jueves, 19 de septiembre de 2013

LA DISFAGIA (Parte III): “TRATAMIENTO DE LA DISFAGIA OROFARÍNGEA”

INTRODUCCIÓN:

El tratamiento de los pacientes con Disfagia Orofaríngea (DO) está encaminado a conseguir una alimentación por vía oral, total, parcial o terapéutica, esta última con supervisión y apoyo fonoaudiológico o logopédico. La recuperación de la alimentación exclusivamente oral se fundamentará en las características del paciente, es decir, que estará vinculada a la eficacia y seguridad de su deglución, en ausencia de riesgo de aspiración alimentaria.

En las dos entradas anteriores (Parte I y II) citaba a los miembros del equipo multidisciplinar y señalaba que la actuación logopédica es inherente a los pacientes con trastornos de la deglución orofaríngea, ya sea de tipo funcional (motora) o mecánica (obstructiva), motivo por el cual se abordará en exclusiva en el presente artículo.

Recordemos que la DO surge como consecuencia de la disfunción de la fase orofaríngea de la deglución o del esfínter esofágico superior (EES), apareciendo cuando existen alteraciones de las estructuras anatómicas, nerviosas o musculares que intervienen en la deglución, lo que determinará un obstáculo, mecánico, en el primer caso, o funcional (por mala elaboración del bolo en la cavidad oral, debilidad de la contracción faríngea y alteraciones en la relajación del EES) que condiciona un mal vaciamiento orofaríngeo.

En el caso de la disfagia esofágica, se aplicará la técnica adecuada de acuerdo a la etiología de la misma. Los pacientes con alteraciones a este nivel serán manejados médicamente, ya que la fase esofágica de la deglución no es susceptible a ningún tipo de ejercicio terapéutico, como lo explicaba en: LA DISFAGIA (Parte I): “BASE ANATÓMICA Y FISIOLÓGICA DE LA DEGLUCIÓN”

En el diagnóstico y tratamiento de la DO es muy importante la actuación y coordinación interdisciplinaria debido a la variada sintomatología que acompaña a este trastorno deglutorio, por esta razón, los pacientes suelen acudir a diversos profesionales hasta confirmar que padecen disfagia. A continuación, se analizan y describen las diferentes estrategias de intervención desde el punto de vista médico y rehabilitador, que pueden ser aplicadas actualmente a los pacientes con alteración de la deglución orofaríngea.

LAS ESTRATEGIAS DE INTERVENCIÓN:

El objetivo principal de cualquier estrategia de tratamiento para un paciente disfágico es conseguir una alimentación oral con una deglución segura mientras se mantienen una hidratación y nutrición adecuadas.

En la actualidad la tendencia en el manejo de la disfagia orofaríngea es la creación de las Unidades de disfagia (swallowing centers) donde un grupo multidisciplinario cubre el espectro de las necesidades diagnósticas y terapéuticas de los pacientes con estos trastornos, de acuerdo a criterios comunes.

Las estrategias de tratamiento de la disfagia orofaríngea se agrupan en 4 grandes grupos: a) tratamiento rehabilitador (estrategias posturales, incremento sensorial, praxias neuromusculares y maniobras específicas); b) modificación de las características del bolo: volumen y viscosidad; c) gastrostomía endoscópica percutánea, y d) procedimientos quirúrgicos sobre el EES.

Con carácter general, la terapia deglutoria se programará a partir de los resultados que arrojen las exploraciones clínicas y las exploraciones complementarias específicas (VFS y MFE), temas abordados en LA DISFAGIA (Parte II): “ETIOLOGÍA. SINTOMATOLOGÍA. DIAGNÓSTICO” se sugiere su consulta.

La decisión de tratar a un paciente disfágico debe estar fundamentada en el diagnóstico, pronóstico, respuesta a las estrategias compensatorias, capacidad para seguir órdenes, función respiratoria, presencia o no de cuidador y motivación del paciente. Esta última sumada al interés no solo del paciente sino también de su familia, serán factores a tener en cuenta durante todo el proceso terapéutico.

La rehabilitación de la disfagia es realizada principalmente por el equipo de fonoaudiología, contando con el apoyo de fisiatras, nutricionistas, kinesiólogos y terapeutas ocupacionales. El programa de re-entrenamiento de las alteraciones deglutorias combina dos tipos de estrategias terapéuticas que son: las técnicas compensatorias y las técnicas de tratamiento propiamente dichas.

Las técnicas de compensación suelen ser las primeras en utilizarse (tras el diagnóstico) y están controladas inicialmente por el logopeda y posteriormente por el cuidador o la familia debidamente entrenados, por lo tanto, no necesitan la colaboración activa del paciente. Estas técnicas están diseñadas para disminuir o eliminar los síntomas de disfagia sin cambiar la fisiología de la deglución, característica que favorece su aplicación en pacientes de todas las edades y niveles cognitivos.

Las técnicas de tratamiento en cambio, modifican la anatomía y/o la fisiología de la deglución y suelen precisar la colaboración del paciente por tratarse de una terapia deglutoria. La capacidad cognitiva del sujeto desempeñará un papel fundamental, ya que determinadas maniobras deglutorias requieren la capacidad de seguir órdenes de complejidad creciente y una práctica diaria para lograr su aprendizaje y posterior automatización.

En resumen, las técnicas de tratamiento están diseñadas para cambiar la fisiología de la deglución en contraposición a las maniobras compensatorias que intentan suprimir los síntomas de disfagia.

Es evidente que en el abordaje de la deglución patológica se deben emplear aquellas estrategias terapéuticas que posibiliten una deglución sin residuos orales o faríngeos y sin riesgo de aspiración, valorando periódicamente la eficacia del tratamiento. La aplicación de programas de diagnóstico y tratamiento de la disfagia orofaríngea ocasiona una importante reducción de la incidencia de neumonías por aspiración y la mejora del estado nutricional.

Cuando por el diagnóstico y el pronóstico se decide que el paciente puede ser candidato a un tratamiento de su disfagia hay que evaluar su respuesta a las técnicas compensatorias, ya que si el paciente es capaz de realizarlas correctamente, puede eliminar totalmente sus síntomas de disfagia y realizar una dieta oral segura que permita mantener su hidratación y nutrición.

La rehabilitación fonoaudiológica - logopédica de la deglución se divide en:

A) Tratamiento indirecto: Se realiza sin alimentos y consiste en ejercicios para mejorar motricidad oral, faríngea y laríngea. Se realiza deglución de saliva y estimulación termal y con sabores. Se enseñan maniobras que previenen la aspiración, como es la doble deglución.

B) Tratamiento directo: Con alimento, incluye ejercicios motores orales, técnicas posturales compensatorias, maniobras de deglución y modificación de la dieta. En algunos casos puede ser necesario el uso de dispositivos que faciliten la alimentación, como cucharas de goma, pocillos hondos, vasos que prevengan el derrame de líquidos, etc.

Como se señaló anteriormente, las estrategias de tratamiento se pueden clasificar en dos grandes grupos: las técnicas de compensación y las técnicas propiamente de tratamiento, ambos procedimientos de intervención se analizan a continuación.

TÉCNICAS COMPENSATORIAS:

Dentro de las técnicas de tratamiento compensatorias se incluyen: a) cambios posturales b) modificación del volumen y velocidad de administración del bolo c) modificaciones de la textura alimentaria d) utilización de prótesis intraorales y e) técnicas de incremento sensorial. 

