martes, 20 de octubre de 2026

TARTAMUDEZ

La tartamudez es tan antigua como la aparición del habla y desde la antigüedad se le ha atribuido diversos orígenes y tratamientos.

Es una condición que está presente en todos los idiomas y culturas del mundo. La causa es multifactorial, desde la genética que juega un rol muy importante hasta la dinámica familiar en cuanto a nivel de exigencia, ritmo de vida, demandas, etc.



Por la variabilidad y singularidad de la tartamudez no existe una sola definición ni tratamiento único.

Según el DSM-5 es un trastorno de la fluidez de inicio en la infancia. Un trastorno de la comunicación incluido dentro de los trastornos del neurodesarrollo.

El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) la define como una alteración de la fluidez y ritmo del habla que no se corresponde con la edad del individuo, persistente en el tiempo y caracterizada por la aparición frecuente y notable de uno (o más) de los siguientes factores:

Repetición de sonidos y sílabas.

Prolongación de sonido de consonantes y vocales.

Bloqueo audible o silencioso (pausas en el habla, llenas o vacías).

Palabras fragmentadas (ej. pausas en medio de una palabra).

Palabras producidas con un exceso de tensión física.

Repetición de palabras completas monosilábicas (ej. "Yo-yo-yo- lo quiero").

Circunloquios (sustitución de palabras para evitar las palabras problemáticas).


Los síntomas se producen en las primeras fases del período de desarrollo del niño.

La tartamudez causa ansiedad al hablar o limitaciones en la comunicación, en la participación social, el rendimiento académico o laboral.

El trastorno de la fluidez de inicio en la infancia también se puede acompañar de movimientos motores (parpadeos de ojos, tics, temblores en los labios o cara, sacudidas de la cabeza, apretar los puños,…).



En la actualidad el nombre científico utilizado a nivel internacional es el de TARTAMUDEZ y nosotros como terapeutas debemos hablar de tartamudez con los pacientes, las familias y en todos los ámbitos.

El miedo al nombre aumenta el miedo a la propia cosa (Scott Yaruss, 2019).

La tartamudez es un trastorno del neurodesarrollo que aparece en la primera infancia entre los 2 y 5 años, con mayor incidencia en el sexo masculino con una proporción de 4:1.

Se presenta con más prevalencia entre los 2 años y medio y los 3, cuando se produce una explosión del lenguaje y de forma tardía hasta los 11 años.

Se trata de una condición neurobiológica en la que están afectadas diferentes áreas del cerebro. Existe un componente genético y otras personas de la familia pueden haber tenido tartamudez en el pasado o en la actualidad.


Características:

Entre las características destacan la individualidad, no existen dos personas con la misma forma de tartamudear.

El carácter involuntario, un dato que es muy tranquilizador para el grupo familiar.

Condición de no persistente, de la totalidad de personas que empiezan a tartamudear, el 80% recuperará la fluidez previa a la manifestación de los síntomas. Mientras que el 20% restante va a necesitar diferentes herramientas y aceptación.

Si el niño es menor de 6 años, las posibilidades de remisión de los síntomas son del 85% de los casos.

Una persona que antes repetía sonidos puede experimentar posteriormente bloqueos o prolongaciones en la pronunciación. Algunos días hablar puede resultar más fácil, mientras que otros requiere más esfuerzo.

Esta variabilidad es normal y refleja la verdadera naturaleza dinámica de la comunicación. Los períodos de fluidez no significan que la tartamudez haya desaparecido, y los momentos de dificultad no significan un fracaso.

Para Scott Yaruss, la tartamudez es una sensación de pérdida de control mientras se habla. Esto a menudo conlleva frustración o miedo a hablar, especialmente si los oyentes reaccionan con impaciencia.



Manifestación:

La tartamudez se manifiesta a través de comportamientos primarios y secundarios.

Los comportamientos primarios de tartamudez son:

Repeticiones: de letras, sílabas o palabras.

Prolongaciones: es el estiramiento de los sonidos. Más frecuentes en niños pequeños.

Bloqueos: son cortes en el flujo del aire y la palabra se queda como en pausa, atascada. Se manifiesta en niños escolares, adolescentes y adultos.

En la mayoría de los casos estos comportamientos primarios se observan en la primera sílaba de la primera palabra de una frase.

Los comportamientos secundarios de tartamudez son:

Escape: Se intenta acortar el momento de tartamudez cuando está ocurriendo, la persona fuerza y lucha para salir de la situación mediante un comportamiento físico y verbal (mover la cabeza, tensar labios y mandíbula, aspirar aire, elevar hombros, cerrar ojos, pestañear,…).

Evitación: son conductas cargadas de pensamientos y sentimientos negativos que aparecen antes del momento de tartamudez. El recuerdo de experiencias negativas vividas con su tartamudez conlleva cambiar la palabra, evitar hablar o hablar poco, taparse la boca, usar muletillas, no responder a preguntas, usar palabras de apoyo, aspiración, encubrir la tartamudez, etc.

Así evoluciona la tartamudez, desde los comportamientos primarios y secundarios (parte visible del iceberg) hasta la experiencia negativa con la tartamudez (pensamientos, sentimientos y actitudes).

Como terapeutas debemos conocer y evaluar la parte oculta del iceberg como son el impacto de la tartamudez en la calidad de vida, el contexto familiar y escolar.


