jueves, 5 de septiembre de 2013

LA DISFAGIA (Parte I): “BASE ANATÓMICA Y FISIOLÓGICA DE LA DEGLUCIÓN”

INTRODUCCIÓN:

La disfagia se define como una alteración de la función de deglución que se puede manifestar en cualquier lugar del recorrido del bolo alimenticio: desde la boca hasta el estómago. Se trata de una dificultad para deglutir/tragar los alimentos líquidos, semisólidos y/o sólidos.

Esta alteración no se relaciona con un diagnóstico de enfermedad, sin embargo, constituye un síntoma de una determinada enfermedad.

La afectación puede presentarse en la preparación oral del bolo o en el desplazamiento del alimento desde la boca hasta el estómago1.

La disfagia se puede clasificar desde un punto de vista topográfico en disfagia orofaríngea o esofágica2.

Los síntomas de disfagia se manifiestan en las todas las etapas de la vida: en prematuros, neonatos, niños, adultos, tercera edad y como consecuencia de múltiples patologías.

Los pacientes son conscientes y describen el problema en detalles o, por el contrario, desconocen que padecen disfagia.

La disfagia se produce por una variedad de enfermedades; alteraciones congénitas; estructurales o se asocia al proceso natural de envejecimiento del individuo.

El envejecimiento por sí mismo no causa disfagia evidente clínicamente, aunque hay cambios asociados a la edad que afectan a las diferentes fases de la deglución1.

Su modo de presentación es agudo como en los casos de un accidente cerebrovascular o progresivo, deterioro que se observa en las enfermedades neurodegenerativas: enfermedad de Alzheimer; de Parkinson; Esclerosis Lateral Amiotrófica, Esclerosis Múltiple, etc.

Las personas con disfagia suelen tener alterada la capacidad para realizar una óptima hidratación y alimentación, situación que puede derivar en graves cuadros de deshidratación y desnutrición.

La disfagia tiene consecuencias sociales, económicas y una significativa morbimortalidad2.

Para arribar a un correcto diagnóstico es necesario identificar las características anatómicas o fisiológicas alteradas, en base a las cuales se planificará la intervención en cada caso.

La terapia tiene por objetivo mejorar o compensar las alteraciones funcionales o estructurales que presente el paciente, incluyendo recomendaciones nutricionales y reeducación de la deglución.

La realización de los ejercicios de recuperación la llevará a cabo idealmente el logopeda1.

Dentro del equipo de profesionales que trata al paciente con disfagia, la actuación del logopeda o fonoaudióloga/o posee un gran valor y utilidad porque está orientada a conseguir una deglución funcional (eficaz y segura) a través de diferentes técnicas de intervención y minimizando el riesgo de aspiración.

El abordaje práctico de los aspectos ambientales, posturales, dietéticos y de los ejercicios de rehabilitación se hará con la participación de los diferentes miembros del equipo1.

La detección de los síntomas de disfagia y el tratamiento precoz o preventivo serán cruciales para evitar futuras complicaciones que incidan en la salud general y calidad de vida de la persona.

Conocer la fisiología y anatomía de la deglución, será un requisito ineludible para poder valorar y tratar de forma correcta los síntomas de disfagia. Por este motivo, se describen a continuación los aspectos anatómicos y fisiológicos de la deglución normal.


LA DEGLUCIÓN NORMAL:

La deglución es una de las funciones orofaciales primarias e imprescindible para la supervivencia del individuo, por ende, cualquier anomalía estructural o déficit funcional puede afectar el trayecto deglutorio.

Evolutivamente la deglución comienza durante el período gestacional, posibilitando la alimentación del recién nacido.

Posteriormente dicha función irá madurando gracias a la acción del medio y al crecimiento y desarrollo de las distintas estructuras3.

La función deglutoria es una actividad neuromuscular compleja, coordinada por el Sistema Nervioso Central (SNC) que ocurre de forma rápida y sin interrupciones. La frecuencia media de esta función es de aproximadamente 580 degluciones al día, acto que alcanza su máximo durante la alimentación y su mínimo durante las horas del sueño.