Estrategias de incremento sensorial oral: Las técnicas de incremento sensorial tienen el propósito de aumentar la sensación de la cavidad oral antes de la deglución y disminuir cualquier retraso entre la deglución oral y la faríngea. Son útiles en pacientes con apraxia o alteraciones de la sensibilidad oral (muy frecuente en pacientes ancianos). Asimismo, se utilizan ante la presencia de agnosia táctil para la comida, retraso en el inicio de la deglución oral, disminución de la sensibilidad oral y retraso en el disparo de la deglución faríngea. La mayoría de estrategias de incremento sensorial comprenden la estimulación mecánica de la lengua, modificaciones del bolo (volumen, temperatura y sabor) o la estimulación mecánica de los pilares faríngeos.

Como técnicas de incremento sensorial se encuentran: a) realizar presión con la cuchara contra la lengua cuando se introduce la comida en la boca; b) utilizar sabores ácidos; c) usar bolos fríos; d) presentar un bolo que requiera masticación; e) dar bolos de volúmenes grandes (3 ml o más); f) permitir la autoalimentación para que el movimiento mano-boca proporcione estímulo sensorial adicional; g) realizar estimulación táctil y térmica; y h) utilizar la succión-deglución. El agregado de ácido cítrico a los alimentos mejora el reflejo de deglución. Los sabores ácidos como limón/lima o las sustancias frías (helado, hielo) desencadenan el mecanismo de la deglución y pueden reducir el número de aspiraciones.

TÉCNICAS DE TRATAMIENTO

En las técnicas de tratamiento se incluyen métodos para mejorar la movilidad de las estructuras orales y faríngeas, para mejorar el control del bolo, para aumentar la sensibilidad previa a la deglución y así disparar con más rapidez el reflejo faríngeo, o para controlar de forma voluntaria la movilidad orofaríngea durante la deglución. Dentro de estas técnicas de tratamiento se hallan las maniobras deglutorias específicas, utilizadas con frecuencia en los centros de rehabilitación o swallowing centers.

Maniobras deglutorias: El programa de rehabilitación del paciente disfágico incluye una serie de maniobras deglutorias que se enumeran en la Tabla 1. Las maniobras deglutorias están diseñadas para situar bajo control voluntario ciertos aspectos concretos de la deglución faríngea y el paciente debe ser capaz de aprenderlas y realizarlas de forma automatizada. Se suelen utilizar de forma temporal hasta que la deglución del paciente se recupera. Estas maniobras deben enseñarse paso a paso utilizando como bolo la propia saliva del paciente y deben practicarse de forma repetida hasta que se realicen correctamente.

Las maniobras de deglución consisten en combinaciones de cambios posturales, ejercicios musculares y técnicas respiratorias que permiten realizar una deglución más segura al compensar las alteraciones presentes en el proceso. En algunos casos el paciente debe combinar una técnica postural con una maniobra deglutoria para obtener una deglución segura y eficiente. El efecto terapéutico de estas estrategias es moderado, su aplicación requiere un paciente cognitivamente íntegro y colaborador, y los efectos son evidenciables a medio y largo plazo.

Recordemos que cada una de las maniobras deglutorias tiene un objetivo específico para cambiar un aspecto concreto de la fisiología deglutoria y por esta razón, precisan la colaboración del paciente para su ejecución. Las mismas se enuncian en la siguiente tabla y se explican los motivos para el que fueron creadas.

Tabla 1: Maniobras deglutorias específicas

DEGLUCIÓN SUPRAGLÓTICA
Maniobra diseñada para actuar en los casos de disminución del cierre de las cuerdas vocales (CV) o frente al retraso del disparo del reflejo deglutorio faríngeo. El objetivo de esta maniobra es lograr el cierre de las CV antes y durante la deglución. Este mantenimiento voluntario de la apnea (cierre de CV) evitará aspiraciones al árbol traqueobronquial.
DEGLUCIÓN SUPER-SUPRAGLÓTICA
Esta maniobra ha sido creada para aquellos casos que presentan disminución del cierre de la entrada a la vía aérea. El objetivo de esta técnica es conseguir que el paciente cierre su vía aérea antes y durante la deglución. El mantenimiento forzado de la apnea bascula los aritenoides hacia delante y cierra la vía aérea antes y durante la deglución. También aumenta la retracción de la base de la lengua.
DEGLUCIÓN DE ESFUERZO O FORZADA
Maniobra dirigida a compensar la disminución del movimiento posterior de la base de la lengua. El efecto terapéutico del esfuerzo realizado por la lengua favorece su retracción y la propulsión del bolo hacia la hipofaringe, reduciendo o evitando los residuos en la vallécula después de la deglución.
DOBLE DEGLUCIÓN
Su objetivo es minimizar el residuo postdeglutorio antes de realizar una nueva inspiración. Útil en pacientes con residuo postdeglutorio (citado en REV ESP ENFERM DIG 2004; 96(2): 119-131)
MANIOBRA DE MENDELSOHN
Diseñada para incrementar la movilidad de la laringe (adelante-arriba) y optimizar la coordinación global de la deglución. El mantenimiento de la elevación laríngea de forma voluntaria y prolongada (tras deglutir) favorece la apertura del EES y su duración, contribuyendo a mejorar el tiempo de la deglución faríngea.
MANIOBRA DE MASAKO
Esta maniobra ha sido creada para los casos que presentan disminución de la contracción de la pared posterior de la faringe. Se instruye al paciente para que trague con la lengua sujeta entre los dientes, con el objetivo de ejercitar el músculo glosofaríngeo, responsable de la retracción de la base de la lengua y del desplazamiento anterior de la pared faríngea posterior.

Estas estrategias (maniobras) deglutorias han sido diseñadas para situar bajo el control voluntario determinados aspectos concretos de la deglución patológica y el paciente debe ser capaz de aprenderlas y realizarlas automáticamente, motivo por el cual se enseñan paso a paso para que cumplan con su objetivo terapéutico.

Las más importantes son la deglución supraglótica, la super/supraglótica, la deglución de esfuerzo o forzada, la doble deglución y la maniobra de Mendelsohn. El objetivo primordial de dichas maniobras es mejorar la eficacia y la seguridad de la deglución; sin embargo, su práctica fuera de las comidas se transforma en un excelente ejercicio muscular de los órganos implicados en la deglución al utilizar como bolo la saliva del paciente.

Independientemente de las técnicas compensatorias y/o de tratamiento (terapia indirecta y directa) empleadas por logopedas y fonoaudiólogos/as, la decisión diagnóstico-terapéutica suele basarse en rigurosos criterios clínicos. En dicho proceso se deben contemplar la patología de base del paciente y el pronóstico (entre otros factores individuales) para lo cual existen algoritmos diagnósticos y terapéuticos que facilitan la personalización de la terapia orofaríngea, encaminada a lograr una deglución segura y eficaz o, por el contrario, la indicación de una vía no oral de alimentación.

Es fundamental el entrenamiento de familiares y cuidadores sobre las técnicas a incorporar durante la alimentación del paciente, para así mantener controlado el riesgo de eventos aspirativos una vez que el paciente regrese a su hogar.