Diagnóstico diferencial:

El trastorno se debe diferenciar de las disfluencias comunes del habla que ocurren frecuentemente en los niños pequeños menores de 5 años. Aparecen al evocar una palabra nueva, organizar el lenguaje, reforzar lo aprendido, sostener un discurso extenso, etc.

Este período de disfluencias comunes dura entre 5 y 8 semanas, sin conciencia para el niño ni preocupación para la familia, por tanto, no llegan a la consulta de Logopedia porque no generan alarma.

El 80% de las disfluencias comunes aparecen entre los 2 y los 4 años de edad, imperceptibles para el menor y los adultos.

Las disfluencias comunes son:

  • Vacilaciones, pausas y silencios.
  • Modificación de oraciones.
  • Interjección de sonidos.
  • Repetición de frases o parte de la frase.
  • Repetición de palabras, 2 o menos y sin tensión.
  • Repetición de sílabas, 2 o menos y sin tensión.


Resumiendo:

DISFLUENCIAS COMUNES – presentes en todas las personas.

TARTAMUDEZ – en algunas personas.

FLUIDEZ ABSOLUTA – en ninguna persona.



LOGOPEDIA:

La intervención es con la persona, el núcleo familiar y el centro educativo.

La intervención temprana desde la Logopedia o Fonoaudiología es de gran ayuda para las familias, genera confianza y ofrece respuestas desde el inicio y durante todo el proceso terapéutico, ya que la tartamudez aparece de un momento a otro.

Es importante analizar de quién es la demanda de atención profesional: de la persona con tartamudez, de su familia, del entorno?

En ocasiones oímos en la consulta comentarios como: “Estoy aquí porque mi madre quiere que hable más y mejor”, “En el trabajo me exigen mayor fluidez y más participación en las reuniones”, “A mi padre le gustaría que hablara como mis hermanas”, etc.

Es ahí donde comienza el trabajo con la familia, la escuela, el entorno socio-laboral de la persona con tartamudez, independientemente de su edad.

Debemos considerar en todo momento los ESTRESORES COMUNICATIVOS que intensifican la tartamudez y a los que está expuesta la persona:

Hacer preguntas.

Presión de tiempo.

Interrupciones (están prohibidas).

Demandas (poco realistas).

Competencias por el turno de habla.

Ritmo de habla rápido.

Presión cognitiva.

Reacciones negativas hacia la tartamudez.


La consulta temprana cuando aparecen los primeros signos de tartamudez es fundamental, para acompañar y escuchar al niño y la familia desde el inicio con un abordaje personalizado y basado en la evidencia.

Recordemos que si el niño es menor de 6 años, las posibilidades de remisión de los síntomas rondan el 85%.

Por este motivo, la derivación precoz a Logopedia evitará la pérdida de tiempo que generan comentarios en el entorno, la escuela,… tales como: “Es pequeño”, “No le des importancia”, “Es típico en los niños”, “Desaparece con el crecimiento”… frases populares que carecen de base científica y retrasan la evaluación y terapia especializada en tartamudez.



7 MITOS Y REALIDADES SOBRE LA TARTAMUDEZ:

A pesar de las décadas de investigación y difusión, muchos mitos persisten vigentes en la sociedad. Cuando estas ideas erróneas no se cuestionan pueden generar prejuicios, estigma e incluso inseguridad entre las personas con tartamudez.

Mito: Los nervios causan tartamudez.

Realidad: Los nervios no causan la tartamudez. Una persona puede sentirse nerviosa porque tartamudea, y no al revés.

Mito: La tartamudez es psicológica o causada por un trauma.

Realidad: La tartamudez no es un trastorno psicológico.

Mito: la tartamudez puede ser “incorporada” por imitación o por escuchar a otra persona tartamudear.

Realidad: La tartamudez no es contagiosa. El componente genético puede estar presente en varios miembros de una misma familia pero no significa que la tartamudez se adquiera por imitación.
Mito: Cambiar de mano dominante provoca tartamudez.

Realidad: Esta creencia era común hace un siglo, pero ha sido desmentida. Claramente obligar a un niño zurdo a cambiar de mano puede causarle un estrés considerable pero no es causa de tartamudez.
Mito: La gente debería evitar hablar de tartamudez.

Realidad: Hablar sobre la tartamudez es muy útil. Evitar el tema puede aumentar la vergüenza o la confusión.

Mito: El bilingüismo causa tartamudez.

Realidad: Aprender varios idiomas no es causa de tartamudez.

Mito: Las personas que tartamudean no son inteligentes.

Realidad: No existe ninguna relación que vincule a la tartamudez con la inteligencia.



Comprender los hechos ayuda a reemplazar los mitos con la verdad. Además, promueve la paciencia, la empatía y la inclusión en las aulas, los lugares de trabajo y las comunidades de todo el mundo.

Si usted es maestro, profesor, docente,… hable de la tartamudez al igual que lo hace sobre cualquier otra condición humana.

Ayude a todos los alumnos de la clase a respetar la toma de turnos al hablar y escuchar. A todos los niños les resulta más fácil hablar cuando existen pocas interrupciones y cuando el oyente les presta atención.

Hable con el alumno con tartamudez de un modo poco acelerado y realizando pausas.

Manifieste estar escuchando el contenido del mensaje, y no como lo dice.

Tenga una conversación cara a cara con el niño que tartamudea sobre las necesidades de adaptación dentro del aula.

