INTRODUCCIÓN:
Son las vías respiratorias y en concreto la nariz,
las responsables de calentar, humidificar y filtrar el aire de forma que
resulte adecuado para el intercambio gaseoso en las vías respiratorias inferiores.
Para facilitar el intercambio entre los fluidos
(aire-sangre) las vías respiratorias superiores tienen una extensa área de
superficie, abundante riego sanguíneo y un epitelio recubierto de secreción
mucosa.
Para que el aire que inspiramos llegue en
condiciones óptimas a los bronquios y pulmones es imprescindible que penetre
a través de la cavidad nasal.
Cuando la vía de entrada del aire no es la nariz,
además de afectar las condiciones del aire inspirado, repercutirá
negativamente en las estructuras óseas y musculares adyacentes, ya que la
forma de realizar la respiración nasal es muy diferente a la oral.
Por lo tanto, cuando el aire no entra por la
nariz estamos en presencia de una disfunción respiratoria porque se altera la
función de respiración.
El
abordaje de las disfunciones orofaciales
casi siempre es multidisciplinar, especialmente la respiración oral. Antes de avanzar
con el contenido del artículo, es necesario analizar las diferencias de ambos
modos de respirar.
DIFERENCIAS ENTRE LA RESPIRACIÓN NASAL Y ORAL (Pastor Vera,
2008):
Características de la respiración nasal:
Inspiración
nasal: Estimula los procesos de reabsorción ósea y del crecimiento.
Labios cerrados: Se establece un
equilibrio de la musculatura orofacial y masticatoria.
Lengua en
posición correcta (contra el paladar): Facilita el crecimiento transversal del paladar
y posibilita una adecuada deglución.
Características de la respiración oral:
Inspiración a
través de la cavidad oral con adaptación postural de la lengua.
Descenso de la
mandíbula e hipotonía de la musculatura masticatoria.
Hipotonía del
músculo orbicular.
Dificultad para
ejecutar una correcta deglución.
Cuando la respiración se realiza por vía
nasal se estimula el crecimiento de los maxilares conjuntamente con las demás
funciones orofaciales.
La respiración nasal es clave para
el crecimiento armónico de la cara, el equilibrio muscular, la oclusión
dental y las funciones orofaciales.
Una disfunción respiratoria como es la respiración oral provocará cambios
estructurales y musculares importantes que comprometerán otra función como es
la deglución, debido a que no existirán las condiciones
idóneas para que ésta se produzca con normalidad.
La disfunción respiratoria (respiración oral) puede condicionar la
deglución, ya que la respiración por boca como hábito primario puede
desencadenar otros hábitos como la deglución atípica por aparecer
combinada al primero.
Cuando un menor respira por boca adopta
nuevas posturas para compensar y hacer posibles la inspiración por vía oral y
esto conlleva cambios esqueléticos y miofuncionales importantes durante el
crecimiento facial.
Identificar las causas del modo respiratorio oral que presenta la
persona (menor, adolescente o adulto) es básico para actuar en consecuencia,
como lo explicaba en RESPIRACIÓN BUCAL (Parte I): ETIOLOGÍA Y SINTOMATOLOGÍA
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Fig. 18: FACIES ADENOIDEAS |
CARACTERÍSTICAS DEL RESPIRADOR ORAL:
La presencia de respiración oral se asocia a un patrón facial específico caracterizado por cara larga y angosta con
paladar estrecho y alto.
Los signos clínicos de las facies del
respirador oral podrían definirse, de forma general, por la cara de cansancio. Este tipo de pacientes tiene unas
características faciales determinadas (Ustrell, 2001 y Parra, 2002 citado en
Pastor Vera, 2008):
Cara estrecha y larga.
Altura facial inferior aumentada.
Malposición dentaria con incisivos a
la vista.
Bolsas palpebrales.
Mejillas flácidas.
Nariz pequeña y respingona (ausencia
de función del tercio medio de la cara).
Orificios nasales pequeños, poco
desarrollados y orientados hacia el frente.
Cortedad de los labios y posición
entreabierta de la boca.
Labio superior corto e incompetente.
Labio inferior grueso y caído.
Borla del mentón hipertónica.
Estos signos no siempre están presentes, pero en general el niño tiene un aspecto facial de persona enferma. Clínicamente suele ir acompañada de una maloclusión de clase II división I según Angle, con retrusión mandibular y un resalte más o menos acentuado (protrusión de los incisivos superiores).
EL PATRÓN DE RESPIRACIÓN ORAL (Pastor Vera, 2005):
La cavidad oral permanece abierta para
permitir la entrada del aire con la adaptación de las siguientes estructuras
orofaciales:
La lengua permanece baja y adelantada
para permitir la entrada de aire, perdiendo la función modeladora del paladar y
el apoyo necesario para que la deglución se produzca con normalidad.
Los músculos masticatorios y labiales
pierden tonicidad ocasionando, por un lado, una posición baja de la mandíbula
(por debajo de la línea media), y por otro lado, el labio superior pierde la
función de contención del maxilar superior.