CAVIDAD ORAL, FARINGE Y ESÓFAGO


En la imagen se aprecian las diferentes áreas implicadas en el proceso de la deglución normal: la cavidad oral, la faringe y el esófago con sus esfínteres (superior e inferior). Estas estructuras permiten el transporte óptimo del material deglutido desde la boca hasta el estómago, en condiciones de integridad anatómica y neurológica, es decir, en ausencia de cualquier causa orgánica o funcional que genere disfagia.

El re-entrenamiento de la deglución patológica cuando el paciente ha estado durante un período determinado en régimen 0 de alimentación oral, requiere la valoración de la eficacia del tratamiento y el riesgo de aspiraciones. Para comprobar la tolerancia del paciente o las posibles dificultades ante el reinicio de la dieta por vía oral, se indica una ingesta terapéutica, que corresponde a la administración de alimento asistida por fonoaudiólogo o logopeda y con estricto control de saturación de O2, aumento de secreciones y signología aspirativa.

Bascuñana Ambrós H, et al (2003) proponen diversas estrategias terapéuticas, varias recomendaciones, consejos a familiares o cuidadores del paciente y una Guía general para una deglución segura, se cita a continuación:

Sedestación con caderas flexionadas a 90°. Bolos de comida pequeños. Retirar las pajitas. Descansar entre bocados. Mantener sedestación durante 30 a 60 minutos tras la comida. No hablar mientras se come. Evitar las distracciones.

Al ser dado de alta, al paciente y su familia se le entregan por escrito una serie de consejos de alimentación: consistencia de sólidos y líquidos, posición de la cabeza y del cuerpo, necesidad de ayuda y/o supervisión,...


CONCLUSIONES:

El objetivo del tratamiento de la disfagia orofaríngea es el mantenimiento de la vía oral mientras sea posible mantener el estado nutricional y evitar las complicaciones respiratorias.

La mejor práctica clínica actual consiste en la selección del tratamiento de los pacientes con disfagia en función de la gravedad de las alteraciones de eficacia y seguridad identificadas durante el estudio funcional: a) los pacientes con alteraciones discretas de la eficacia y una correcta seguridad pueden seguir una dieta libre; b) los pacientes con alteraciones moderadas requieren cambios destinados a disminuir el volumen e incrementar la viscosidad del bolo alimentario; c) los pacientes con alteraciones graves van a requerir además técnicas del tipo postural, maniobras activas e incremento sensorial oral, y d) existe un grupo de pacientes con alteraciones tan graves que no es posible tratarlas mediante la aplicación de las técnicas de rehabilitación, en los que la vía oral no es posible y es necesaria la colocación de una gastrostomía endoscópica percutánea.

Durante todo el proceso de rehabilitación se impone la necesidad de valorar la eficacia y eficiencia del tratamiento, así como dedicar un tiempo determinado para instruir a la familia y cuidadores del paciente sobre consejos de alimentación, precauciones, control postural, higiene bucal, etc.

Resumiendo, en el tratamiento de la disfagia se incluyen recomendaciones nutricionales y de consistencia alimentaria, técnicas posturales, maniobras deglutorias, varios ejercicios, sistemas de control del entorno y la valoración cognitiva-conductual del paciente.


Artículo publicado el 19 de septiembre de 2013, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

Ortíz Bellver V, Clavé Civit P. Disfagia orofaríngea y trastornos motores esofágicos. En: Asociación Española de Gastroenterología, editor. Tratamiento de las enfermedades gastroenterológicas. 3ª ed. Seccion I. Esófago. Capítulo 1. Madrid: AEG; 2011. Disponible en: https://www.aegastro.es/documents/contenidos/manual_de_gastro.pdf

Bascuñana Ambrós H, Gálvez Koslowski S. Tratamiento de la disfagia orofaríngea. Rehabilitación (Madr). 2003;37:40-54. Accesible en: https://www.sciencedirect.com/journal/rehabilitacion/vol/37/issue/1

Nazar MG, Ortega TA, Fuentealba MI. Evaluación y manejo integral de la disfagia orofaríngea. REV. MED. CLIN. CONDES - 2009; 20(4) 449-457.

jueves, 12 de septiembre de 2013

LA DISFAGIA (Parte II): “ETIOLOGÍA. SINTOMATOLOGÍA. DIAGNÓSTICO”

Concepto y clasificación:

La disfagia es la percepción de dificultad para el transporte de los alimentos desde la boca hasta el estómago. Desde un punto de vista anatómico la disfagia puede deberse a disfunciones orofaríngeas o esofágicas y desde un punto de vista fisiopatológico a causas estructurales o funcionales.

La Disfagia Orofaríngea (DO) se define como la dificultad de penetración del alimento, sólido o líquido, desde la bucofaringe hasta el esófago cervical. A la DO también se la denominada disfagia alta o de transferencia y se produce por una alteración en la fase oral y/o faríngea de la deglución, por compromiso de la laringe o del Esfínter Esofágico Superior (EES).
La disfagia de origen esofágico conocida también como disfagia baja, puede estar causada por una alteración en el cuerpo del esófago y/o de sus esfínteres.

Si tenemos en cuenta su fisiopatología la disfagia puede clasificarse en funcional y mecánica. La disfagia funcional o motora, se produce como consecuencia de una disfunción que dificulta el tránsito del bolo alimenticio. Esta alteración de la motilidad puede tener un origen nervioso o muscular y presentar disfagia para sólidos y/o líquidos. Los pacientes presentan una dificultad progresiva en la deglución de sólidos y líquidos, dolor al tragar y sensibilidad a alimentos fríos o calientes.

La disfagia mecánica también denominada obstructiva es de tipo persistente y generalmente progresiva. Se origina por alteraciones en las estructuras anatómicas que intervienen en la deglución (trastorno orgánico) y se la asocia con dificultad para deglutir sólidos y regurgitaciones del alimento.

ETIOLOGÍA:

La disfagia puede producirse por una amplia variedad de alteraciones estructurales que dificulten o impidan la reconfiguración de la orofaringe durante la deglución desde una vía respiratoria a una vía digestiva o que obstaculicen el paso del bolo, y/o alteraciones funcionales que alteren la propulsión del bolo o la configuración faríngea.

La etiología de la disfagia es múltiple, por este motivo se describe a continuación una síntesis de los posibles factores causales de esta patología deglutoria agrupados de acuerdo a su localización:

LOCALIZACIÓN
CAUSAS MÁS FRECUENTES
DISFAGIA OROFARÍNGEA
Alteraciones estructurales (tumores orofaríngeos, malformaciones congénitas (paladar fisurado, macroglosia, cicatrices postoperatorias…). Alteraciones del sistema nervioso (accidentes cerebrovasculares, parálisis cerebral, enfermedades degenerativas, traumatismos craneales…). Enfermedades musculares (ej.: miastenia grave).
Otras causas de DO: Relajación anormal del EES (acalasia cricofaríngea). Enfermedades metabólicas, infecciones, iatrogénicas (postquirúrgica, fármacos, radiación), etc.
DISFAGIA ESOFÁGICA
Acalasia, espasmo esofágico distal (EED).
Trastornos motores esofágicos secundarios: enfermedad por reflujo gastroesofágico (RGE), lesiones estenosantes esofágicas (ej. carcinoma esofágico), enfermedades neoplásicas no esofágicas (ej. carcinoma pulmonar), enfermedades sistémicas (ej. enfermedades tiroideas), otras causas como por ejemplo la enfermedad de Chagas.