Las burlas y bromas de los compañeros pueden ser muy dolorosas para el niño con tartamudez y deben ser eliminadas lo antes posible.

Si al niño le han afectado las burlas, hable con él. Hágale ver que muchos niños reciben burlas por diversos motivos, por tanto, que no se lo tome demasiado en serio.

Si en particular hay algún grupo de niños que lo molestan habitualmente, hable con ellos a solas para que comprendan que tartamudear es un problema para ese niño y que con las burlas se puede sentir mucho peor.



¿CÓMO REACCIONAR CUANDO SE HABLA CON UNA PERSONA CON TARTAMUDEZ?

Evitar hacer comentarios como: "Más despacio", "Tranquilo", "Respira", "Relájate", "No te pongas nervioso"... solo consiguen acentuar el momento de tartamudez.

Te sentirás "tentado" de acabar las palabras o frases por la persona, procura no hacerlo.

Mantén un contacto visual y no te avergüences o sonrojes durante la comunicación.

Utiliza tú mismo un ritmo pausado a la hora de hablar con una persona con tartamudez, sin llegar a parecer poco natural o exageradamente lento. El hablar pausado crea una buena comunicación con cualquier persona.

Intenta transmitir a la persona que lo importante es lo que está diciendo y no cómo lo dice.

El apoyo de los compañeros (escuela o trabajo), la comprensión de quienes escuchan y la conexión con la comunidad contribuyen a reducir el estigma, desarrollar la resiliencia y evitar el aislamiento social.


El 22 de octubre es el Día Internacional de la Tartamudez.

El objetivo de esta fecha es visibilizar este trastorno del habla y la comunicación de base neurológica y con un marcado componente genético.

Es un día destinado para aumentar la conciencia pública a nivel mundial, donde se organizan diferentes actividades de divulgación y sensibilización sobre la tartamudez.


Todas las imágenes han sido tomadas de las webs que se citan a continuación.


FUENTES:

Asociación Americana de Psiquiatría, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5®), 5a Ed. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría, 2014.

Fundación Española de la Tartamudez. https://fundacionttm.org/

Asociación Argentina de Tartamudez. https://www.aat.org.ar/

Asociación Nacional de Tartamudez. The National Stuttering Association (NSA). https://www.westutter.org/

Fundación Americana de la Tartamudez. The Stuttering Foundation. https://www.tartamudez.org/

Capacitaciones en tartamudez. Academia online Antonella Pochettino. Comunidad Fonos en red. Disponible en: https://fonoantopochettino.com.ar/fonosenred/

jueves, 3 de septiembre de 2026

DISFUNCIÓN DEGLUTORIA

INTRODUCCIÓN:

Las disfunciones orofaciales pueden aparecer a lo largo de toda la vida. Sin embargo, las más frecuentes se presentan entre la población infantil. Aunque se pueden presentar de forma aislada, por la relación entre las estructuras del Sistema Estomatognático (SE) pueden aparecer más de una de manera conjunta y simultánea.

El prefijo dis del latín “dis” Indica negación o contrariedad. Función que se realiza no a favor o en la dirección esperable. A las funciones ejecutadas por un sistema disfuncional las denominamos disfunciones, en este caso relativas al SE.

Sabemos que las funciones orofaciales se desarrollan en la zona oral y cuando no se realizan de forma adecuada se convierten en disfunciones, como el caso que veremos en este artículo: DISFUNCIÓN DEGLUTORIA.

La deglución es un proceso complejo en el que están involucrados aspectos anatómicos y fisiológicos. Durante la deglución los alimentos son propulsados desde la boca al estómago. Para ello se precisa de la coordinación de movimientos voluntarios (tiempo bucal) e involuntarios (tiempo faringo-laringo-esofágico) (Arias, 1994 citado en Pastor Vera, 2008).

La deglución no sólo tiene que ver con la alimentación, sino también con la deglución de saliva, acto frecuente, tanto diurno como nocturno. La lengua es el órgano sensorial por excelencia y esencial en las funciones de masticación, deglución y fonación.

La lengua se caracteriza por el llamado triple cierre bucal (Vera et al., 2004 citado en Pastor Vera, 2008). Este triple cierre asegura un adecuado crecimiento del macizo facial incluyendo los maxilares donde la lengua toma apoyo en tres partes: uno anterior en la parte palatina cercana al cuello de los incisivos, donde se apoya la punta de la lengua; el segundo corresponde a la parte media del paladar duro que soporta la lengua; y un tercero en el cual la base de la lengua toca el paladar blando.

Cuando no se dan estas circunstancias el desequilibrio muscular se instala provocando disfunción o disfunciones como lo explicaba en DISFUNCIONES OROFACIALES

En el respirador oral se rompe el equilibrio entre las estructuras, se altera el crecimiento de los maxilares y se imposibilita la realización de una deglución funcional (normal). Esta es una deglución adaptada a la situación creada por la respiración oral que se conoce como deglución disfuncional o atípica.


Fig. 39 Mordida abierta bilateral


DEGLUCIÓN ATÍPICA VS DEGLUCIÓN MADURA:

Vemos a continuación las diferencias entre la deglución madura o adulta y la deglución atípica o disfunción deglutoria.

La disfunción deglutoria se caracteriza por una postura inadecuada de la lengua tanto en reposo como durante la deglución de saliva, alimentos sólidos y líquidos.

