frases por la persona, procura no hacerlo.

Mantén un contacto visual y no te avergüences o sonrojes durante la comunicación.

Utiliza tú mismo un ritmo pausado a la hora de hablar con una persona con tartamudez, sin llegar a parecer poco natural o exageradamente lento. El hablar pausado crea una buena comunicación con cualquier persona.

Intenta transmitir a la persona que lo importante es lo que está diciendo y no cómo lo dice.

El apoyo de los compañeros (escuela o trabajo), la comprensión de quienes escuchan y la conexión con la comunidad contribuyen a reducir el estigma, desarrollar la resiliencia y evitar el aislamiento social.


El 22 de octubre es el Día Internacional de la Tartamudez.

El objetivo de esta fecha es visibilizar este trastorno del habla y la comunicación de base neurológica y con un marcado componente genético.

Es un día destinado para aumentar la conciencia pública a nivel mundial, donde se organizan diferentes actividades de divulgación y sensibilización sobre la tartamudez.


Todas las imágenes han sido tomadas de las webs que se citan a continuación.


FUENTES:

Asociación Americana de Psiquiatría, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5®), 5a Ed. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría, 2014.

Fundación Española de la Tartamudez. https://fundacionttm.org/

Asociación Argentina de Tartamudez. https://www.aat.org.ar/

Asociación Nacional de Tartamudez. The National Stuttering Association (NSA). https://www.westutter.org/

Fundación Americana de la Tartamudez. The Stuttering Foundation. https://www.tartamudez.org/

Capacitaciones en tartamudez realizadas en abril y julio de 2026. Academia online Antonella Pochettino. Comunidad Fonos en red. Disponibles en: https://fonoantopochettino.com.ar/fonosenred/

sábado, 29 de agosto de 2026

DISFUNCIÓN RESPIRATORIA

INTRODUCCIÓN:

Son las vías respiratorias y en concreto la nariz, las responsables de calentar, humidificar y filtrar el aire de forma que resulte adecuado para el intercambio gaseoso en las vías respiratorias inferiores.

Para facilitar el intercambio entre los fluidos (aire-sangre) las vías respiratorias superiores tienen una extensa área de superficie, abundante riego sanguíneo y un epitelio recubierto de secreción mucosa.

Para que el aire que inspiramos llegue en condiciones óptimas a los bronquios y pulmones es imprescindible que penetre a través de la cavidad nasal.

Cuando la vía de entrada del aire no es la nariz, además de afectar las condiciones del aire inspirado, repercutirá negativamente en las estructuras óseas y musculares adyacentes, ya que la forma de realizar la respiración nasal es muy diferente a la oral.

Por lo tanto, cuando el aire no entra por la nariz estamos en presencia de una disfunción respiratoria porque se altera la función de respiración.

El abordaje de las disfunciones orofaciales casi siempre es multidisciplinar, especialmente la respiración oral. Antes de avanzar con el contenido del artículo, es necesario analizar las diferencias de ambos modos de respirar.


DIFERENCIAS ENTRE LA RESPIRACIÓN NASAL Y ORAL (Pastor Vera, 2008):

Características de la respiración nasal:

Inspiración nasal: Estimula los procesos de reabsorción ósea y del crecimiento.

Labios cerrados: Se establece un equilibrio de la musculatura orofacial y masticatoria.

Lengua en posición correcta (contra el paladar): Facilita el crecimiento transversal del paladar y posibilita una adecuada deglución.

Características de la respiración oral:

Inspiración a través de la cavidad oral con adaptación postural de la lengua.

Descenso de la mandíbula e hipotonía de la musculatura masticatoria.

Hipotonía del músculo orbicular.

Dificultad para ejecutar una correcta deglución.


Cuando la respiración se realiza por vía nasal se estimula el crecimiento de los maxilares conjuntamente con las demás funciones orofaciales.

La respiración nasal es clave para el crecimiento armónico de la cara, el equilibrio muscular, la oclusión dental y las funciones orofaciales.

Una disfunción respiratoria como es la respiración oral provocará cambios estructurales y musculares importantes que comprometerán otra función como es la deglución, debido a que no existirán las condiciones idóneas para que ésta se produzca con normalidad.