SINTOMATOLOGÍA:

Los síntomas clínicos de disfagia pueden manifestarse en cualquiera de las cuatro etapas del ciclo de la deglución y ante la presencia de una alteración estructural o funcional. Los pacientes con disfunción orofaríngea o esofágica pueden referir síntomas parecidos o, por el contrario, totalmente diferentes. La disfagia a sólidos sugiere un problema obstructivo mientras que la disfagia a líquidos sugiere una disfagia funcional.

Signos y síntomas más representativos de la Disfagia Orofaríngea:

La DO puede manifestarse de forma variable, desde una ligera dificultad para iniciar la deglución, hasta la imposibilidad de deglutir la saliva. Se observan alteraciones en el inicio del trago, en la manipulación de los alimentos en la boca (especialmente líquidos), problemas en la masticación, salivación excesiva, babeo, pérdida de contenido oral y dificultad en el manejo de las secreciones.

Son características clínicas la lentitud en iniciar la deglución, las degluciones fraccionadas y repetidas, la sensación de detención del alimento (sólido/líquido) a nivel cervical, el tiempo prolongado para comer, el residuo oral tras bocado... Pueden asociarse a las anteriores la regurgitación hacia la nariz y/o boca según la gravedad del caso, tos durante o inmediatamente después de la deglución, disminución de la sensibilidad oral, pérdida de peso, episodios de aspiración y crisis asfícticas.

Los atragantamientos, tos o voz húmeda sugieren una aspiración, aunque en pacientes neurológicos hasta el 40% de aspiraciones son silentes y no se acompañan de tos. El aumento del tiempo en cada ingesta y la pérdida de peso indican una disminución de la eficacia de la deglución.

El paciente suele manifestar cambios en la calidad del habla y alteraciones en la voz, durante y después de las comidas p. ej. disfonía, voz nasal o húmeda, disartria, etc. Las consecuencias de la DO pueden ser graves: deshidratación, malnutrición, aspiración, neumonía e incluso muerte.

Signos y síntomas más relevantes de la Disfagia Esofágica:

Este tipo de disfagia se manifiesta durante la ingesta de alimentos sólidos y está vinculada a sensación de obstrucción retroesternal o epigástrica, dolor torácico, tos tras la ingesta o en decúbito y regurgitación tardía. El paciente refiere sensación de detención del alimento (estancamiento) a nivel del cuello, despertar nocturno con tos... este síntoma puede deberse a la presencia de RGE.

DIAGNÓSTICO:

El objetivo primario del programa diagnóstico de la DO de etiología funcional (descartando causas estructurales) es valorar las dos características que definen la deglución:
a) Eficacia, capacidad de que el paciente ingiera la totalidad de las calorías y el agua que necesita para estar bien nutrido e hidratado; y b) Seguridad, capacidad de que la ingesta del agua y las calorías necesarias sin que se produzcan complicaciones respiratorias.

Para el estudio de la deglución existen 2 grupos de métodos de diagnóstico: a) los métodos clínicos (historia clínica y exploración clínica) que se utilizan como métodos de cribado, y b) las exploraciones complementarias específicas (videofluoroscopia [VFS] y manometría faringoesofágica [MFE]) que permiten estudiar la fisiopatología de la disfagia en cada paciente. La elección de los estudios complementarios dependerá del cuadro clínico del paciente y de la disponibilidad de los mismos.

La historia clínica permite en un elevado porcentaje de casos un enfoque diagnóstico correcto; sin embargo, en algunos pacientes se requieren diferentes exploraciones complementarias para una correcta valoración. Los cinco estudios principales son: Rx contrastada de esófago, videofluoroscopía de la deglución, videoendoscopía digestiva alta, laringoscopía nasofaríngea y manometría esofágica.

Debido a la complejidad de la DO (etiología múltiple, patogenia dispar, métodos de evaluación específicos, colaboración limitada en ocasiones por parte del paciente debido a su enfermedad neurológica de base...) se requiere una participación profesional multidisciplinaria, siendo imposible desarrollar una estrategia única que cubra todos los aspectos clínicos de la enfermedad.

Diversos autores proponen un algoritmo en el cual resumen la estrategia diagnóstica o diagnóstico-terapéutica, para facilitar de este modo un adecuado manejo de los pacientes con disfagia. El equipo multidisciplinar de disfagia debe incluir conocimientos de diferentes dominios profesionales: enfermeras, logopedas, gastroenterólogos, ORL, neurólogos, médicos rehabilitadores, cirujanos, dietistas, radiólogos, geriatras, etc.

Los métodos clínicos:

A través de la anamnesis específica (historia clínica) se puede distinguir la localización de la disfagia que presenta el paciente, identificar enfermedades y la medicación que contribuya a la disfunción deglutoria.

La exploración clínica de la deglución al paciente hospitalizado se efectúa en la cabecera del enfermo y se realiza mediante bolos de 5-20 ml y diferentes viscosidades: líquido, néctar y puding (20, 300 y 4.000 mPa.s respectivamente).
Este método de exploración clínica volumen-viscosidad (MECV-V) permite identificar las alteraciones de eficacia/seguridad de la deglución y también, seleccionar el volumen y la viscosidad del bolo más seguro y eficaz en cada caso.

La valoración física del paciente disfágico incluye una exploración neurológica, del estado nutricional, aspectos conductuales; cognitivos y de lenguaje.

Las exploraciones complementarias:

Dentro de las exploraciones complementarias específicas, la videofluoroscopia (VFS) es una de las técnicas instrumentales más utilizadas en la actualidad para el diagnóstico del paciente con disfagia. La VFS es una exploración objetiva considerada como el “gold standard” en la evaluación del mecanismo fisiopatológico de la DO. La VFS es una técnica radiológica dinámica que obtiene una secuencia en perfil lateral y anteroposterior de la deglución de un contraste hidrosoluble. La videofluoroscopía y la manometría son los métodos más efectivos para el estudio de la deglución. La MFE es la técnica de elección para el estudio de la relajación del EES.

Los objetivos fundamentales de la VFS son: objetivar los signos de seguridad y la eficacia de cada fase de la deglución, evaluar la eficacia de los tratamientos y cuantificar la respuesta motora orofaríngea. Asimismo, esta técnica permite identificar a los pacientes con aspiraciones silentes que están en riesgo elevado de presentar una neumonía aspirativa.

Los parámetros más útiles que ofrece la MFE son: 1. amplitud de la contracción faríngea; 2. amplitud de la relajación del EES; 3. amplitud y propagación de la peristalsis esofágica y la coordinación entre estos elementos y 4. presión y o falta de relajación del EEI.


La
DO puede generar dos grupos de complicaciones clínicas al verse afectada la eficacia o la seguridad, que son las características que definen la deglución. Así, el paciente podrá presentar los siguientes cuadros:

1) Si se produce una disminución de la eficacia de la deglución el paciente va a presentar malnutrición y/o deshidratación.
2) Si se produce una disminución de la seguridad de la deglución se va a producir un atragantamiento con obstrucción de la vía aérea, o más frecuentemente una aspiración traqueobronquial que puede ocasionar una neumonía en el 50% de los casos con una mortalidad asociada de hasta el 50%.
La aspiración puede ocurrir antes, durante o después de la deglución, situación que dependerá del factor causal que origine la disfagia.

En la imagen se pueden apreciar signos videofluoroscópicos de alteración de la seguridad de la fase faríngea de la deglución:
A) Penetración de contraste en el vestíbulo laríngeo sin sobrepasar las cuerdas vocales.
B) Aspiración al árbol traqueobronquial.
Tomada de Rev. esp. enferm. dig. 2004, citada en bibliografía.