La deglución atípica es definida por Zambrana y Dalva (1998) como la presión anterior o lateral contra las arcadas dentarias durante la deglución.

Los arcos dentarios no están en contacto para permitir que la lengua se interponga en el espacio dejado por los mismos, tanto en el sector anterior como en el bilateral (Carrasco, 1993 citado en Pastor Vera, 2008) como se puede apreciar en la figura 39: mordida abierta bilateral.

Adamowsky (1990) define la deglución atípica como todo movimiento compensatorio que se desencadena por la inadecuada actividad lingual que pone en marcha el acto deglutorio en la etapa bucal. Y considera ejemplos de deglución atípica los siguientes:

Deglución con interposición lingual anterior.

Deglución con interposición lingual posterior.

Deglución con succión de labios (ver Fig. 45).

Deglución con succión de carrillos.

Deglución con succión de lengua.

Deglución con apoyo en comisuras (ver Fig. 46).

Deglución con apoyo de incisivos superiores sobre labio inferior

Deglución con apoyo en la parte central de labios y contracción de la borla del mentón.

En los niños con deglución atípica es frecuente encontrar características comunes (Peralta, 2001 citado en Pastor Vera, 2008):

Torpeza a la hora de realizar con eficacia los movimientos deglutorios de delante hacia atrás.

El bolo alimenticio se arma contra los incisivos.

Masticación en la zona anterior de la boca y no con los molares produciendo un movimiento de succión más que de masticación.

Maseteros laxos.

Durante la deglución se puede dar una contracción labial de la borla, de las comisuras o un apoyo labial inferior en incisivos.

Los labios no sirven de muro de contracción por lo que suelen aparecer restos de alimentos y saliva en los labios.

Participación mímica compensatoria: movimientos de cabeza y cuello.

Es frecuente encontrar un paladar ojival especialmente estrecho que dificulta la ubicación de la lengua correctamente.


Fig. 45 Deglución con succión de labio inferior


Cuando surgen los primeros molares se inician los verdaderos movimientos masticatorios y comienza el aprendizaje de la deglución madura.

La lengua se sitúa pegada al paladar duro por detrás de los incisivos superiores y los labios se mantienen cerrados durante la masticación y la deglución para evitar la pérdida del bolo alimenticio que es enviado a la faringe a través de movimientos ondulatorios de la lengua.

Donato y Grandi (2006) describen el patrón de deglutorio correcto:

Labios cerrados, sin esfuerzo.

Ápice lingual en rugas palatinas.

Dorso lingual contactando con parte media del paladar.

Raíz o base lingual contactando con paladar blando, descendiendo unos 45º aproximadamente para permitir el paso del bolo, liquido o saliva.

No se debe observar ningún movimiento cervical, labial, lingual, comisural, entre otros, como mecanismo compensatorio en dicho acto deglutorio.

En la deglución funcional o adulta la lengua realiza el denominado “Triple cierre” y contacta con el paladar en el momento de deglutir, sin que existan tensiones y/o fuerzas peribucales ni corporales compensatorias.


CAUSAS DE DISFUNCIÓN DEGLUTORIA:

Las causas que facilitan la permanencia de la deglución con patrones infantiles pueden ser de origen orgánico o funcional como lo explicaba en: DEGLUCIÓN ATÍPICA (Parte I): “ETIOLOGÍA Y CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS”

La respiración oral es uno de los principales factores causales de disfunción deglutoria por la alta frecuencia con la que se presenta en la primera infancia. La disfunción respiratoria ocasiona daños estructurales que comprometen la función de deglución que al ser atípica, también crea daños estructurales al no ejercer su función modeladora del paladar durante el crecimiento, propiciando un maxilar estrecho con paladar ojival.

Existe una clara relación entre la respiración oral y la disfunción deglutoria, sin embargo, otros factores también pueden impedir que la función de deglutir se realice con normalidad:

HÁBITO DE SUCCIÓN DIGITAL

FRENILLO LINGUAL ALTERADO (FLA)

Tanto en la respiración oral como en el hábito de succión de dedos y el FLA, la lengua pierde el contacto con el paladar y se mantiene en posición baja, provocando maloclusión dental y desequilibrios musculares que impiden que se pueda producir la deglución con normalidad transformándose en una disfunción deglutoria.


Fig. 46 Deglución con apoyo en comisuras


LOGOPEDIA: Terapia Miofuncional Orofacial

El tratamiento de la disfunción deglutoria se realiza a través de terapia miofuncional, abordando la musculatura orofacial comprometida y las funciones alteradas para rehabilitar al paciente de forma integral.

El tratamiento logopédico está enfocado hacia la rehabilitación de la disfunción deglutoria con el objetivo de evitar las recidivas, sobre todo en los casos de las mordidas abiertas que requieran Ortodoncia. El tratamiento iniciado de forma precoz permite en muchas ocasiones solucionar estas alteraciones sin necesidad de Ortodoncia.

Sabemos que una función alterada (deglución) creará disfunciones en cascada que van a repercutir de forma negativa en el desarrollo orofacial y esquelético.

Dijimos antes que la deglución atípica o disfuncional se caracteriza por una postura lingual inadecuada en reposo y durante el acto de tragar. La posición de la masa lingual se corregirá al enseñar al paciente el patrón muscular funcional o deglución adulta. Será una condición previa que la respiración nasal esté establecida para lograr la instalación del nuevo patrón deglutorio.