La disfunción respiratoria (respiración oral) puede condicionar la deglución, ya que la respiración por boca como hábito primario puede desencadenar otros hábitos como la deglución atípica por aparecer combinada al primero.

Cuando un menor respira por boca adopta nuevas posturas para compensar y hacer posibles la inspiración por vía oral y esto conlleva cambios esqueléticos y miofuncionales importantes durante el crecimiento facial.

Identificar las causas del modo respiratorio oral que presenta la persona (menor, adolescente o adulto) es básico para actuar en consecuencia, como lo explicaba en RESPIRACIÓN BUCAL (Parte I): ETIOLOGÍA Y SINTOMATOLOGÍA


Fig. 18: FACIES ADENOIDEAS


CARACTERÍSTICAS DEL RESPIRADOR ORAL:

La presencia de respiración oral se asocia a un patrón facial específico caracterizado por cara larga y angosta con paladar estrecho y alto.

Los signos clínicos de las facies del respirador oral podrían definirse, de forma general, por la cara de cansancio. Este tipo de pacientes tiene unas características faciales determinadas (Ustrell, 2001 y Parra, 2002 citado en Pastor Vera, 2008):

Cara estrecha y larga.

Altura facial inferior aumentada.

Malposición dentaria con incisivos a la vista.

Bolsas palpebrales.

Mejillas flácidas.

Nariz pequeña y respingona (ausencia de función del tercio medio de la cara).

Orificios nasales pequeños, poco desarrollados y orientados hacia el frente.

Cortedad de los labios y posición entreabierta de la boca.

Labio superior corto e incompetente.

Labio inferior grueso y caído.

Borla del mentón hipertónica.

Estos signos no siempre están presentes, pero en general el niño tiene un aspecto facial de persona enferma. Clínicamente suele ir acompañada de una maloclusión de clase II división I según Angle, con retrusión mandibular y un resalte más o menos acentuado (protrusión de los incisivos superiores).


EL PATRÓN DE RESPIRACIÓN ORAL (Pastor Vera, 2005):

La cavidad oral permanece abierta para permitir la entrada del aire con la adaptación de las siguientes estructuras orofaciales:

La lengua permanece baja y adelantada para permitir la entrada de aire, perdiendo la función modeladora del paladar y el apoyo necesario para que la deglución se produzca con normalidad.

Los músculos masticatorios y labiales pierden tonicidad ocasionando, por un lado, una posición baja de la mandíbula (por debajo de la línea media), y por otro lado, el labio superior pierde la función de contención del maxilar superior.

La disfunción respiratoria mantenida en el tiempo conduce a vicios posturales de la lengua que van a comprometer la función de deglución, la posición de reposo de la lengua y el habla.

Las alteraciones respiratorias pueden ocasionar trastornos miofuncionales graves, por este motivo es imprescindible para un buen desarrollo de las funciones orofaciales que la vía de entrada del aire sea la nariz.

Además, la respiración oral puede estar relacionada con la mordida abierta anterior como vemos en la siguiente imagen.


Fig. 20: Paciente con lengua baja por respiración oral


Existe una estrecha relación entre la función de respiración y el patrón de crecimiento de la cara, especialmente del eje facial. En este sentido, cualquier trastorno presente en las vías aéreas superiores producirá alteraciones de crecimiento de los tercios medio e inferior de la cara, promoviendo las deformaciones óseas, alteraciones dentarias y maloclusiones e impidiendo el equilibrio anatómico y funcional del sistema estomatognático.

En las personas con respiración oral se alteran las posiciones de reposo de la lengua y los labios como vemos a continuación.

Posición de la lengua en reposo: Baja, adelantada, apoyada contra los incisivos inferiores o interpuesta entre las arcadas dentarias. Esta posición baja de la lengua es adoptada para facilitar la entrada del aire por la boca.

Cuando la lengua además de baja se encuentra adelantada, ejerce presión contra los dientes anteriores y los labios al estar entreabiertos no actúan como contención.

Posición de los labios en reposo: Separados e incompetentes, el labio inferior es fláccido y caído, mientras que el labio superior es corto y deja los incisivos a la vista.