La actividad de masticación y deglución normal es un rápido y complejo proceso de movimientos voluntarios e involuntarios en el que participan al menos seis pares craneales, los tres primeros segmentos de los nervios cervicales y los 26 músculos de la boca, faringe y esófago1.

Dijimos antes que la disfagia se corresponde con una sensación de dificultad en el avance de la comida desde la boca al estómago, generada por una alteración en una o más etapas de la deglución. Estas etapas o fases se encuentran integradas entre sí y transcurren sinérgicamente.


LAS CUATRO FASES O ETAPAS DE LA DEGLUCIÓN SON:

  1. Fase PREPARATORIA ORAL de la deglución.
  2. Fase ORAL de la deglución.
  3. Fase FARÍNGEA de la deglución.
  4. Fase ESOFÁGICA de la deglución.


FASE PREPARATORIA ORAL:

Esta fase como su nombre lo indica es preparatoria del alimento, que una vez introducido en la boca se mezcla con saliva y se mastica según la consistencia hasta transformarse en un bolo cohesionado para ser tragado.

Durante esta fase pre-oral se produce un reconocimiento sensorial del alimento: se puede ver, oler, tocar e introducir en la boca. Esta situación favorece la secreción de saliva, activa el sentido del gusto y el deseo de comer.

En esta fase participan la lengua, los labios, el maxilar inferior, el velo del paladar, los músculos masticatorios y faciales.

Durante esta fase preparatoria oral los labios se mantienen juntos y la respiración nasal continua, proceso que se verá alterado en el respirador oral que utiliza la misma vía (la boca) para efectuar ambas funciones: masticación y respiración.

Esta fase preparatoria oral de la deglución está bajo el control voluntario de la persona.

ETAPA DE PREPARACIÓN ORAL


FASE ORAL DE LA DEGLUCIÓN:

La fase oral se inicia cuando la lengua propele el bolo alimenticio posteriormente hacia la orofaringe hasta que se produce (estimula) la deglución faríngea.

Durante esta fase oral de transporte los labios permanecen sellados, el ápice lingual se apoya en las rugas palatinas, el paladar blando se eleva y los maxilares se mantienen en oclusión céntrica.

Esta fase oral de la deglución es voluntaria y consciente, con una duración aproximada de 1 segundo.

ETAPA ORAL


FASE FARÍNGEA DE LA DEGLUCIÓN:

La fase faríngea que es involuntaria se origina cuando se estimula la deglución faríngea por acción de la lengua, cuya función es propulsar el bolo alimenticio hacia atrás (faringe) movimiento que se genera sin pausas y desencadena la deglución faríngea.

Esta etapa deglutoria ocurre cuando se estimulan los receptores faríngeos que envían información al SNC y generan el disparo del patrón motor deglutorio faríngeo.

El reflejo deglutorio faríngeo para que se pueda producir, requiere de la decisión voluntaria de la persona (inicio voluntario de la deglución) para que la saliva, el líquido o el bolo sean conducidos desde la faringe hacia el esófago superior.

El tránsito faríngeo del bolo es de aproximadamente 1 segundo, tiempo que tarda en desplazarse desde la base de la lengua hasta el esófago cervical (zona cricofaríngea).

La deglución y la respiración son funciones recíprocas, motivo por el cual se produce un período de apnea entre el cierre de la vía aérea y la apertura del esófago (esfínter esofágico superior), actividades que ocurren simultáneamente en las personas normales.

ETAPA FARÍNGEA


FASE ESOFÁGICA DE LA DEGLUCIÓN:

La fase esofágica se inicia con la apertura del esfínter esofágico superior (EES).

El bolo alimenticio es transportado desde el esófago cervical al torácico a través de ondas peristálticas hasta entrar al estómago, previa apertura del esfínter esofágico inferior (EEI), para dar inicio a la digestión.

Este tiempo de tránsito esofágico dura entre 6 y 8 segundos2 o varía entre los 8 y 20 segundos según otros autores.

La etapa esofágica de la deglución es involuntaria e inconsciente.