La
disfunción respiratoria mantenida en el tiempo conduce a vicios posturales de la lengua que van a comprometer la función de
deglución, la posición de reposo de la lengua y el habla.
Las alteraciones respiratorias pueden ocasionar trastornos miofuncionales graves, por
este motivo es imprescindible para un buen desarrollo de las funciones
orofaciales que la vía de entrada del
aire sea la nariz.
Además,
la respiración oral puede estar
relacionada con la mordida abierta anterior como vemos en la siguiente
imagen.
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Fig. 20: Paciente con lengua baja por
respiración oral |
Existe una estrecha relación entre la función de respiración y el patrón de crecimiento de la cara, especialmente del eje facial. En este sentido, cualquier trastorno presente en las vías aéreas superiores producirá alteraciones de crecimiento de los tercios medio e inferior de la cara, promoviendo las deformaciones óseas, alteraciones dentarias y maloclusiones e impidiendo el equilibrio anatómico y funcional del sistema estomatognático.
En las personas con respiración oral se alteran las posiciones de reposo
de la lengua y los labios como vemos a continuación.
Posición de la lengua en reposo: Baja, adelantada, apoyada contra los
incisivos inferiores o interpuesta entre las arcadas dentarias. Esta posición
baja de la lengua es adoptada para facilitar la entrada del aire por la boca.
Cuando la lengua además de baja se encuentra adelantada, ejerce presión
contra los dientes anteriores y los labios al estar entreabiertos no actúan
como contención.
Posición de los labios en reposo: Separados e incompetentes, el labio
inferior es fláccido y caído, mientras que el labio superior es corto y deja
los incisivos a la vista.
Fig. 18 Facies adenoidea y Fig. 20
Paciente con lengua baja por respiración oral. Pastor Vera (2008) Capítulo 1: Análisis y descripción de la respiración:
diferencia entre la respiración oral y la respiración nasal. Citada en
bibliografía.
Los signos clínicos del respirador
oral son muy variados
como hemos visto, aunque los más relevantes son (Declaración de buenas prácticas-CLC,
2025):
Boca
abierta o entreabierta con mandíbula deprimida, que es la postura habitual de
reposo del respirador oral.
Postura
anormal de reposo de la lengua, sea hacia delante, interdental o lateral
(unilateral o bilateral), que no permite una relación normal de reposo entre la
lengua, los dientes, el maxilar superior y la mandíbula, también conocida como
espacio interoclusal en reposo o el espacio vestibular.
Posición
lingual interdental o contacto linguodental con la dentición anterior o lateral
en reposo y durante la deglución.
LOGOPEDIA:
Terapia Miofuncional Orofacial
Es fundamental efectuar un diagnóstico diferencial
entre obstrucción nasofaríngea
(causa orgánica) y hábito de respiración
oral o parafunción (causa funcional) con el objetivo de diseñar un plan
terapéutico basado en la causa que
genera la respiración oral.
En el
artículo RESPIRACIÓN BUCAL (ParteII): DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO explicaba que la intervención es logopédica miofuncional y
multidisciplinaria en numerosos casos, especialmente cuando el origen es
orgánico.
El
objetivo de la intervención es ayudar a
la persona a alcanzar el máximo nivel de función independiente para la
participación en la vida diaria.
Los
objetivos específicos logopédicos se pueden concretar en (Declaración de buenas
prácticas-CLC, 2025):
- Sistema respiratorio: adoptar los hábitos que favorecen el correcto funcionamiento del sistema respiratorio.
- Funciones de succión, masticación y deglución: adaptar y adecuar los patrones miofuncionales.
Los
ejercicios que se trabajan con el paciente tienen como objetivo consolidar una
postura labial y lingual estable, funcional e integrada dentro de un patrón de
respiración nasal adecuado.
La terapia miofuncional se puede usar
sola o con otras terapias
como el tratamiento ortodóntico con aparatos fijos o amovibles.
La
lengua en posición baja, adelantada o ubicada entre las
arcadas dentarias es una característica
propia de los respiradores orales, adoptada para permitir el paso del aire por la boca.
Por este motivo, las posiciones de reposo de lengua y labios se
entrenan desde las primeras sesiones
y de forma conjunta, ya que una posición beneficia a la otra.
El paciente que respira por boca, independientemente de la causa que
genera la disfunción respiratoria, debe realizar Logopedia para aprender a usar su nariz de día y de noche. Dicho en
otras palabras, la o el logopeda es
el profesional competente para rehabilitar
las funciones orales no verbales entre las que se halla la función de respiración, mediante técnicas
terapéuticas propias de la disciplina (LOPS*
artículo 7.2f).
Recordemos
que la Logopedia es una profesión sanitaria de interés público,
regulada y reconocida.
El
logopeda trata a personas con problemas de comunicación y funciones
orales no verbales en todas las etapas de la vida (desde el nacimiento
hasta la tercera edad).