Fig. 18 Facies adenoidea y Fig. 20 Paciente con lengua baja por respiración oral. Pastor Vera (2008) Capítulo 1: Análisis y descripción de la respiración: diferencia entre la respiración oral y la respiración nasal. Citada en bibliografía.


Los signos clínicos del respirador oral son muy variados como hemos visto, aunque los más relevantes son (Declaración de buenas prácticas-CLC, 2025):

Boca abierta o entreabierta con mandíbula deprimida, que es la postura habitual de reposo del respirador oral.

Postura anormal de reposo de la lengua, sea hacia delante, interdental o lateral (unilateral o bilateral), que no permite una relación normal de reposo entre la lengua, los dientes, el maxilar superior y la mandíbula, también conocida como espacio interoclusal en reposo o el espacio vestibular.

Posición lingual interdental o contacto linguodental con la dentición anterior o lateral en reposo y durante la deglución.


LOGOPEDIA: Terapia Miofuncional Orofacial

Es fundamental efectuar un diagnóstico diferencial entre obstrucción nasofaríngea (causa orgánica) y hábito de respiración oral o parafunción (causa funcional) con el objetivo de diseñar un plan terapéutico basado en la causa que genera la respiración oral.

En el artículo RESPIRACIÓN BUCAL (ParteII): DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO explicaba que la intervención es logopédica miofuncional y multidisciplinaria en numerosos casos, especialmente cuando el origen es orgánico.

El objetivo de la intervención es ayudar a la persona a alcanzar el máximo nivel de función independiente para la participación en la vida diaria.

Los objetivos específicos logopédicos se pueden concretar en (Declaración de buenas prácticas-CLC, 2025):

  1. Sistema respiratorio: adoptar los hábitos que favorecen el correcto funcionamiento del sistema respiratorio.
  2. Funciones de succión, masticación y deglución: adaptar y adecuar los patrones miofuncionales.

Los ejercicios que se trabajan con el paciente tienen como objetivo consolidar una postura labial y lingual estable, funcional e integrada dentro de un patrón de respiración nasal adecuado.

La terapia miofuncional se puede usar sola o con otras terapias como el tratamiento ortodóntico con aparatos fijos o amovibles.

La lengua en posición baja, adelantada o ubicada entre las arcadas dentarias es una característica propia de los respiradores orales, adoptada para permitir el paso del aire por la boca. Por este motivo, las posiciones de reposo de lengua y labios se entrenan desde las primeras sesiones y de forma conjunta, ya que una posición beneficia a la otra.

El paciente que respira por boca, independientemente de la causa que genera la disfunción respiratoria, debe realizar Logopedia para aprender a usar su nariz de día y de noche. Dicho en otras palabras, la o el logopeda es el profesional competente para rehabilitar las funciones orales no verbales entre las que se halla la función de respiración, mediante técnicas terapéuticas propias de la disciplina (LOPS* artículo 7.2f).

Recordemos que la Logopedia es una profesión sanitaria de interés público, regulada y reconocida.

El logopeda trata a personas con problemas de comunicación y funciones orales no verbales en todas las etapas de la vida (desde el nacimiento hasta la tercera edad).

El logopeda es el profesional cualificado para evaluar, diagnosticar e intervenir a través de terapia miofuncional orofacial la disfunción respiratoria y las secuelas que puede ocasionar su persistencia con criterio multidisciplinar.

Requisitos para el alta del paciente. Se considera que el tratamiento puede finalizar cuando:

  • La respiración nasal está correctamente establecida.
  • La postura oral y lingual en reposo es correcta.
  • La succión, deglución y masticación son funciones que se ejecutan adecuadamente de forma espontánea.

*LOPS: Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias en España.



DESCRIPCIÓN DE LA RESPIRACIÓN NASAL (Zambrana y Dalva, 1998):

Labios cerrados. Se establece un equilibrio entre la musculatura labial de forma que los músculos orbiculares de los labios, el buccinador y los faríngeos actúan como una cinta muscular que orienta el crecimiento de los maxilares.

Corriente de aire nasal. El aire que entra por las fosas nasales estimula los procesos de reabsorción ósea y actúa como una columna que empuja el paladar hacia abajo.