ETAPA ESOFÁGICA


CONCLUSIONES:

La disfagia es una alteración de la deglución que ocurre en cualquier lugar del recorrido del bolo alimenticio por un compromiso en una o más fases/etapas de la deglución.

Los trastornos de la deglución se dividen anatómicamente en dos tipos: disfagia orofaríngea y disfagia esofágica, difiriendo por su localización en sus características y en la forma de ser tratadas.

La disfagia se caracteriza por una dificultad para desplazar el bolo, que puede ocurrir desde la fase preparatoria oral hasta la fase esofágica del ciclo de la deglución.

Ocasiona severas complicaciones para la salud como deshidratación, desnutrición, obstrucción de la vía aérea o neumonía por aspiración.

Esta dificultad para deglutir/tragar se puede observar en pacientes de todas las edades, desde los recién nacidos hasta la población geriátrica.

En el curso normal de la masticación y deglución se mezclan componentes voluntarios e involuntarios como hemos visto anteriormente.

Los principales objetivos del tratamiento de los pacientes con disfagia van orientados a conseguir una deglución eficaz y segura1.

El manejo de los pacientes con trastornos de la deglución orofaríngea es multidisciplinario: médico otorrinolaringólogo, fonoaudióloga/o o logopeda, nutricionista, terapeuta ocupacional, enfermera, etc.

La información, la educación y el entrenamiento de cuidadores y familiares sobre consejos y técnicas de alimentación, serán determinantes en el proceso de recuperación en el hogar.

Reconocer los síntomas de disfagia y actuar de forma precoz mediante una valoración y estrategia terapéutica personalizada, evitará que impacte negativamente en la salud y calidad de vida.


Artículo publicado el 5 de septiembre de 2013, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

  1. Jiménez Rojas C., Corregidor Sánchez A., Gutiérrez Bezón C. Tratado de geriatría para residentes. Digestivo, cap. 53: Disfagia. Sociedad Española de Geriatría y Gerontología. Accesible en: https://www.segg.es/tratadogeriatria/main.html
  2. Nazar M, G., Ortega T, A., & Fuentealba M, I. (2009). Evaluación y manejo integral de la disfagia orofaríngea. Rev. Med. Clin. Condes, 449-457.
  3. Grandi D, Donato G. Terapia Miofuncional. Diagnóstico y Tratamiento. Ed. Lebón, Barcelona, España, 2006.

miércoles, 29 de mayo de 2013

LA VOZ SENIL: “PRESBIFONÍA”. CARACTERÍSTICAS GENERALES. TRATAMIENTO

INTRODUCCIÓN:

La vejez es en sí un fenómeno biológico que no implica necesariamente una enfermedad. Los fenómenos biológicos del envejecimiento se inician en edades muy tempranas y tienen la capacidad de modificarse, preverse y compensarse1.

Envejecer es un proceso global que conduce a inevitables cambios a nivel físico donde interviene el factor genético y la acción del ambiente. Estos cambios van a repercutir de forma proporcional en la fonación, aunque con efectos muy variables entre las personas.

La voz en el anciano depende de la concurrencia de muchos sistemas y aparatos: el neurológico, el hormonal, el auditivo, el respiratorio, el muscular, el óseo y el psíquico entre otros. Las alteraciones de estos sistemas contribuyen al deterioro de la voz. Este deterioro vocal se conoce como presbifonía y, en ocasiones, interfiere significativamente en la capacidad de comunicación y en la calidad de vida de las personas ancianas1.

El envejecimiento conlleva cambios en todo el cuerpo. Estos cambios tanto es estructura como en función, incluyen a lo inmunológico, neurológico, endocrino, cardiovascular, respiratorio, gastrointestinal, esqueletal, muscular y dermatológico2.

Con la edad se incrementan las enfermedades neurológicas. Entre las más frecuentes está la enfermedad de Parkinson, la Esclerosis Lateral Amiotrófica y la enfermedad cerebrovascular. En relación al Parkinson los pacientes tienen problemas de la voz y de la expresión del lenguaje. Alteraciones en la intensidad vocal, defectos de articulación del lenguaje e hipernasalidad pueden hacer pensar en Esclerosis Múltiple3.

