La tartamudez es tan antigua como la aparición del
habla y desde la antigüedad se le ha atribuido diversos orígenes y
tratamientos.
Es
una condición que está presente en todos los idiomas y culturas del mundo. La
causa es multifactorial, desde la genética que juega un rol muy
importante hasta la dinámica familiar
en cuanto a nivel de exigencia, ritmo de vida, demandas, etc.
Por la variabilidad y singularidad de la tartamudez no existe una sola definición ni tratamiento único.
Según
el DSM-5 es un trastorno de la fluidez de inicio en la
infancia. Un trastorno de la comunicación incluido dentro de los trastornos del neurodesarrollo.
El manual
diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) la define como una
alteración de la fluidez y ritmo del
habla que no se corresponde con la edad del individuo, persistente en el
tiempo y caracterizada por la aparición frecuente y notable de uno (o más) de
los siguientes factores:
Repetición de sonidos y sílabas.
Prolongación de sonido de
consonantes y vocales.
Bloqueo audible o silencioso (pausas
en el habla, llenas o vacías).
Palabras fragmentadas (ej. pausas en
medio de una palabra).
Palabras producidas con un exceso de
tensión física.
Repetición de palabras completas
monosilábicas (ej. "Yo-yo-yo- lo quiero").
Circunloquios (sustitución de
palabras para evitar las palabras problemáticas).
Los síntomas se producen en las primeras fases del
período de desarrollo del niño.
La
tartamudez causa ansiedad al hablar o limitaciones en la comunicación, en la
participación social, el rendimiento académico o laboral.
El trastorno
de la fluidez de inicio en la infancia también se puede acompañar de movimientos motores (parpadeos de ojos, tics,
temblores en los labios o cara, sacudidas de la cabeza, apretar los puños,…).
En la actualidad el nombre científico utilizado a nivel internacional es el de TARTAMUDEZ y nosotros como terapeutas debemos hablar de tartamudez con los pacientes, las familias y en todos los ámbitos.
El miedo al nombre aumenta el miedo a
la propia cosa (Scott
Yaruss, 2019).
La
tartamudez es un trastorno del
neurodesarrollo que aparece en la primera infancia entre los 2 y 5 años, con mayor incidencia en el sexo masculino con una proporción de 4:1.
Se
presenta con más prevalencia entre los 2
años y medio y los 3, cuando se produce una explosión del lenguaje y de
forma tardía hasta los 11 años.
Se
trata de una condición neurobiológica
en la que están afectadas diferentes áreas del cerebro. Existe un componente genético y otras personas de
la familia pueden haber tenido tartamudez en el pasado o en la actualidad.
Características:
Entre
las características destacan la individualidad,
no existen dos personas con la misma forma de tartamudear.
El
carácter involuntario, un dato que
es muy tranquilizador para el grupo familiar.
Condición
de no persistente, de la totalidad
de personas que empiezan a tartamudear, el
80% recuperará la fluidez previa a la manifestación de los síntomas. Mientras
que el 20% restante va a necesitar diferentes herramientas y aceptación.
Si
el niño es menor de 6 años, las
posibilidades de remisión de los síntomas son del 85% de los casos.
Una
persona que antes repetía sonidos puede experimentar posteriormente bloqueos o
prolongaciones en la pronunciación. Algunos días hablar puede resultar más
fácil, mientras que otros requiere más esfuerzo.
Esta
variabilidad es normal y refleja la
verdadera naturaleza dinámica de la comunicación. Los períodos de fluidez no
significan que la tartamudez haya desaparecido, y los momentos de dificultad no
significan un fracaso.
Para
Scott Yaruss, la tartamudez es una
sensación de pérdida de control mientras se habla. Esto a menudo conlleva frustración o miedo a hablar,
especialmente si los oyentes reaccionan con impaciencia.
Manifestación:
La
tartamudez se manifiesta a través de comportamientos
primarios y secundarios.
Los comportamientos primarios de
tartamudez son:
Repeticiones: de letras, sílabas o palabras.
Prolongaciones: es el estiramiento de los sonidos. Más
frecuentes en niños pequeños.
Bloqueos: son cortes en el flujo del aire y la
palabra se queda como en pausa, atascada. Se manifiesta en niños escolares,
adolescentes y adultos.
En
la mayoría de los casos estos comportamientos
primarios se observan en la primera sílaba de la primera palabra de una
frase.
Los comportamientos secundarios de
tartamudez son:
Escape: Se intenta acortar el momento de
tartamudez cuando está ocurriendo, la persona fuerza y lucha para salir de la
situación mediante un comportamiento físico y verbal (mover la cabeza, tensar
labios y mandíbula, aspirar aire, elevar hombros, cerrar ojos, pestañear,…).