La lengua contra el paladar. En esta posición durante el reposo y la deglución, la lengua empuja el paladar hacia arriba realizando una fuerza en sentido contrario a la corriente de aire nasal. Estas dos fuerzas opuestas ayudan a equilibrar la altura del paladar. La lengua posicionada en el paladar estimula el crecimiento transversal del mismo.

Esta clara descripción del respirador nasal está ilustrada en el artículo anterior: DISFUNCIONES OROFACIALES con la Fig. 3-1 (Zambrana y Dalva, 1998) donde se puede observar el Perfil facial de un respirador nasal vs un respirador oral. En ambos casos se manifiesta la situación de equilibrio esquelético y muscular versus el desequilibrio entre las estructuras orofaciales.


CONCLUSIONES:

La respiración nasal va a favorecer un crecimiento óseo armonioso durante la primera infancia.

La respiración nasal es determinante para el crecimiento correcto y armónico de la cara, el equilibrio muscular, la oclusión dental y las funciones orofaciales.

La respiración oral obliga al descenso de la mandíbula con una disminución del tono de los músculos maseteros y a la lengua a adoptar una posición deprimida perdiendo el contacto con el paladar (Pascual, 1978; Zambrana y Dalva, 1998; Torre et al., 2001 y 2002, citado en Pastor Vera, 2005).

Hay que tener en cuenta que la vía de entrada del aire cuando respiramos, sea oral o nasal, es determinante para el crecimiento de la cara, el equilibrio muscular y las funciones orofaciales.

En este sentido, las disfunciones respiratorias (respiración oral) pueden ocasionar trastornos miofuncionales importantes (musculares, anatómicos y funcionales), siendo necesario para un buen desarrollo de las funciones orofaciales que la vía de entrada del aire sea la nariz.

Por todo lo que se ha expuesto, se puede decir que la respiración oral (disfunción) crea cambios a nivel anatómico y estructural (la forma) comprometiendo las funciones de respiración y deglución.

Resumiendo, una disfunción respiratoria (respiración por vía oral) puede alterar las siguientes estructuras y condicionar la deglución (Pastor Vera, 2008):

  • Tonicidad y motricidad labial.
  • Tonicidad de la musculatura masticatoria - Maseteros.
  • Estabilización de la mandíbula.
  • Oclusión dental.
  • Crecimiento transversal del paladar.
  • Articulación fonética.
  • Tonicidad del músculo buccinador.

Claramente ante una disfunción respiratoria en cualquier franja de edad, es crucial diagnosticar de forma precoz si es una obstrucción nasofaríngea o un mal hábito, para posteriormente intervenir desde la Logopedia las funciones alteradas con criterio multidisciplinar.


BIBLIOGRAFÍA:

Col·legi de Logopedes de Catalunya. Disfunciones orofaciales. En: Col·legi de Logopedes de Catalunya. Declaración de posicionamientos y buenas prácticas en el ejercicio profesional de la logopedia. Barcelona: CLC; 2025. p. 310-329. Disponible en: https://www.clc.cat

Pastor Vera, T. V. (2008). Análisis correlacional de las secuelas estructurales y funcionales que son ocasionadas por la respiración oral y que condicionan la deglución. Tesis doctoral. Universitat Ramon Llull. https://hdl.handle.net/10803/9263

Pastor Vera T. V. Relación entre respiración oral y deglución atípica: estudio piloto de niños que presentan la característica común de lengua baja. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología. 2005, 25:121-7. https://www.sciencedirect.com/journal/revista-de-logopedia-foniatria-y-audiologia/vol/25/issue/3

Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.

viernes, 7 de agosto de 2026

DISFUNCIONES OROFACIALES

Definición:

Las disfunciones orofaciales son un desequilibrio, trastorno, perturbación o daño de las distintas estructuras y funciones del Sistema Estomatognático (SE) en sus funciones neurovegetativas de respiración, succión, masticación y deglución, y en la función de fonoarticulación.

La salud biológica del SE depende en alto grado de la perfecta armonía entre forma y función. Tanto los órganos como los tejidos del SE deben trabajar correctamente con un máximo de eficiencia y con un mínimo gasto de energía.