Las continuas investigaciones en el área de la voz y el desarrollo de nuevas tecnologías han permitido estudiar al paciente senil contribuyendo a mejorar los diagnósticos y tratamientos, no solo en el área de la medicina; sino también, en el área de la rehabilitación (terapia vocal).

Se cree en general que la disfonía senil es propia de la edad, por lo que no se le ha dado mucha importancia; sin embargo, existen muchos factores que afectan la voz del paciente geriátrico3.

Dentro de los factores que influyen desfavorablemente en la voz se encuentran las enfermedades neurológicas y neurodegenerativas, la medicación habitual con efectos secundarios sobre la laringe, el aspecto psicosocial y la presbiacusia, que se refiere a la sordera natural que se va estableciendo progresivamente con los años y que evoluciona con distinta gravedad en cada caso.

Cualquier enfermedad que comprometa el árbol respiratorio como la enfermedad obstructiva crónica tendrá efectos sobre la intensidad de la voz. Podemos considerar que un paciente mayor de 65 años toma más de un medicamento para padecimientos importantes. Los medicamentos pueden tener variedad de afectos sobre la fonación3.

La etapa final de la vida, conocida también como 3ª edad se inicia, aproximadamente, a los 60 años. La educación y la preparación para posibles deterioros deben ser contempladas desde un plano preventivo, anticipándose a los indicadores involutivos que, posteriormente, impedirán una vida independiente, productiva y feliz1.

Figura 1. Imagen laringoscópica de una laringe senil


CAMBIOS EN LA LARINGE INDICADORES DE ENVEJECIMIENTO:

El curso natural de envejecer va a influir gradualmente en el sistema fonatorio y produciendo en la persona añosa una disminución del rendimiento vocal.

Los tres problemas más frecuentes que afectan la producción de la voz son: el cierre glótico, la tensión y masa del repliegue vocal, y las características de la mucosa3.

Las modificaciones de la laringe son consecuencia del deterioro que se produce en los músculos, cartílagos, articulaciones, ligamentos y mucosa laríngea. Estas modificaciones funcionales y orgánicas conllevan un cierre glótico incompleto debido a la atrofia muscular. Existe también una disminución en la amplitud vibratoria y retraimiento de la onda mucosa por atrofia de la mucosa y disminución o pérdida de la capa lubricante (Figura 1)1.

Los cambios por la edad pueden afectar la habilidad para producir y controlar la presión de aire que se requiere para la fonación. Los cambios en la tensión o la masa de los repliegues vocales pueden afectar el tono y la regularidad3. Las cuerdas vocales pueden mostrar bowing, incompetencia glotal, periodicidad y amplitud de onda mucosa reducida2.

Estos cambios los vemos durante la videoestroboscopia como cierre en arco de los repliegues vocales y disminución de los movimientos de los cartílagos, produciendo un cierre incompleto de la parte membranosa de los repliegues vocales o cierre incompleto de la glotis posterior. Un cierre incompleto resulta en una alteración de la calidad de la voz y lo imposibilita para producir voz fuerte3.

También encontramos osificación de cartílagos laríngeos, alteraciones atróficas de lámina propia y capas musculares más pronunciada en hombres (voz agudizada), edema y alteraciones polipoideas en lámina propia superficial más frecuentes en mujeres (voz agravada) (Morrison & Rammage, 1996, citado en Farías, 2007).


CARACTERÍSTICAS GENERALES DE LA VOZ SENIL: PRESBIFONÍA

Con respecto a la voz senil, las características generales que se describen son (Farías, 2007): reducción de intensidad, ronquera y aspereza, tono bajo, tremor vocal, mayor escape de aire, incremento del esfuerzo y falta de firmeza. Esto impacta en la inteligibilidad del habla y en la calidad de vida, especialmente cuando deben comunicarse con sus pares que pueden tener pérdida auditiva2.

La presbifonía se describe como una voz débil, aspirante, temblorosa y con alteraciones del tono.

Tanto en mujeres como en hombres se observan usos vocales inadecuados y esfuerzos compensatorios en el intento de ascender o descender el tono de la voz durante la fonación.