CONCLUSIONES:

La disfagia es un síntoma que se refiere a la dificultad o disconfort para mover el bolo alimentario desde la boca al estómago. Desde el punto de vista topográfico se clasifica en disfagia orofaríngea y en disfagia esofágica y desde el punto de vista fisiopatológico se divide en funcional (o motora) y en mecánica (u obstructiva).

Se denomina disfagia orofaríngea cuando está alterada la fase oral y/o faríngea de la deglución. Cuando existen trastornos motores del cuerpo esofágico y/o de sus esfínteres (EES y EEI) se genera una disfagia esofágica.

La severidad de la disfagia orofaríngea puede variar desde una dificultad moderada hasta la total imposibilidad para la deglución. La DO es un síndrome con una etiología múltiple, en el que se produce un obstáculo mecánico o funcional a la progresión del alimento durante la fase orofaríngea de la deglución, manifestándose clínicamente por la sensación de estancamiento del alimento a nivel cervical.

La disfagia orofaríngea es un síntoma grave, con complicaciones nutricionales y respiratorias que pueden causar la muerte del paciente.

En la DO el diagnóstico y tratamiento dependen del trabajo en equipo de un grupo multidisciplinar formado por médicos, enfermeras, logopedas, dietistas, cuidadores y la propia familia del paciente. Este equipo de trabajo deberá involucrar a la familia en todo el proceso diagnóstico-terapéutico, facilitando el acceso a la información, educación y también, propiciando la colaboración del grupo familiar en dicho proceso.

GLOSARIO:

Acalasia esofágica: Trastorno motor primario del esófago. Se define por la alteración en la relajación del EEI tras la deglución y por la ausencia de ondas peristálticas en el esófago inferior.
Aspiración: La aspiración es el paso de secreciones o bolo alimentario a la vía aérea (árbol traqueobronquial) atravesando las cuerdas vocales, acción que se verá favorecida por la severidad de la disfagia de cada paciente.
Penetración: La penetración se define como la entrada de líquidos, alimentos o secreciones al vestíbulo laríngeo sin sobrepasar las cuerdas vocales.
Viscosidad: La viscosidad es una propiedad física que se puede medir y se expresa en unidades del Sistema Internacional denominadas pascal-segundo (Pa.s).

Artículo publicado el 12 de septiembre de 2013, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

Ortíz Bellver V, Clavé Civit P. Disfagia orofaríngea y trastornos motores esofágicos. En: Asociación Española de Gastroenterología, editor. Tratamiento de las enfermedades gastroenterológicas. 3ª ed. Seccion I. Esófago. Capítulo 1. Madrid: AEG; 2011. Disponible en: https://www.aegastro.es/documents/contenidos/manual_de_gastro.pdf

Clavé P., Terré R., Kraa M. de, Serra M. Actitud a seguir ante una disfagia orofaríngea. Rev. esp. enferm. dig.  [Internet]. 2004  Feb;  96( 2 ): 119-131. Disponible en: https://scielo.isciii.es/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1130-01082004000200005&lng=es&nrm=iso&tlng=es

jueves, 5 de septiembre de 2013

LA DISFAGIA (Parte I): “BASE ANATÓMICA Y FISIOLÓGICA DE LA DEGLUCIÓN”

INTRODUCCIÓN:

La disfagia se define como una alteración de la función de deglución que se puede manifestar en cualquier lugar del recorrido del bolo alimenticio: desde la boca hasta el estómago. Se trata de una dificultad para deglutir/tragar los alimentos líquidos, semisólidos y/o sólidos.

Esta alteración no se relaciona con un diagnóstico de enfermedad, sin embargo, constituye un síntoma de una determinada enfermedad.

La afectación puede presentarse en la preparación oral del bolo o en el desplazamiento del alimento desde la boca hasta el estómago1.

La disfagia se puede clasificar desde un punto de vista topográfico en disfagia orofaríngea o esofágica2.

Los síntomas de disfagia se manifiestan en las todas las etapas de la vida: en prematuros, neonatos, niños, adultos, tercera edad y como consecuencia de múltiples patologías.

Los pacientes son conscientes y describen el problema en detalles o, por el contrario, desconocen que padecen disfagia.

La disfagia se produce por una variedad de enfermedades; alteraciones congénitas; estructurales o se asocia al proceso natural de envejecimiento del individuo.

El envejecimiento por sí mismo no causa disfagia evidente clínicamente, aunque hay cambios asociados a la edad que afectan a las diferentes fases de la deglución1.

Su modo de presentación es agudo como en los casos de un accidente cerebrovascular o progresivo, deterioro que se observa en las enfermedades neurodegenerativas: enfermedad de Alzheimer; de Parkinson; Esclerosis Lateral Amiotrófica, Esclerosis Múltiple, etc.

Las personas con disfagia suelen tener alterada la capacidad para realizar una óptima hidratación y alimentación, situación que puede derivar en graves cuadros de deshidratación y desnutrición.

La disfagia tiene consecuencias sociales, económicas y una significativa morbimortalidad2.

Para arribar a un correcto diagnóstico es necesario identificar las características anatómicas o fisiológicas alteradas, en base a las cuales se planificará la intervención en cada caso.

La terapia tiene por objetivo mejorar o compensar las alteraciones funcionales o estructurales que presente el paciente, incluyendo recomendaciones nutricionales y reeducación de la deglución.

La realización de los ejercicios de recuperación la llevará a cabo idealmente el logopeda1.

Dentro del equipo de profesionales que trata al paciente con disfagia, la actuación del logopeda o fonoaudióloga/o posee un gran valor y utilidad porque está orientada a conseguir una deglución funcional (eficaz y segura) a través de diferentes técnicas de intervención y minimizando el riesgo de aspiración.

El abordaje práctico de los aspectos ambientales, posturales, dietéticos y de los ejercicios de rehabilitación se hará con la participación de los diferentes miembros del equipo1.

La detección de los síntomas de disfagia y el tratamiento precoz o preventivo serán cruciales para evitar futuras complicaciones que incidan en la salud general y calidad de vida de la persona.

Conocer la fisiología y anatomía de la deglución, será un requisito ineludible para poder valorar y tratar de forma correcta los síntomas de disfagia. Por este motivo, se describen a continuación los aspectos anatómicos y fisiológicos de la deglución normal.


LA DEGLUCIÓN NORMAL:

La deglución es una de las funciones orofaciales primarias e imprescindible para la supervivencia del individuo, por ende, cualquier anomalía estructural o déficit funcional puede afectar el trayecto deglutorio.

Evolutivamente la deglución comienza durante el período gestacional, posibilitando la alimentación del recién nacido.

Posteriormente dicha función irá madurando gracias a la acción del medio y al crecimiento y desarrollo de las distintas estructuras3.

La función deglutoria es una actividad neuromuscular compleja, coordinada por el Sistema Nervioso Central (SNC) que ocurre de forma rápida y sin interrupciones. La frecuencia media de esta función es de aproximadamente 580 degluciones al día, acto que alcanza su máximo durante la alimentación y su mínimo durante las horas del sueño.

La actividad de masticación y deglución normal es un rápido y complejo proceso de movimientos voluntarios e involuntarios en el que participan al menos seis pares craneales, los tres primeros segmentos de los nervios cervicales y los 26 músculos de la boca, faringe y esófago1.