Cuando esto no se cumple, el desequilibrio muscular se instala provocando disfunción o disfunciones, según el grado de alteración existente. Este desequilibrio de las funciones del SE produce en cascada disfunciones orofaciales.

Su repercusión en el órgano bucal y bienestar general es progresiva y puede convertirse en crónica, por tanto es fundamental su observación en todas las etapas de la vida a través de la prevención o el abordaje terapéutico con profesional cualificado.

El logopeda a través de Terapia Miofuncional Orofacial participa en el mantenimiento del equilibrio entre forma y función del SE dentro del equipo multidisciplinario.

El área de la Terapia Miofuncional Orofacial es un campo de actuación que diversos autores de Europa y América como Garliner, Segovia, Padovan, Marchesan,… ya hace tiempo han estudiado y trabajado para avanzar en la interrelación profesional.


Fig. 1: MORDIDA ABIERTA ANTERIOR


Imagen tomada de Pastor Vera (2008) Introducción de Tesis Doctoral, citada en bibliografía. La posición incorrecta de la lengua trae aparejado desequilibrio dentario y, por tanto, maloclusión.

La maloclusión dental es un diagnóstico frecuente en la práctica diaria y requiere, en muchos casos, la actuación de un equipo multidisciplinar formado por Ortodoncia, Cirugía Maxilofacial, Logopedia, etc.

Las maloclusiones pueden tener su origen en hábitos orales lesivos como la respiración oral, succión digital,… conductas que mantienen la lengua alejada del paladar. Esta posición lingual baja o adelantada deforma la oclusión y puede generar en consecuencia problemas de pronunciación especialmente en los fonemas /r/, /t/, /s/ y alteraciones de la resonancia.

Podemos afirmar que la succión no nutritiva prolongada (ej: dedo/s, chupete u otros objetos) es un factor de riesgo de maloclusión.

Las personas con obstrucción nasofaríngea (ej. adenoides o amígdalas hipertróficas) tienen tendencia a la mordida abierta anterior, que se refiere a la imposibilidad de contacto entre los incisivos superiores e inferiores cuando los molares sí están en oclusión como se aprecia en la figura 1 Mordida abierta anterior, con lengua en posición adelantada e incisivos inclinados hacia fuera.



A) Perfil facial de un paciente respirador nasal. Situación de equilibrio esquelético y muscular. B) Perfil facial de un paciente respirador oral. Situación de desequilibrio entre las estructuras faciales (Zambrana y Dalva, 1998).

La figura representa claramente las diferencias entre el respirador nasal y el paciente que respira por la boca.

En A los labios están cerrados, la corriente de aire es nasal y la lengua contra el paladar (izquierda).

En B en cambio, los labios están entreabiertos, hay ausencia de la corriente de aire nasal y la lengua está en postura baja para permitir el paso del aire por la boca (derecha).

Se puede afirmar que las disfunciones respiratorias ocasionan trastornos miofuncionales graves y que es imprescindible para un desarrollo armónico de las funciones orofaciales que la nariz sea la vía de entrada del aire, repercutiendo positivamente en el crecimiento óseo.


Fig. 48: FRENILLO SUBLINGUAL HIPERTRÓFICO


Imagen tomada de Pastor Vera (2008) citada en bibliografía. Capítulo 2: Análisis y descripción de la deglución: diferencia entre la deglución adulta y la deglución atípica.

El frenillo lingual que es una delgada membrana que sujeta la lengua por la línea media de su parte inferior cuando está alterado, origina trastornos de los sonidos del habla y la deglución al mantener la lengua en posición baja y alejada del paladar.

Esta peculiaridad anatómica que malposiciona la lengua puede llegar a afectar la deglución según la gravedad con que se presente (Carrasco, 1993 citada en Pastor Vera, 2008).

Los casos de Frenillo Lingual Alterado (FLA) van a necesitar inicialmente una intervención quirúrgica y posteriormente logopédica. La liberación quirúrgica del frenillo es un requisito ineludible cuando altera la movilidad de la lengua, por el impacto negativo que genera en la fonoarticulación y la deglución.