Las variaciones en la frecuencia fundamental (Fo) son las siguientes: la Fo tiende a bajar en la mujer por aumento de masa en los pliegues vocales (edema cordal) mientras que en el hombre la Fo se eleva, debido a la rigidez y adelgazamiento de las cuerdas vocales.

Se pueden resumir las características vocales de la voz senil en1:

  1. Reducción de extensión vocal.
  2. La mujer sufre un mayor deterioro de la voz pues disminuye la frecuencia fundamental apareciendo timbres virilizados. En la mujer la frecuencia fundamental es aproximadamente de 248 Hz y desciende a 175 Hz en la etapa senil. Suelen aparecen los temblores en la voz por falta de control de la báscula laríngea y apoyo diafragmático. La respiración se altera y puede haber fatiga durante la fonación. En el hombre ocurre lo contrario: la frecuencia fundamental se eleva. En el hombre joven la frecuencia fundamental está en torno a los 110 Hz y esta asciende hasta los 130 ó 135 Hz en el hombre de 70 años o los 160 Hz en el hombre de 90 años.

Pueden surgir usos inadecuados en varones por intento de reducir el tono y en mujeres por intento de aumentarlo2.

Otras características de la voz senil son1: la aparición de temblor en la voz, la disminución de la intensidad, la reducción de la resonancia, la alteración en la coordinación fonorrespiratoria aumentando la frecuencia respiratoria y, por tanto, las pausas.


LA VOZ DEL ANCIANO Y LOS EFECTOS PSICOSOCIALES:

Algunos problemas como la hipoacusia, el aislamiento social, reducción de la comunicación y depresión se asocian con la fonación del paciente senil3.

Cabe resaltar que el progresivo deterioro de la capacidad de comunicar hace que el anciano se sienta cada vez más inadaptado al medio y que esto sea la fuente más relevante de su alteración emocional1.

La presbiacusia es un hallazgo común en el paciente senil y afecta la voz en varias formas. No tienen interacción social, de tal manera que reducen el uso de la voz. Si no la usan y ejercitan, los mecanismos fonatorios y respiratorios tienden a atrofiarse. Pierden la habilidad de escucharse y monitorizar su propia voz. El tono y la intensidad de la voz se alteran. Y se inician los cambios por abuso o hiperfunción. Algunos reducen su intensidad y se hace difícil la comunicación3.

La voz del anciano o presbifonía es un tipo especial de voz. Como en otros muchos aspectos que conciernen no se considera importante el aspecto fonatorio y la voz ha estado abandonada. Se considera normal que su disfunción fonatoria sea otra de las limitaciones propias de la edad, sin embargo, las personas mayores desarrollan una actividad social muy importante y la voz, como principal y más inmediato medio de comunicación puede limitarlas de manera muy importante. Además no se ha de olvidar que con frecuencia las personas mayores están en contacto con personas que presentan déficits auditivos, haciéndose más evidente en estos casos el trastorno de la voz1.

La depresión ocasiona un aislamiento social y la oportunidad de usar la voz disminuye en forma muy importante. La voz se vuelve monótona y opaca3.

Algunos pacientes en su intento por mejorar la calidad comunicativa producen acciones compensatorias, usos musculares inadecuados y abusos vocales que predisponen la aparición de lesiones en la laringe.

Definitivamente lo mejor en estos casos es el trabajo interdisciplinario con el paciente, la prevención, la información y la reeducación de la voz, ya que la mayoría de los síntomas vocales son una consecuencia directa de la vejez.


EL TRATAMIENTO CONSERVADOR: TERAPIA VOCAL

Muchas alteraciones de la voz senil pueden tener medidas preventivas o correctivas. Síntomas vocales producto de alteraciones funcionales pueden corregirse con terapia vocal. Mejorar la voz puede significar aumentar la autoestima del paciente, continuar en su empleo, mejorar la calidad de vida y no ser señalado como un individuo senil3.

Al encarar la terapia vocal, se debe explicar al paciente en primera instancia, cuáles son los cambios normales que se esperan de su voz2.

La terapia de la voz está indicada para reducir lo más posible la disfunción vocal asociada al envejecimiento, resultando ser un tratamiento eficaz para aquellas personas que manifiestan importantes cambios en su voz.