Dijimos antes que la disfagia se corresponde con una sensación de dificultad en el avance de la comida desde la boca al estómago, generada por una alteración en una o más etapas de la deglución. Estas etapas o fases se encuentran integradas entre sí y transcurren sinérgicamente.


LAS CUATRO FASES O ETAPAS DE LA DEGLUCIÓN SON:

  1. Fase PREPARATORIA ORAL de la deglución.
  2. Fase ORAL de la deglución.
  3. Fase FARÍNGEA de la deglución.
  4. Fase ESOFÁGICA de la deglución.


FASE PREPARATORIA ORAL:

Esta fase como su nombre lo indica es preparatoria del alimento, que una vez introducido en la boca se mezcla con saliva y se mastica según la consistencia hasta transformarse en un bolo cohesionado para ser tragado.

Durante esta fase pre-oral se produce un reconocimiento sensorial del alimento: se puede ver, oler, tocar e introducir en la boca. Esta situación favorece la secreción de saliva, activa el sentido del gusto y el deseo de comer.

En esta fase participan la lengua, los labios, el maxilar inferior, el velo del paladar, los músculos masticatorios y faciales.

Durante esta fase preparatoria oral los labios se mantienen juntos y la respiración nasal continua, proceso que se verá alterado en el respirador oral que utiliza la misma vía (la boca) para efectuar ambas funciones: masticación y respiración.

Esta fase preparatoria oral de la deglución está bajo el control voluntario de la persona.

ETAPA DE PREPARACIÓN ORAL


FASE ORAL DE LA DEGLUCIÓN:

La fase oral se inicia cuando la lengua propele el bolo alimenticio posteriormente hacia la orofaringe hasta que se produce (estimula) la deglución faríngea.

Durante esta fase oral de transporte los labios permanecen sellados, el ápice lingual se apoya en las rugas palatinas, el paladar blando se eleva y los maxilares se mantienen en oclusión céntrica.

Esta fase oral de la deglución es voluntaria y consciente, con una duración aproximada de 1 segundo.

ETAPA ORAL


FASE FARÍNGEA DE LA DEGLUCIÓN:

La fase faríngea que es involuntaria se origina cuando se estimula la deglución faríngea por acción de la lengua, cuya función es propulsar el bolo alimenticio hacia atrás (faringe) movimiento que se genera sin pausas y desencadena la deglución faríngea.

Esta etapa deglutoria ocurre cuando se estimulan los receptores faríngeos que envían información al SNC y generan el disparo del patrón motor deglutorio faríngeo.

El reflejo deglutorio faríngeo para que se pueda producir, requiere de la decisión voluntaria de la persona (inicio voluntario de la deglución) para que la saliva, el líquido o el bolo sean conducidos desde la faringe hacia el esófago superior.

El tránsito faríngeo del bolo es de aproximadamente 1 segundo, tiempo que tarda en desplazarse desde la base de la lengua hasta el esófago cervical (zona cricofaríngea).

La deglución y la respiración son funciones recíprocas, motivo por el cual se produce un período de apnea entre el cierre de la vía aérea y la apertura del esófago (esfínter esofágico superior), actividades que ocurren simultáneamente en las personas normales.

ETAPA FARÍNGEA


FASE ESOFÁGICA DE LA DEGLUCIÓN:

La fase esofágica se inicia con la apertura del esfínter esofágico superior (EES).

El bolo alimenticio es transportado desde el esófago cervical al torácico a través de ondas peristálticas hasta entrar al estómago, previa apertura del esfínter esofágico inferior (EEI), para dar inicio a la digestión.

Este tiempo de tránsito esofágico dura entre 6 y 8 segundos2 o varía entre los 8 y 20 segundos según otros autores.

La etapa esofágica de la deglución es involuntaria e inconsciente.

ETAPA ESOFÁGICA


CONCLUSIONES:

La disfagia es una alteración de la deglución que ocurre en cualquier lugar del recorrido del bolo alimenticio por un compromiso en una o más fases/etapas de la deglución.

Los trastornos de la deglución se dividen anatómicamente en dos tipos: disfagia orofaríngea y disfagia esofágica, difiriendo por su localización en sus características y en la forma de ser tratadas.

La disfagia se caracteriza por una dificultad para desplazar el bolo, que puede ocurrir desde la fase preparatoria oral hasta la fase esofágica del ciclo de la deglución.

Ocasiona severas complicaciones para la salud como deshidratación, desnutrición, obstrucción de la vía aérea o neumonía por aspiración.

Esta dificultad para deglutir/tragar se puede observar en pacientes de todas las edades, desde los recién nacidos hasta la población geriátrica.

En el curso normal de la masticación y deglución se mezclan componentes voluntarios e involuntarios como hemos visto anteriormente.

Los principales objetivos del tratamiento de los pacientes con disfagia van orientados a conseguir una deglución eficaz y segura1.

El manejo de los pacientes con trastornos de la deglución orofaríngea es multidisciplinario: médico otorrinolaringólogo, fonoaudióloga/o o logopeda, nutricionista, terapeuta ocupacional, enfermera, etc.

La información, la educación y el entrenamiento de cuidadores y familiares sobre consejos y técnicas de alimentación, serán determinantes en el proceso de recuperación en el hogar.

Reconocer los síntomas de disfagia y actuar de forma precoz mediante una valoración y estrategia terapéutica personalizada, evitará que impacte negativamente en la salud y calidad de vida.


Artículo publicado el 5 de septiembre de 2013, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

  1. Jiménez Rojas C., Corregidor Sánchez A., Gutiérrez Bezón C. Tratado de geriatría para residentes. Digestivo, cap. 53: Disfagia. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Accesible en: https://www.segg.es/tratadogeriatria/main.html
  2. Nazar M, G., Ortega T, A., & Fuentealba M, I. (2009). Evaluación y manejo integral de la disfagia orofaríngea. Rev. Med. Clin. Condes, 449-457.
  3. Grandi D, Donato G. Terapia Miofuncional. Diagnóstico y Tratamiento. Ed. Lebón, Barcelona, España, 2006.

miércoles, 29 de mayo de 2013

LA VOZ SENIL: “PRESBIFONÍA”. CARACTERÍSTICAS GENERALES. TRATAMIENTO

INTRODUCCIÓN:

La vejez es en sí un fenómeno biológico que no implica necesariamente una enfermedad. Los fenómenos biológicos del envejecimiento se inician en edades muy tempranas y tienen la capacidad de modificarse, preverse y compensarse1.

Envejecer es un proceso global que conduce a inevitables cambios a nivel físico donde interviene el factor genético y la acción del ambiente. Estos cambios van a repercutir de forma proporcional en la fonación, aunque con efectos muy variables entre las personas.

La voz en el anciano depende de la concurrencia de muchos sistemas y aparatos: el neurológico, el hormonal, el auditivo, el respiratorio, el muscular, el óseo y el psíquico entre otros. Las alteraciones de estos sistemas contribuyen al deterioro de la voz. Este deterioro vocal se conoce como presbifonía y, en ocasiones, interfiere significativamente en la capacidad de comunicación y en la calidad de vida de las personas ancianas1.

El envejecimiento conlleva cambios en todo el cuerpo. Estos cambios tanto es estructura como en función, incluyen a lo inmunológico, neurológico, endocrino, cardiovascular, respiratorio, gastrointestinal, esqueletal, muscular y dermatológico2.