Podemos observar que tanto en la respiración oral como en el hábito de succión digital y el frenillo sublingual hipertrófico, la lengua pierde el contacto con el paladar manteniéndose en posición baja, provocando maloclusión dental y desequilibrios musculares que impiden que se pueda producir una deglución con normalidad (Pastor Vera, 2008).


¿A QUÉ EDAD INTERVENIR UNA DISFUNCIÓN OROFACIAL?

Sobre la edad de inicio se deberá analizar cada situación clínica y en función del diagnóstico, decidir junto al paciente, la familia y resto del equipo tratante el momento más apropiado para comenzar la intervención.

Para que los objetivos terapéuticos se desarrollen de forma adecuada, es necesario crear un vínculo positivo con el paciente que favorezca su motivación y deseo de incorporar nuevos aprendizajes. Por esta razón, es imprescindible que el tratamiento sea individual y responda a las necesidades concretas de cada paciente.

Observamos durante el ejercicio profesional como el siguiente modelo asistencial: logopeda (único) paciente (único), con un programa terapéutico diseñado partiendo del diagnóstico, disminuye notablemente la duración del tratamiento.

Según mi experiencia puedo decir que la mayoría de las consultas relacionadas con el habla se dan alrededor de los 3 años de edad, cuando los menores presentan desafíos en la comunicación fuera del círculo familiar, por ejemplo, en el centro escolar donde la interacción con sus iguales y educadores es diaria.

Con aquellos niños que acuden a Logopedia entre los 4 y 6 años cuando los trastornos del habla o las disfunciones orofaciales ya se han consolidado, suele ser más prolongada la rehabilitación miofuncional por ejemplo tras una cirugía de FLA.

Es más que evidente la importancia que adquiere la prevención, la detección temprana y la intervención precoz durante la primera infancia.



¿CÓMO PREVENIR LAS DISFUNCIONES OROFACIALES?

La prevención es parte de nuestra tarea como profesionales sanitarios. Asesorar, informar, derivar a especialista si es el caso y ofrecer todos los recursos a la familia que consulta con dudas o desconocimiento. Por todos estos motivos, pide cita con una o un logopeda colegiado si el niño o niña…

Hacia los 2 años:

No dice su nombre ni construye frases de 2-3 palabras y su vocabulario no va en aumento. Mastica con dificultad.

Hacia los 3 años:

Utiliza pocos verbos, no realiza frases de 3 palabras ni formula preguntas. Tiene babeo y se observa una maloclusión dental.

De 4 a 5 años:

Respira por la boca y traga ensenando la lengua. Presenta trastornos de la voz. Repite o prolonga los sonidos y se bloquea al hablar. Solo le entiende su entorno y no puede relatar un hecho cotidiano. No interacciona con sus iguales.

De 5 a 6 años:

No pronuncia de forma correcta todos los sonidos del habla ni se explica adecuadamente. Confunde conceptos como hoy/mañana, antes/después. Presenta dificultades con la lectura y la escritura.



En el hogar es necesario trabajar los hábitos con los más pequeños para que estas acciones cotidianas se generalicen en todos los ámbitos:

  • El cepillado de dientes después de cada comida (no solo por la noche) y antes de acudir a Logopedia.
  • Enseñar a sonar la nariz con pañuelos desechables.
  • La higiene de manos al llegar a casa, antes de las comidas, de hacer tareas o juegos en la mesa, etc.
  • Recoger y ordenar por categorías los juguetes al terminar el tiempo de juego.
  • Lectura de libros de cuentos para ampliar el vocabulario comprensivo y expresivo, adquirir sinónimos, mejorar la memoria, la imaginación,… leídos por el adulto si el menor no se ha iniciado en el proceso de lectura.

Son actividades que realizamos a diario con nuestros pacientes en la consulta y muchas veces debemos explicar/enseñar porque no tienen estos hábitos adquiridos y el más común es el de sonarse la nariz.

Tabla de Detección de Signos de Alerta en el Desarrollo Comunicativo (síntesis). Colegio de Logopedas de Cataluña para pediatras en el seguimiento del niño sano y para la detección precoz de signos comunicativos de alerta:

El niño sano entre los 30 meses y 3 años:

Se interesa y está atento ante actividades orales (cuentos, explicaciones…)

Estructura bien frases de 3 ó más elementos. Utiliza verbos.