El profesional de la Fonoaudiología o Logopedia luego de valorar al paciente y analizar los exámenes complementarios (informes médicos) elegirá los recursos terapéuticos más adecuados en función de la edad, sexo y diagnóstico laríngeo.

Se reajustará el tono vocal, aceptando la Fo esperable y eliminando los esfuerzos compensatorios por modificarla. Se hará hincapié en modificaciones resonanciales y de soporte respiratorio. Se combinará la vocalización con sílabas, palabras y frases de precisión articulatoria de menor a mayor complejidad. Se aplicarán los cambios logrados a través de voz cantada a la voz hablada en lectura, habla espontánea y declamación2.

El ejercicio vocal es una de las técnicas para mejorar la voz senil aunado al ejercicio físico e incluso a las técnicas aeróbicas. Sataloff y cols. (1997) establecieron que el ejercicio ayuda a mantener la función muscular y la coordinación de la función respiratoria, vascular y del sistema nervioso3.

La persona que consulta será informada utilizando un lenguaje claro y preciso acerca de su disfonía, la relación con el envejecimiento y cuáles serán los cambios vocales esperables a través de la intervención logopédica.

El programa terapéutico que siempre es personalizado, tendrá en cuenta las características físicas y funcionales integrando en el abordaje la fonación, la respiración y la resonancia.

Una intervención planificada para cada caso ayudará al paciente a mejorar su capacidad vocal y optimizar la comunicación en su entorno familiar, laboral y social.

La terapia vocal debe contemplar los siguientes objetivos:

  • Identificar y eliminar los comportamientos musculares inadecuados y compensatorios por modificar la Fo.
  • Trabajar la regulación del apoyo diafragmático y la presión subglótica en fonación.
  • Mejorar el aspecto resonancial, la coordinación fonorrespiratoria y la proyección de la voz.
  • Adecuar el tono de la voz teniendo en cuenta el sexo y el diagnóstico laríngeo actual del paciente.
  • Abordar la estabilidad, duración y calidad de las emisiones a través de vocalizaciones: escalas ascendentes, descendentes, glissandos, legatos, etc.

Será esencial que la persona esté motivada e interesada en lograr una mejoría vocal, requisitos necesarios para que los objetivos terapéuticos aporten resultados satisfactorios.

La mayoría de los pacientes que se someten a terapia de la voz y el habla minimizan los efectos del deterioro producido por la edad, incrementan el volumen, mejoran la expresión oral y disminuyen la fatiga vocal, síntomas característicos de la presbifonía o voz senil.


CONCLUSIONES:

El proceso biológico de envejecer trae aparejado ciertos cambios estructurales y funcionales a nivel de los diferentes sistemas del cuerpo humano.

A menudo aparecen por la edad desórdenes como cáncer, enfermedad cardiovascular, y trastornos neurológicos como el Parkinson, temblor esencial y enfermedad de Alzheimer2.

La presbifonía o voz del anciano es una disfonía producto del envejecimiento que se manifiesta a través de una voz débil, aireada, sin proyección, con pérdida de volumen, ronca y temblorosa.

La disfonía es uno de los problemas más frecuentemente vistos en la consulta de otorrinolaringología. La presbifonía también llamada presbilaringe, es una voz débil, de baja intensidad que no caracteriza ninguna enfermedad en particular3.

La función fonatoria se verá afectada como consecuencia de los cambios que la edad provoca en las estructuras vinculadas a la producción del habla. Estos cambios van a impactar en la calidad de la voz aunque de manera diferente entre las personas.

El deterioro vocal del anciano se conoce como presbifonía y en ocasiones interfiere significativamente en la capacidad de comunicación y en la calidad de vida de las personas ancianas1.

Es evidente que se impone la necesidad de actuar desde la divulgación, prevención, detección, valoración y tratamiento multidisciplinar (médico y logopédico).

Es importante averiguar qué fármacos toma el paciente senil, su acción e interacción entre ellos para informarnos si afectan la función vocal, así como tener en cuenta las alteraciones neurológicas que pueden haberse iniciado, ya que la voz alterada será el primer síntoma en aparecer3.