En el artículo DEGLUCION ATÍPICA (Parte II): “DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO” explicaba que hay tres fases que son comunes a todo tratamiento logopédico y que Segovia (1988) denomina de concientización, corrección y reforzamiento.

En la práctica diaria es necesaria la intervención interdisciplinar: el ortodoncista trabajará la forma y el logopeda la función (Zambrana, 1996ª citado en Pastor Vera, 2008). Sólo trabajando en equipo se conseguirán resultados óptimos que faciliten al paciente la normalización de sus funciones y de su estructura anatómica, así como la estabilidad de ambas.

Desde la Logopedia se recomienda la intervención precoz ya que restablecer lo fisiológico no es una labor sencilla y cuanto más tarde se inicie, más tiempo y esfuerzo será necesario por parte del paciente y del equipo tratante.


LA REHABILITACIÓN:

La evidencia recomienda iniciar el tratamiento lo antes posible. La fórmula que ofrece los mejores resultados es la de prevención seguida de intervención temprana si la disfunción se ha instalado.

La clave del éxito de la terapia miofuncional orofacial está en una buena evaluación, en la que se establecen correctamente los objetivos de trabajo personalizados según el diagnóstico. También se debe tener en cuenta que es imprescindible la colaboración de la familia y del propio paciente. Además, es necesario un trabajo constante e intenso para revertir la sintomatología.

Finalmente, el éxito requiere la coordinación de todos los profesionales implicados para poder realizar una planificación esmerada del tratamiento logopédico en relación con otros tratamientos.

Los ejercicios motores orales incluyen la estimulación sensorial y los movimientos repetitivos (a veces contra resistencia) dirigidos a la musculatura orofaríngea como los labios, la lengua, la mandíbula, el paladar blando y la faringe, con el objetivo de mejorar sus movimientos y fuerza.

Todos los ejercicios tienen como objetivo consolidar una postura labial y lingual estable, funcional e integrada dentro de un adecuado patrón de respiración nasal.

Se considera que el tratamiento puede finalizar cuando la evaluación integral informa que el estado del paciente ha mejorado en su grado de severidad.

Fig. 39, 45 y 46 tomadas de Pastor Vera (2008) Capítulo 2: Análisis y descripción de la deglución: diferencia entre la deglución adulta y la deglución atípica. Citada en bibliografía.


CONCLUSIONES:

Las disfunciones orofaciales (como la disfunción deglutoria) son un desequilibrio de las funciones del SE y su manifestación y persistencia puede contribuir a provocar, agravar y recidivar maloclusiones dentales. Ello dependerá de su etiopatogenia, como así también de la tríada intensidad, duración y frecuencia de las disfunciones.

Las disfunciones orofaciales y su repercusión en el órgano bucal y en el bienestar general no se resuelven de forma espontánea, sino que, son progresivas y pueden convertirse en crónicas; de ahí la importancia de ser contempladas en todas las etapas de la vida desde la prevención o el abordaje terapéutico.

En una disfunción deglutoria la lengua no realiza el contacto palatino característico de la deglución adulta, observándose presiones anómalas de lengua, labios y/o mejillas durante la deglución. A esta disfunción durante el acto de tragar se la conoce como deglución disfuncional, atípica o infantil.

El logopeda es el profesional sanitario competente para la prevención, exploración, diagnóstico y tratamiento de las disfunciones orofaciales, especialmente en las alteraciones de respiración, succión, masticación y deglución.

Por todo lo que se ha explicado, se puede afirmar que las medidas preventivas y la actuación temprana en las disfunciones deglutorias con profesional sanitario, son un beneficio para la salud, el bienestar y la calidad de vida del menor, adolescente o adulto.


GLOSARIO:

Deglución: Acción de tragar los alimentos y la saliva.

Deglución adulta, funcional o correcta: Deglución en la que la lengua realiza el denominado “Triple cierre” y contacta con el paladar en el momento de deglutir, sin observarse tensiones y/o fuerzas peribucales ni corporales compensatorias.

Deglución disfuncional, atípica o infantil: Deglución en la que la lengua no realiza el contacto palatino característico de la deglución adulta, observándose presiones anómalas de lengua, labios y/o mejillas durante la deglución.

Evertido: Hacia fuera y abajo.

Frenillo lingual: Repliegue mucoso que fija en mayor o menor medida a la lengua al suelo bucal, limitando su movilidad en los casos extremos.

Hábitos anómalos-lesivos: En ortodoncia, actitudes que modifican las posiciones de los dientes bien por presión muscular sobre los mismos (Ej. succión del pulgar) o por ausencia o interacción con una función estimuladora del desarrollo orofacial (Ej. Respiración oral).

Incompetencia labial: Falta de sellado o cierre labial que normalmente va acompañado de hipotonicidad del labio superior e hipertonicidad del labio inferior.

Maloclusión: Problema ortodóntico u ortognático que significa “mala mordida” y que incluye dientes apiñados, ausentes, torcidos, adicionales o maxilares mal alineados. Posición incorrecta de las superficies de mordida o de masticación de los dientes superiores e inferiores.

Mordida abierta: Relación vertical anormal de los dientes, existiendo un espacio entre los superiores e inferiores, sin producirse contacto. Puede ser anterior, lateral, antero-lateral o completa. En inglés: open bite.

Succión digital: Hábito oral patológico que consiste en introducir y succionar un dedo (habitualmente el pulgar) en la cavidad oral, lo que provoca una contracción activa de la musculatura perioral y, a la larga, una deformación del paladar duro.