Evitación: son conductas cargadas de
pensamientos y sentimientos negativos que aparecen antes del momento de
tartamudez. El recuerdo de experiencias negativas vividas con su tartamudez
conlleva cambiar la palabra, evitar hablar o hablar poco, taparse la boca, usar
muletillas, no responder a preguntas, usar palabras de apoyo, aspiración, encubrir
la tartamudez, etc.
Así evoluciona la tartamudez, desde los comportamientos primarios y secundarios (parte visible
del iceberg) hasta la experiencia
negativa con la tartamudez (pensamientos, sentimientos y actitudes).
Como
terapeutas debemos conocer y evaluar
la parte oculta del iceberg como son el impacto de la tartamudez en la calidad
de vida, el contexto familiar y escolar.
Diagnóstico diferencial:
El trastorno
se debe diferenciar de las disfluencias
comunes del habla que ocurren frecuentemente en los niños pequeños menores de 5 años. Aparecen al evocar
una palabra nueva, organizar el lenguaje, reforzar lo aprendido, sostener un
discurso extenso, etc.
Este período de disfluencias comunes
dura entre 5 y 8 semanas, sin
conciencia para el niño ni preocupación para la familia, por tanto, no llegan a
la consulta de Logopedia porque no
generan alarma.
El 80% de
las disfluencias comunes aparecen entre los 2 y los 4 años de edad, imperceptibles para el menor y los adultos.
Las disfluencias comunes son:
- Vacilaciones, pausas y silencios.
- Modificación de oraciones.
- Interjección de sonidos.
- Repetición de frases o parte de la frase.
- Repetición de palabras, 2 o menos y sin tensión.
- Repetición de sílabas, 2 o menos y sin tensión.
Resumiendo:
DISFLUENCIAS COMUNES – presentes en todas las personas.
TARTAMUDEZ – en algunas personas.
FLUIDEZ ABSOLUTA – en ninguna persona.
LOGOPEDIA:
La
intervención es con la persona, el núcleo familiar y el centro educativo.
La intervención temprana desde la Logopedia o Fonoaudiología es de gran ayuda para las familias,
genera confianza y ofrece respuestas desde el inicio y durante todo el proceso
terapéutico, ya que la tartamudez
aparece de un momento a otro.
Es
importante analizar de quién es la
demanda de atención profesional: de la persona con tartamudez, de su
familia, del entorno?
En ocasiones
oímos en la consulta comentarios como: “Estoy aquí porque mi madre quiere que
hable más y mejor”, “En el trabajo me exigen mayor fluidez y más participación
en las reuniones”, “A mi padre le gustaría que hablara como mis hermanas”, etc.
Es ahí donde
comienza el trabajo con la familia, la escuela, el entorno socio-laboral de la
persona con tartamudez, independientemente de su edad.
Debemos
considerar en todo momento los ESTRESORES
COMUNICATIVOS que intensifican la tartamudez y a los que está expuesta la
persona:
Hacer preguntas.
Presión de tiempo.
Interrupciones (están prohibidas).
Demandas (poco realistas).
Competencias por el turno de habla.
Ritmo de habla rápido.
Presión cognitiva.
Reacciones negativas hacia la
tartamudez.
La consulta temprana cuando aparecen los primeros signos
de tartamudez es fundamental, para acompañar y escuchar al niño y la familia
desde el inicio con un abordaje
personalizado y basado en la evidencia.
Recordemos que si el niño es menor de 6 años, las posibilidades de remisión de los síntomas rondan el 85%.
Por este motivo, la derivación precoz a Logopedia
evitará la pérdida de tiempo que generan comentarios en el entorno, la escuela,…
tales como: “Es pequeño”, “No le des importancia”, “Es típico en los niños”,
“Desaparece con el crecimiento”… frases populares que carecen de base
científica y retrasan la evaluación y
terapia especializada en tartamudez.
7 MITOS Y REALIDADES SOBRE LA TARTAMUDEZ:
A
pesar de las décadas de investigación y difusión, muchos mitos persisten
vigentes en la sociedad. Cuando estas ideas erróneas no se cuestionan pueden
generar prejuicios, estigma e incluso inseguridad entre las personas con
tartamudez.
Mito:
Los nervios causan tartamudez.
Realidad: Los nervios no causan la tartamudez.
Una persona puede sentirse nerviosa porque tartamudea, y no al
revés.
Mito: La tartamudez es psicológica o
causada por un trauma.