El
logopeda es el
profesional cualificado para evaluar, diagnosticar e intervenir a
través de terapia miofuncional orofacial la disfunción respiratoria y las
secuelas que puede ocasionar su persistencia con criterio multidisciplinar.
Requisitos
para el alta del paciente. Se considera que el tratamiento puede finalizar cuando:
- La respiración nasal está correctamente establecida.
- La postura oral y lingual en reposo es correcta.
- La succión, deglución y masticación son funciones que se ejecutan adecuadamente de forma espontánea.
*LOPS: Ley de Ordenación de las Profesiones Sanitarias en
España.
DESCRIPCIÓN DE LA RESPIRACIÓN NASAL (Zambrana y Dalva, 1998):
Labios cerrados. Se establece un equilibrio entre la
musculatura labial de forma que los músculos orbiculares de los labios, el
buccinador y los faríngeos actúan como una cinta muscular que orienta el
crecimiento de los maxilares.
Corriente de aire nasal. El aire que entra por las fosas
nasales estimula los procesos de reabsorción ósea y actúa como una columna que
empuja el paladar hacia abajo.
La lengua contra el paladar. En esta posición durante el reposo y la
deglución, la lengua empuja el paladar hacia arriba realizando una fuerza en
sentido contrario a la corriente de aire nasal. Estas dos fuerzas opuestas
ayudan a equilibrar la altura del paladar. La lengua posicionada en el paladar
estimula el crecimiento transversal del mismo.
Esta
clara descripción del respirador nasal
está ilustrada en el artículo anterior: DISFUNCIONES OROFACIALES con la Fig. 3-1 (Zambrana y Dalva, 1998) donde
se puede observar el Perfil facial de un
respirador nasal vs un respirador oral. En ambos casos se manifiesta la situación de equilibrio esquelético y
muscular versus el desequilibrio entre las estructuras orofaciales.
CONCLUSIONES:
La respiración nasal va a favorecer un crecimiento óseo armonioso durante la primera infancia.
La respiración nasal es determinante
para el crecimiento correcto y armónico de la cara, el equilibrio muscular, la
oclusión dental y las funciones orofaciales.
La
respiración oral obliga al descenso de la mandíbula con una disminución del
tono de los músculos maseteros y a la lengua a adoptar una posición deprimida
perdiendo el contacto con el paladar (Pascual, 1978; Zambrana y Dalva, 1998;
Torre et al., 2001 y 2002, citado en Pastor Vera, 2005).
Hay
que tener en cuenta que la vía de entrada del aire cuando respiramos, sea oral
o nasal, es determinante para el crecimiento de la cara, el equilibrio muscular
y las funciones orofaciales.
En
este sentido, las disfunciones
respiratorias (respiración oral) pueden
ocasionar trastornos miofuncionales importantes (musculares, anatómicos y
funcionales), siendo necesario para un
buen desarrollo de las funciones orofaciales que la vía de entrada del aire sea
la nariz.
Por
todo lo que se ha expuesto, se puede decir que la respiración oral (disfunción) crea cambios a nivel anatómico y estructural (la forma)
comprometiendo las funciones de
respiración y deglución.
Resumiendo,
una disfunción respiratoria (respiración por vía oral) puede alterar las siguientes estructuras y condicionar la deglución (Pastor
Vera, 2008):
- Tonicidad y motricidad labial.
- Tonicidad de la musculatura masticatoria - Maseteros.
- Estabilización de la mandíbula.
- Oclusión dental.
- Crecimiento transversal del paladar.
- Articulación fonética.
- Tonicidad del músculo buccinador.
Claramente
ante una disfunción respiratoria en
cualquier franja de edad, es crucial diagnosticar de forma precoz si es una
obstrucción nasofaríngea o un mal hábito, para posteriormente intervenir desde la Logopedia las funciones
alteradas con criterio multidisciplinar.
BIBLIOGRAFÍA:
Col·legi
de Logopedes de Catalunya. Disfunciones
orofaciales. En: Col·legi de Logopedes de Catalunya. Declaración de
posicionamientos y buenas prácticas en el ejercicio profesional de la
logopedia. Barcelona: CLC; 2025. p. 310-329. Disponible en: https://www.clc.cat
Pastor
Vera, T. V. (2008). Análisis correlacional de las secuelas
estructurales y funcionales que son ocasionadas por la respiración oral y que
condicionan la deglución. Tesis doctoral. Universitat Ramon Llull. https://hdl.handle.net/10803/9263
Pastor
Vera T. V. Relación entre respiración
oral y deglución atípica: estudio piloto de niños que presentan la
característica común de lengua baja. Revista de Logopedia, Foniatría y
Audiología. 2005, 25:121-7. https://www.sciencedirect.com/journal/revista-de-logopedia-foniatria-y-audiologia/vol/25/issue/3
Zambrana
Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la
rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia
miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.