BIBLIOGRAFÍA:

Colegio de Logopedas de Cataluña. Declaración de posicionamientos y buenas prácticas en el ejercicio profesional de la logopedia. 2ª edición revisada. Barcelona: Colegio de Logopedas de Cataluña; 2026. https://www.clc.cat

Carasusán L, Donato G, Ventosa Y. Herramientas de evaluación de las disfunciones orofaciales. Colegio de Logopedas de Cataluña. 2014. https://www.clc.cat/es/informacio-recursos-collegiats

Chiavaro N. Funciones y disfunciones estomatognáticas: Concepto, metodología y técnica neuromuscular-funcional en el diagnóstico interdisciplinario. Técnica NMF - Método Chiavaro. Buenos Aires: Akadia Editorial; 2011. https://normachiavaro.com/

Pastor Vera, TV (2008). Análisis correlacional de las secuelas estructurales y funcionales que son ocasionadas por la respiración oral y que condicionan la deglución. Tesis doctoral. Universitat Ramon Llull. https://hdl.handle.net/10803/9263

Grandi D, Donato G. Terapia Miofuncional. Diagnóstico y Tratamiento. Ed. Lebón. Barcelona, España. 2006.

Pastor Vera T. Relación entre respiración oral y deglución atípica: estudio piloto de niños que presentan la característica común de lengua baja. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología. 2005, 25:121-7. https://www.sciencedirect.com/journal/revista-de-logopedia-foniatria-y-audiologia/vol/25/issue/3

Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.

Segovia ML. Interrelaciones entre la Odontoestomatología y la Fonoaudiología. La Deglución Atípica. Ed. Médica Panamericana. Buenos Aires, Argentina. 1988.

sábado, 29 de agosto de 2026

DISFUNCIÓN RESPIRATORIA

INTRODUCCIÓN:

Son las vías respiratorias y en concreto la nariz, las responsables de calentar, humidificar y filtrar el aire de forma que resulte adecuado para el intercambio gaseoso en las vías respiratorias inferiores.

Para facilitar el intercambio entre los fluidos (aire-sangre) las vías respiratorias superiores tienen una extensa área de superficie, abundante riego sanguíneo y un epitelio recubierto de secreción mucosa.

Para que el aire que inspiramos llegue en condiciones óptimas a los bronquios y pulmones es imprescindible que penetre a través de la cavidad nasal.

Cuando la vía de entrada del aire no es la nariz, además de afectar las condiciones del aire inspirado, repercutirá negativamente en las estructuras óseas y musculares adyacentes, ya que la forma de realizar la respiración nasal es muy diferente a la oral.

Por lo tanto, cuando el aire no entra por la nariz estamos en presencia de una disfunción respiratoria porque se altera la función de respiración.

El abordaje de las disfunciones orofaciales casi siempre es multidisciplinar, especialmente la respiración oral. Antes de avanzar con el contenido del artículo, es necesario analizar las diferencias de ambos modos de respirar.


DIFERENCIAS ENTRE LA RESPIRACIÓN NASAL Y ORAL (Pastor Vera, 2008):

Características de la respiración nasal:

Inspiración nasal: Estimula los procesos de reabsorción ósea y del crecimiento.

Labios cerrados: Se establece un equilibrio de la musculatura orofacial y masticatoria.

Lengua en posición correcta (contra el paladar): Facilita el crecimiento transversal del paladar y posibilita una adecuada deglución.

Características de la respiración oral:

Inspiración a través de la cavidad oral con adaptación postural de la lengua.

Descenso de la mandíbula e hipotonía de la musculatura masticatoria.

Hipotonía del músculo orbicular.

Dificultad para ejecutar una correcta deglución.


Cuando la respiración se realiza por vía nasal se estimula el crecimiento de los maxilares conjuntamente con las demás funciones orofaciales.

La respiración nasal es clave para el crecimiento armónico de la cara, el equilibrio muscular, la oclusión dental y las funciones orofaciales.

Una disfunción respiratoria como es la respiración oral provocará cambios estructurales y musculares importantes que comprometerán otra función como es la deglución, debido a que no existirán las condiciones idóneas para que ésta se produzca con normalidad.

La disfunción respiratoria (respiración oral) puede condicionar la deglución, ya que la respiración por boca como hábito primario puede desencadenar otros hábitos como la deglución atípica por aparecer combinada al primero.

Cuando un menor respira por boca adopta nuevas posturas para compensar y hacer posibles la inspiración por vía oral y esto conlleva cambios esqueléticos y miofuncionales importantes durante el crecimiento facial.

Identificar las causas del modo respiratorio oral que presenta la persona (menor, adolescente o adulto) es básico para actuar en consecuencia, como lo explicaba en RESPIRACIÓN BUCAL (Parte I): ETIOLOGÍA Y SINTOMATOLOGÍA


Fig. 18: FACIES ADENOIDEAS


CARACTERÍSTICAS DEL RESPIRADOR ORAL:

La presencia de respiración oral se asocia a un patrón facial específico caracterizado por cara larga y angosta con paladar estrecho y alto.

Los signos clínicos de las facies del respirador oral podrían definirse, de forma general, por la cara de cansancio. Este tipo de pacientes tiene unas características faciales determinadas (Ustrell, 2001 y Parra, 2002 citado en Pastor Vera, 2008):

Cara estrecha y larga.