Con la edad se incrementan las enfermedades neurológicas. Entre las más frecuentes está la enfermedad de Parkinson, la Esclerosis Lateral Amiotrófica y la enfermedad cerebrovascular. En relación al Parkinson los pacientes tienen problemas de la voz y de la expresión del lenguaje. Alteraciones en la intensidad vocal, defectos de articulación del lenguaje e hipernasalidad pueden hacer pensar en Esclerosis Múltiple3.

Las continuas investigaciones en el área de la voz y el desarrollo de nuevas tecnologías han permitido estudiar al paciente senil contribuyendo a mejorar los diagnósticos y tratamientos, no solo en el área de la medicina; sino también, en el área de la rehabilitación (terapia vocal).

Se cree en general que la disfonía senil es propia de la edad, por lo que no se le ha dado mucha importancia; sin embargo, existen muchos factores que afectan la voz del paciente geriátrico3.

Dentro de los factores que influyen desfavorablemente en la voz se encuentran las enfermedades neurológicas y neurodegenerativas, la medicación habitual con efectos secundarios sobre la laringe, el aspecto psicosocial y la presbiacusia, que se refiere a la sordera natural que se va estableciendo progresivamente con los años y que evoluciona con distinta gravedad en cada caso.

Cualquier enfermedad que comprometa el árbol respiratorio como la enfermedad obstructiva crónica tendrá efectos sobre la intensidad de la voz. Podemos considerar que un paciente mayor de 65 años toma más de un medicamento para padecimientos importantes. Los medicamentos pueden tener variedad de afectos sobre la fonación3.

La etapa final de la vida, conocida también como 3ª edad se inicia, aproximadamente, a los 60 años. La educación y la preparación para posibles deterioros deben ser contempladas desde un plano preventivo, anticipándose a los indicadores involutivos que, posteriormente, impedirán una vida independiente, productiva y feliz1.

Figura 1. Imagen laringoscópica de una laringe senil


CAMBIOS EN LA LARINGE INDICADORES DE ENVEJECIMIENTO:

El curso natural de envejecer va a influir gradualmente en el sistema fonatorio y produciendo en la persona añosa una disminución del rendimiento vocal.

Los tres problemas más frecuentes que afectan la producción de la voz son: el cierre glótico, la tensión y masa del repliegue vocal, y las características de la mucosa3.

Las modificaciones de la laringe son consecuencia del deterioro que se produce en los músculos, cartílagos, articulaciones, ligamentos y mucosa laríngea. Estas modificaciones funcionales y orgánicas conllevan un cierre glótico incompleto debido a la atrofia muscular. Existe también una disminución en la amplitud vibratoria y retraimiento de la onda mucosa por atrofia de la mucosa y disminución o pérdida de la capa lubricante (Figura 1)1.

Los cambios por la edad pueden afectar la habilidad para producir y controlar la presión de aire que se requiere para la fonación. Los cambios en la tensión o la masa de los repliegues vocales pueden afectar el tono y la regularidad3. Las cuerdas vocales pueden mostrar bowing, incompetencia glotal, periodicidad y amplitud de onda mucosa reducida2.

Estos cambios los vemos durante la videoestroboscopia como cierre en arco de los repliegues vocales y disminución de los movimientos de los cartílagos, produciendo un cierre incompleto de la parte membranosa de los repliegues vocales o cierre incompleto de la glotis posterior. Un cierre incompleto resulta en una alteración de la calidad de la voz y lo imposibilita para producir voz fuerte3.

También encontramos osificación de cartílagos laríngeos, alteraciones atróficas de lámina propia y capas musculares más pronunciada en hombres (voz agudizada), edema y alteraciones polipoideas en lámina propia superficial más frecuentes en mujeres (voz agravada) (Morrison & Rammage, 1996, citado en Farías, 2007).


CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA VOZ SENIL: PRESBIFONÍA

Con respecto a la voz senil, las características generales que se describen son (Farías, 2007): reducción de intensidad, ronquera y aspereza, tono bajo, tremor vocal, mayor escape de aire, incremento del esfuerzo y falta de firmeza. Esto impacta en la inteligibilidad del habla y en la calidad de vida, especialmente cuando deben comunicarse con sus pares que pueden tener pérdida auditiva2.

La presbifonía se describe como una voz débil, aspirante, temblorosa y con alteraciones del tono.

Tanto en mujeres como en hombres se observan usos vocales inadecuados y esfuerzos compensatorios en el intento de ascender o descender el tono de la voz durante la fonación.

Las variaciones en la frecuencia fundamental (Fo) son las siguientes: la Fo tiende a bajar en la mujer por aumento de masa en los pliegues vocales (edema cordal) mientras que en el hombre la Fo se eleva, debido a la rigidez y adelgazamiento de las cuerdas vocales.

Se pueden resumir las características vocales de la voz senil en1:

  1. Reducción de extensión vocal.
  2. La mujer sufre un mayor deterioro de la voz pues disminuye la frecuencia fundamental apareciendo timbres virilizados. En la mujer la frecuencia fundamental es aproximadamente de 248 Hz y desciende a 175 Hz en la etapa senil. Suelen aparecen los temblores en la voz por falta de control de la báscula laríngea y apoyo diafragmático. La respiración se altera y puede haber fatiga durante la fonación. En el hombre ocurre lo contrario: la frecuencia fundamental se eleva. En el hombre joven la frecuencia fundamental está en torno a los 110 Hz y esta asciende hasta los 130 ó 135 Hz en el hombre de 70 años o los 160 Hz en el hombre de 90 años.

Pueden surgir usos inadecuados en varones por intento de reducir el tono y en mujeres por intento de aumentarlo2.

Otras características de la voz senil son1: la aparición de temblor en la voz, la disminución de la intensidad, la reducción de la resonancia, la alteración en la coordinación fonorrespiratoria aumentando la frecuencia respiratoria y, por tanto, las pausas.


LA VOZ DEL ANCIANO Y LOS EFECTOS PSICOSOCIALES:

Algunos problemas como la hipoacusia, el aislamiento social, reducción de la comunicación y depresión se asocian con la fonación del paciente senil3.

Cabe resaltar que el progresivo deterioro de la capacidad de comunicar hace que el anciano se sienta cada vez más inadaptado al medio y que esto sea la fuente más relevante de su alteración emocional1.

La presbiacusia es un hallazgo común en el paciente senil y afecta la voz en varias formas. No tienen interacción social, de tal manera que reducen el uso de la voz. Si no la usan y ejercitan, los mecanismos fonatorios y respiratorios tienden a atrofiarse. Pierden la habilidad de escucharse y monitorizar su propia voz. El tono y la intensidad de la voz se alteran. Y se inician los cambios por abuso o hiperfunción. Algunos reducen su intensidad y se hace difícil la comunicación3.

La voz del anciano o presbifonía es un tipo especial de voz. Como en otros muchos aspectos que conciernen no se considera importante el aspecto fonatorio y la voz ha estado abandonada. Se considera normal que su disfunción fonatoria sea otra de las limitaciones propias de la edad, sin embargo, las personas mayores desarrollan una actividad social muy importante y la voz, como principal y más inmediato medio de comunicación puede limitarlas de manera muy importante. Además no se ha de olvidar que con frecuencia las personas mayores están en contacto con personas que presentan déficits auditivos, haciéndose más evidente en estos casos el trastorno de la voz1.