Realidad: La tartamudez no es un trastorno
psicológico.
Mito:
la tartamudez puede ser “incorporada” por imitación o por escuchar a otra
persona tartamudear.
Realidad: La tartamudez no es contagiosa. El
componente genético puede estar presente en varios miembros de una misma
familia pero no significa que la tartamudez se adquiera por imitación.
Mito: Cambiar de mano dominante
provoca tartamudez.
Realidad: Esta creencia era común hace un
siglo, pero ha sido desmentida. Claramente obligar a un niño zurdo a cambiar de
mano puede causarle un estrés considerable pero no es causa de tartamudez.
Mito: La gente debería evitar hablar
de tartamudez.
Realidad: Hablar sobre la tartamudez es
muy útil. Evitar el tema puede aumentar la vergüenza o la confusión.
Mito: El bilingüismo causa tartamudez.
Realidad: Aprender varios idiomas no es causa
de tartamudez.
Mito:
Las personas que tartamudean no son inteligentes.
Realidad: No existe ninguna relación que
vincule a la tartamudez con la inteligencia.
Comprender los hechos ayuda a reemplazar los mitos con la verdad. Además, promueve la paciencia, la empatía y la inclusión en las aulas, los lugares de trabajo y las comunidades de todo el mundo.
Si usted es maestro, profesor, docente,… hable de la tartamudez al igual que lo hace sobre cualquier otra condición
humana.
Ayude
a todos los alumnos de la clase a respetar
la toma de turnos al hablar y escuchar. A todos los niños les resulta más
fácil hablar cuando existen pocas interrupciones y cuando el oyente les presta
atención.
Hable
con el alumno con tartamudez de un
modo poco acelerado y realizando pausas.
Manifieste
estar escuchando el contenido del
mensaje, y no como lo dice.
Tenga
una conversación cara a cara con el niño que tartamudea sobre las necesidades de adaptación dentro del aula.
Las
burlas y bromas de los compañeros pueden ser muy dolorosas para el niño con
tartamudez y deben ser eliminadas lo antes posible.
Si al niño le han afectado las burlas,
hable con él. Hágale
ver que muchos niños reciben burlas por diversos motivos, por tanto, que no se
lo tome demasiado en serio.
Si
en particular hay algún grupo de niños que lo molestan habitualmente, hable con
ellos a solas para que comprendan que tartamudear
es un problema para ese niño y que con las burlas se puede sentir mucho peor.
¿CÓMO REACCIONAR CUANDO SE HABLA CON UNA PERSONA CON TARTAMUDEZ?
Evitar
hacer comentarios como: "Más despacio", "Tranquilo", "Respira",
"Relájate", "No te pongas nervioso"... solo consiguen acentuar el momento de tartamudez.
Te
sentirás "tentado" de acabar las palabras o frases por la persona, procura
no hacerlo.
Mantén
un contacto visual y no te avergüences o sonrojes durante la comunicación.
Utiliza
tú mismo un ritmo pausado a la hora de hablar con una persona con tartamudez,
sin llegar a parecer poco natural o exageradamente lento. El hablar pausado
crea una buena comunicación con cualquier persona.
Intenta
transmitir a la persona que lo
importante es lo que está diciendo y no cómo lo dice.
El apoyo de los compañeros (escuela o trabajo), la comprensión
de quienes escuchan y la conexión con la comunidad contribuyen a reducir el
estigma, desarrollar la resiliencia y
evitar el aislamiento social.
El 22 de octubre es el Día
Internacional de la Tartamudez.
El
objetivo de esta fecha es visibilizar este trastorno
del habla y la comunicación de base neurológica y con un marcado componente
genético.
Es un día
destinado para aumentar la conciencia
pública a nivel mundial, donde se organizan diferentes actividades de divulgación y sensibilización sobre la
tartamudez.
Todas las imágenes han sido tomadas de las webs que se
citan a continuación.
FUENTES:
Asociación
Americana de Psiquiatría, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos
mentales (DSM-5®), 5a Ed. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría,
2014.
Fundación
Española de la Tartamudez. https://fundacionttm.org/
Asociación
Argentina de Tartamudez. https://www.aat.org.ar/
Asociación
Nacional de Tartamudez. The National Stuttering Association (NSA). https://www.westutter.org/
Fundación
Americana de la Tartamudez. The Stuttering Foundation. https://www.tartamudez.org/
Capacitaciones en tartamudez. Academia online Antonella Pochettino. Comunidad Fonos
en red. Disponible en: https://fonoantopochettino.com.ar/fonosenred/