Altura facial inferior aumentada.

Malposición dentaria con incisivos a la vista.

Bolsas palpebrales.

Mejillas flácidas.

Nariz pequeña y respingona (ausencia de función del tercio medio de la cara).

Orificios nasales pequeños, poco desarrollados y orientados hacia el frente.

Cortedad de los labios y posición entreabierta de la boca.

Labio superior corto e incompetente.

Labio inferior grueso y caído.

Borla del mentón hipertónica.

Estos signos no siempre están presentes, pero en general el niño tiene un aspecto facial de persona enferma. Clínicamente suele ir acompañada de una maloclusión de clase II división I según Angle, con retrusión mandibular y un resalte más o menos acentuado (protrusión de los incisivos superiores).


EL PATRÓN DE RESPIRACIÓN ORAL (Pastor Vera, 2005):

La cavidad oral permanece abierta para permitir la entrada del aire con la adaptación de las siguientes estructuras orofaciales:

La lengua permanece baja y adelantada para permitir la entrada de aire, perdiendo la función modeladora del paladar y el apoyo necesario para que la deglución se produzca con normalidad.

Los músculos masticatorios y labiales pierden tonicidad ocasionando, por un lado, una posición baja de la mandíbula (por debajo de la línea media), y por otro lado, el labio superior pierde la función de contención del maxilar superior.

La disfunción respiratoria mantenida en el tiempo conduce a vicios posturales de la lengua que van a comprometer la función de deglución, la posición de reposo de la lengua y el habla.

Las alteraciones respiratorias pueden ocasionar trastornos miofuncionales graves, por este motivo es imprescindible para un buen desarrollo de las funciones orofaciales que la vía de entrada del aire sea la nariz.

Además, la respiración oral puede estar relacionada con la mordida abierta anterior como vemos en la siguiente imagen.


Fig. 20: Paciente con lengua baja por respiración oral


Existe una estrecha relación entre la función de respiración y el patrón de crecimiento de la cara, especialmente del eje facial. En este sentido, cualquier trastorno presente en las vías aéreas superiores producirá alteraciones de crecimiento de los tercios medio e inferior de la cara, promoviendo las deformaciones óseas, alteraciones dentarias y maloclusiones e impidiendo el equilibrio anatómico y funcional del sistema estomatognático.

En las personas con respiración oral se alteran las posiciones de reposo de la lengua y los labios como vemos a continuación.

Posición de la lengua en reposo: Baja, adelantada, apoyada contra los incisivos inferiores o interpuesta entre las arcadas dentarias. Esta posición baja de la lengua es adoptada para facilitar la entrada del aire por la boca.

Cuando la lengua además de baja se encuentra adelantada, ejerce presión contra los dientes anteriores y los labios al estar entreabiertos no actúan como contención.

Posición de los labios en reposo: Separados e incompetentes, el labio inferior es fláccido y caído, mientras que el labio superior es corto y deja los incisivos a la vista.

Fig. 18 Facies adenoidea y Fig. 20 Paciente con lengua baja por respiración oral. Pastor Vera (2008) Capítulo 1: Análisis y descripción de la respiración: diferencia entre la respiración oral y la respiración nasal. Citada en bibliografía.


Los signos clínicos del respirador oral son muy variados como hemos visto, aunque los más relevantes son (Declaración de buenas prácticas-CLC, 2025):

Boca abierta o entreabierta con mandíbula deprimida, que es la postura habitual de reposo del respirador oral.

Postura anormal de reposo de la lengua, sea hacia delante, interdental o lateral (unilateral o bilateral), que no permite una relación normal de reposo entre la lengua, los dientes, el maxilar superior y la mandíbula, también conocida como espacio interoclusal en reposo o el espacio vestibular.

Posición lingual interdental o contacto linguodental con la dentición anterior o lateral en reposo y durante la deglución.


LOGOPEDIA: Terapia Miofuncional Orofacial

Es fundamental efectuar un diagnóstico diferencial entre obstrucción nasofaríngea (causa orgánica) y hábito de respiración oral o parafunción (causa funcional) con el objetivo de diseñar un plan terapéutico basado en la causa que genera la respiración oral.

En el artículo RESPIRACIÓN BUCAL (ParteII): DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO explicaba que la intervención es logopédica miofuncional y multidisciplinaria en numerosos casos, especialmente cuando el origen es orgánico.

El objetivo de la intervención es ayudar a la persona a alcanzar el máximo nivel de función independiente para la participación en la vida diaria.

Los objetivos específicos logopédicos se pueden concretar en (Declaración de buenas prácticas-CLC, 2025):

  1. Sistema respiratorio: adoptar los hábitos que favorecen el correcto funcionamiento del sistema respiratorio.
  2. Funciones de succión, masticación y deglución: adaptar y adecuar los patrones miofuncionales.

Los ejercicios que se trabajan con el paciente tienen como objetivo consolidar una postura labial y lingual estable, funcional e integrada dentro de un patrón de respiración nasal adecuado.

La terapia miofuncional se puede usar sola o con otras terapias como el tratamiento ortodóntico con aparatos fijos o amovibles.

La lengua en posición baja, adelantada o ubicada entre las arcadas dentarias es una característica propia de los respiradores orales, adoptada para permitir el paso del aire por la boca. Por este motivo, las posiciones de reposo de lengua y labios se entrenan desde las primeras sesiones y de forma conjunta, ya que una posición beneficia a la otra.