La depresión ocasiona un aislamiento social y la oportunidad de usar la voz disminuye en forma muy importante. La voz se vuelve monótona y opaca3.

Algunos pacientes en su intento por mejorar la calidad comunicativa producen acciones compensatorias, usos musculares inadecuados y abusos vocales que predisponen la aparición de lesiones en la laringe.

Definitivamente lo mejor en estos casos es el trabajo interdisciplinario con el paciente, la prevención, la información y la reeducación de la voz, ya que la mayoría de los síntomas vocales son una consecuencia directa de la vejez.


EL TRATAMIENTO CONSERVADOR: TERAPIA VOCAL

Muchas alteraciones de la voz senil pueden tener medidas preventivas o correctivas. Síntomas vocales producto de alteraciones funcionales pueden corregirse con terapia vocal. Mejorar la voz puede significar aumentar la autoestima del paciente, continuar en su empleo, mejorar la calidad de vida y no ser señalado como un individuo senil3.

Al encarar la terapia vocal, se debe explicar al paciente en primera instancia, cuáles son los cambios normales que se esperan de su voz2.

La terapia de la voz está indicada para reducir lo más posible la disfunción vocal asociada al envejecimiento, resultando ser un tratamiento eficaz para aquellas personas que manifiestan importantes cambios en su voz.

El profesional de la FonoaudiologíaLogopedia luego de valorar al paciente y analizar los exámenes complementarios (informes médicos) elegirá los recursos terapéuticos más adecuados en función de la edad, sexo y diagnóstico laríngeo.

Se reajustará el tono vocal, aceptando la Fo esperable y eliminando los esfuerzos compensatorios por modificarla. Se hará hincapié en modificaciones resonanciales y de soporte respiratorio. Se combinará la vocalización con sílabas, palabras y frases de precisión articulatoria de menor a mayor complejidad. Se aplicarán los cambios logrados a través de voz cantada a la voz hablada en lectura, habla espontánea y declamación2.

El ejercicio vocal es una de las técnicas para mejorar la voz senil aunado al ejercicio físico e incluso a las técnicas aeróbicas. Sataloff y cols. (1997) establecieron que el ejercicio ayuda a mantener la función muscular y la coordinación de la función respiratoria, vascular y del sistema nervioso3.

La persona que consulta será informada utilizando un lenguaje claro y preciso acerca de su disfonía, la relación con el envejecimiento y cuáles serán los cambios vocales esperables a través de la intervención logopédica.

El programa terapéutico que siempre es personalizado, tendrá en cuenta las características físicas y funcionales integrando en el abordaje la fonación, la respiración y la resonancia.

Una intervención planificada para cada caso ayudará al paciente a mejorar su capacidad vocal y optimizar la comunicación en su entorno familiar, laboral y social.

La terapia vocal debe contemplar los siguientes objetivos:

  • Identificar y eliminar los comportamientos musculares inadecuados y compensatorios por modificar la Fo.
  • Trabajar la regulación del apoyo diafragmático y la presión subglótica en fonación.
  • Mejorar el aspecto resonancial, la coordinación fonorrespiratoria y la proyección de la voz.
  • Adecuar el tono de la voz teniendo en cuenta el sexo y el diagnóstico laríngeo actual del paciente.
  • Abordar la estabilidad, duración y calidad de las emisiones a través de vocalizaciones: escalas ascendentes, descendentes, glissandos, legatos, etc.

Será esencial que la persona esté motivada e interesada en lograr una mejoría vocal, requisitos necesarios para que los objetivos terapéuticos aporten resultados satisfactorios.

La mayoría de los pacientes que se someten a terapia de la voz y el habla minimizan los efectos del deterioro producido por la edad, incrementan el volumen, mejoran la expresión oral y disminuyen la fatiga vocal, síntomas característicos de la presbifonía o voz senil.


CONCLUSIONES:

El proceso biológico de envejecer trae aparejado ciertos cambios estructurales y funcionales a nivel de los diferentes sistemas del cuerpo humano.

A menudo aparecen por la edad desórdenes como cáncer, enfermedad cardiovascular, y trastornos neurológicos como el Parkinson, temblor esencial y enfermedad de Alzheimer2.

La presbifonía o voz del anciano es una disfonía producto del envejecimiento que se manifiesta a través de una voz débil, aireada, sin proyección, con pérdida de volumen, ronca y temblorosa.

La disfonía es uno de los problemas más frecuentemente vistos en la consulta de otorrinolaringología. La presbifonía también llamada presbilaringe, es una voz débil, de baja intensidad que no caracteriza ninguna enfermedad en particular3.

La función fonatoria se verá afectada como consecuencia de los cambios que la edad provoca en las estructuras vinculadas a la producción del habla. Estos cambios van a impactar en la calidad de la voz aunque de manera diferente entre las personas.

El deterioro vocal del anciano se conoce como presbifonía y en ocasiones interfiere significativamente en la capacidad de comunicación y en la calidad de vida de las personas ancianas1.

Es evidente que se impone la necesidad de actuar desde la divulgación, prevención, detección, valoración y tratamiento multidisciplinar (médico y logopédico).

Es importante averiguar qué fármacos toma el paciente senil, su acción e interacción entre ellos para informarnos si afectan la función vocal, así como tener en cuenta las alteraciones neurológicas que pueden haberse iniciado, ya que la voz alterada será el primer síntoma en aparecer3.

El rol del logopeda o fonoaudiólogo/a en la presbifonía será auxiliar al paciente en el logro de una adecuada emisión vocal, libre de esfuerzos compensatorios innecesarios y dentro del marco de la sesión, para ser trasladada luego de su automatización a la vida diaria.

Envejecer es una consecuencia inevitable, no obstante, existen en la actualidad diversas opciones como la profilaxis, la cirugía y la terapia vocal, encaminadas a optimizar la función vocal y mejorar la calidad de vida de las personas mayores.


GLOSARIO DE TÉRMINOS:

BOWING:

Es el arqueamiento de la cuerda vocal o forma glotal elíptica en fonación por falla de adecuación de la tensión anteroposterior de cuerdas vocales, o por pérdida de masa de tejido. La porción membranosa (anterior) de la cuerda vocal está curvada al aducirse mientras que la porción intercartilaginosa (posterior) está aducida2.

FRECUENCIA FUNDAMENTAL (FO):

En el habla la frecuencia fundamental varía con los patrones entonativos. Este rango, llamado rango tonal de voz hablada, en el que se mueve la Fo suele ser de 4 o 5 tonos, siendo uno de ellos el más usado en promedio y considerado la frecuencia fundamental de la voz del sujeto. La Fo es más aguda en mujeres que en hombres pero con la menopausia se agrava en mujeres y se agudiza en los hombres (más de 50 años)2.


Artículo publicado el 29 de mayo de 2013, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

  1. Fernández González S, Ruba San Miguel D, Marqués Girbau M, Sarraqueta L. Voz del anciano. REV MED UNIV NAVARRA/VOL 50, Nº 3, 2006, 44-48. Disponible en: https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/35895/1/pdf.pdf
  2. Farías, P. Ejercicios que restauran la función vocal. Ed. Akadia. Buenos Aires, Argentina. 1ª ed. 2007.
  3. Kume M, Morales MA. Estudio y tratamiento de los problemas de la voz en la población geriátrica. Acta Med. 2003;1 (1):27-30. Accesible en: https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=3389