Es curioso y hace preguntas.

Controla el babeo y tiene buena oclusión dental. Mastica sin dificultad.

Respira bien por la nariz y no tiene mocos frecuentemente.

Ha dejado de utilizar chupetes y biberones.

El niño sano entre los 3 y 4 años:

Utiliza oraciones complejas.

Realiza juego imaginativo (se inventa historias cortas).

Tiene un amplio repertorio de vocabulario comprensivo y expresivo.

Presenta un incremento progresivo del vocabulario expresivo.

Pronuncia bien la mayoría de sonidos.

El niño sano entre los 4 y 5 años:

Juega con el lenguaje (adivinanzas, chistes,...).

Pronuncia correctamente todos los sonidos de forma aislada.

Respira por la nariz con la boca cerrada.

Deglución madura (traga sin enseñar la lengua).

Normalmente presenta una voz sin alteraciones (disfonías, afonías, ronquera.).

Estructura de forma correcta las explicaciones.

El niño sano entre los 5 y 6 años:

Pronuncia bien todos los sonidos al hablar y se explica correctamente.

Ha iniciado una adquisición correcta de la lectura y escritura.

Las 2 tablas expuestas son orientativas ya que el desarrollo evolutivo es individual y cada menor recibe un seguimiento por su pediatra de Atención Primaria. No obstante, consulta al logopeda cuando se manifiesten los primeros síntomas o señales de alerta en la comunicación o en las funciones que se desarrollan en la zona oral.



ROL DEL LOGOPEDA:

Los logopedas son los profesionales competentes para efectuar los tratamientos preventivos, rehabilitadores y de mantenimiento de las funciones orales no verbales. Esta atribución se desprende de la LOPS que, en su artículo 7.2f, afirma que los logopedas desarrollan las actividades de prevención, evaluación y tratamiento de las funciones orales no verbales, entre las que se incluyen las disfunciones orofaciales, mediante técnicas terapéuticas propias de su disciplina.

Un trastorno en el desarrollo de los sonidos del habla puede repercutir negativamente en la interacción social o en el rendimiento escolar y promover además el acoso escolar.

Claramente la detección precoz de los signos de alerta es esencial para iniciar un trabajo de estimulación del habla y las funciones orofaciales a tiempo.

Es bien sabido que el plan terapéutico no es estanco y que se puede modificar tantas veces como sea necesario en cumplimiento del objetivo general que es la rehabilitación o reeducación del paciente.

Las disfunciones orofaciales y sus repercusiones no se resuelven espontáneamente, sino que, al contrario, son progresivas y pueden convertirse en crónicas. De ahí la importancia de contemplarlas en todas las etapas de la vida del ser humano, previniéndolas a partir de acciones de educación sanitaria o bien abordándolas desde una perspectiva terapéutica.

Por esta razón, es imprescindible realizar un trabajo temprano y adecuado a las características de cada paciente para evitar consecuencias negativas a corto, medio o largo plazo, tanto en las estructuras orales implicadas, como en la vida diaria de la persona.


FUENTES CONSULTADAS:

Col·legi de Logopedes de Catalunya. Disfunciones orofaciales. En: Col·legi de Logopedes de Catalunya. Declaración de posicionamientos y buenas prácticas en el ejercicio profesional de la logopedia. Barcelona: CLC; 2025. p. 310-329. Disponible en:  https://www.clc.cat

Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.

Pastor Vera, T. V. (2008). Análisis correlacional de las secuelas estructurales y funcionales que son ocasionadas por la respiración oral y que condicionan la deglución. Tesis doctoral. Universitat Ramon Llull. Disponible en: https://hdl.handle.net/10803/9263

Colegio de Logopedas de Cataluña (CLC). Tabla de Detección de Signos de Alerta en el Desarrollo Comunicativo (dirigido a pediatras). Disponible en: https://www.clc.cat/es/informacio-recursos-collegiats

Colegio de Logopedas de Andalucía (COLOAN). Signos de alerta en el desarrollo comunicativo del niño. Disponible en: https://coloan.org/contenidos/25/que-es-un-logopeda/6902