El paciente que respira por boca, independientemente de la causa que genera la disfunción respiratoria, debe realizar Logopedia para aprender a usar su nariz de día y de noche. Dicho en otras palabras, la o el logopeda es el profesional competente para rehabilitar las funciones orales no verbales entre las que se halla la función de respiración, mediante técnicas terapéuticas propias de la disciplina (LOPS* artículo 7.2f).

Recordemos que la Logopedia es una profesión sanitaria de interés público, regulada y reconocida.

El logopeda trata a personas con problemas de comunicación y funciones orales no verbales en todas las etapas de la vida (desde el nacimiento hasta la tercera edad).

El logopeda es el profesional cualificado para evaluar, diagnosticar e intervenir a través de terapia miofuncional orofacial la disfunción respiratoria y las secuelas que puede ocasionar su persistencia con criterio multidisciplinar.

Requisitos para el alta del paciente. Se considera que el tratamiento puede finalizar cuando:

  • La respiración nasal está correctamente establecida.
  • La postura oral y lingual en reposo es correcta.
  • La succión, deglución y masticación son funciones que se ejecutan adecuadamente de forma espontánea.

*LOPS: Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias en España.



DESCRIPCIÓN DE LA RESPIRACIÓN NASAL (Zambrana y Dalva, 1998):

Labios cerrados. Se establece un equilibrio entre la musculatura labial de forma que los músculos orbiculares de los labios, el buccinador y los faríngeos actúan como una cinta muscular que orienta el crecimiento de los maxilares.

Corriente de aire nasal. El aire que entra por las fosas nasales estimula los procesos de reabsorción ósea y actúa como una columna que empuja el paladar hacia abajo.

La lengua contra el paladar. En esta posición durante el reposo y la deglución, la lengua empuja el paladar hacia arriba realizando una fuerza en sentido contrario a la corriente de aire nasal. Estas dos fuerzas opuestas ayudan a equilibrar la altura del paladar. La lengua posicionada en el paladar estimula el crecimiento transversal del mismo.

Esta clara descripción del respirador nasal está ilustrada en el artículo anterior: DISFUNCIONES OROFACIALES con la Fig. 3-1 (Zambrana y Dalva, 1998) donde se puede observar el Perfil facial de un respirador nasal vs un respirador oral. En ambos casos se manifiesta la situación de equilibrio esquelético y muscular versus el desequilibrio entre las estructuras orofaciales.


CONCLUSIONES:

La respiración nasal va a favorecer un crecimiento óseo armonioso durante la primera infancia.

La respiración nasal es determinante para el crecimiento correcto y armónico de la cara, el equilibrio muscular, la oclusión dental y las funciones orofaciales.

La respiración oral obliga al descenso de la mandíbula con una disminución del tono de los músculos maseteros y a la lengua a adoptar una posición deprimida perdiendo el contacto con el paladar (Pascual, 1978; Zambrana y Dalva, 1998; Torre et al., 2001 y 2002, citado en Pastor Vera, 2005).

Hay que tener en cuenta que la vía de entrada del aire cuando respiramos, sea oral o nasal, es determinante para el crecimiento de la cara, el equilibrio muscular y las funciones orofaciales.

En este sentido, las disfunciones respiratorias (respiración oral) pueden ocasionar trastornos miofuncionales importantes (musculares, anatómicos y funcionales), siendo necesario para un buen desarrollo de las funciones orofaciales que la vía de entrada del aire sea la nariz.

Por todo lo que se ha expuesto, se puede decir que la respiración oral (disfunción) crea cambios a nivel anatómico y estructural (la forma) comprometiendo las funciones de respiración y deglución.

Resumiendo, una disfunción respiratoria (respiración por vía oral) puede alterar las siguientes estructuras y condicionar la deglución (Pastor Vera, 2008):

  • Tonicidad y motricidad labial.
  • Tonicidad de la musculatura masticatoria - Maseteros.
  • Estabilización de la mandíbula.
  • Oclusión dental.
  • Crecimiento transversal del paladar.
  • Articulación fonética.
  • Tonicidad del músculo buccinador.

Claramente ante una disfunción respiratoria en cualquier franja de edad, es crucial diagnosticar de forma precoz si es una obstrucción nasofaríngea o un mal hábito, para posteriormente intervenir desde la Logopedia las funciones alteradas con criterio multidisciplinar.


BIBLIOGRAFÍA:

Col·legi de Logopedes de Catalunya. Disfunciones orofaciales. En: Col·legi de Logopedes de Catalunya. Declaración de posicionamientos y buenas prácticas en el ejercicio profesional de la logopedia. Barcelona: CLC; 2025. p. 310-329. Disponible en: https://www.clc.cat

Pastor Vera, T. V. (2008). Análisis correlacional de las secuelas estructurales y funcionales que son ocasionadas por la respiración oral y que condicionan la deglución. Tesis doctoral. Universitat Ramon Llull. https://hdl.handle.net/10803/9263

Pastor Vera T. V. Relación entre respiración oral y deglución atípica: estudio piloto de niños que presentan la característica común de lengua baja. Revista de Logopedia, Foniatría y Audiología. 2005, 25:121-7. https://www.sciencedirect.com/journal/revista-de-logopedia-foniatria-y-audiologia/vol/25/issue/3

Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.