El rol del logopeda o fonoaudiólogo/a en la presbifonía será auxiliar al paciente en el logro de una adecuada emisión vocal, libre de esfuerzos compensatorios innecesarios y dentro del marco de la sesión, para ser trasladada luego de su automatización a la vida diaria.

Envejecer es una consecuencia inevitable, no obstante, existen en la actualidad diversas opciones como la profilaxis, la cirugía y la terapia vocal, encaminadas a optimizar la función vocal y mejorar la calidad de vida de las personas mayores.


GLOSARIO DE TÉRMINOS:

BOWING:

Es el arqueamiento de la cuerda vocal o forma glotal elíptica en fonación por falla de adecuación de la tensión anteroposterior de cuerdas vocales, o por pérdida de masa de tejido. La porción membranosa (anterior) de la cuerda vocal está curvada al aducirse mientras que la porción intercartilaginosa (posterior) está aducida2.

FRECUENCIA FUNDAMENTAL (FO):

En el habla la frecuencia fundamental varía con los patrones entonativos. Este rango, llamado rango tonal de voz hablada, en el que se mueve la Fo suele ser de 4 o 5 tonos, siendo uno de ellos el más usado en promedio y considerado la frecuencia fundamental de la voz del sujeto. La Fo es más aguda en mujeres que en hombres pero con la menopausia se agrava en mujeres y se agudiza en los hombres (más de 50 años)2.


Artículo publicado el 29 de mayo de 2013, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

  1. Fernández González S, Ruba San Miguel D, Marqués Girbau M, Sarraqueta L. Voz del anciano. REV MED UNIV NAVARRA/VOL 50, Nº 3, 2006, 44-48. Disponible en: https://dadun.unav.edu/bitstream/10171/35895/1/pdf.pdf
  2. Farías, P. Ejercicios que restauran la función vocal. Ed. Akadia. Buenos Aires, Argentina. 1ª ed. 2007.
  3. Kume M, Morales MA. Estudio y tratamiento de los problemas de la voz en la población geriátrica. Acta Med. 2003;1 (1):27-30. Accesible en: https://www.medigraphic.com/cgi-bin/new/resumen.cgi?IDARTICULO=3389

miércoles, 15 de mayo de 2013

APLICACIONES DE LA TERAPIA MIOFUNCIONAL: “HÁBITO DE SUCCIÓN DEL CHUPETE Y BIBERÓN”

INTRODUCCIÓN:

En la actualidad, la labor del logopeda en el tratamiento de los desequilibrios musculares y disfunciones del complejo orofacial es reconocida, valorada y solicitada por diferentes especialidades médicas que abogan por la intervención conjunta en un marco interdisciplinario.

La Terapia Miofuncional ofrece al profesional logopeda un campo de intervención amplísimo, que va desde la prevención hasta la detección, intercepción y rehabilitación de las funciones del Sistema Estomatognático (S.E.) contribuyendo a su equilibrio. Sus alcances comprenden desde el marco de las disgnasias-maloclusiones, hasta aquellas entidades clínicas donde el complejo muscular orofacial se vea comprometido1.

La terapia muscular facial, realizada para la obtención de mayor armonía y mejorar las funciones orofaciales, recibe diversas denominaciones. Entre las nomenclaturas comúnmente utilizadas, el término terapia miofuncional nos parece el más adecuado, pues se refiere a la terapia muscular en combinación con la rehabilitación funcional, que es el objeto de nuestro trabajo2.

La terapia miofuncional es el conjunto de procedimientos y técnicas para reeducar patrones musculares inadecuados3.

La terapia miofuncional es el tipo de abordaje utilizado y recomendado por los especialistas, logopedas y fonoaudiólogos/as que nos dedicamos a intervenir las disfunciones orofaciales a lo largo del ciclo vital.

En este artículo se analizan y describen los efectos negativos que puede generar el hábito prolongado de succión del chupete y del biberón.

El hábito de succión del chupete influye en el desarrollo de la dentición por lo que se hace necesario la detección precoz de las alteraciones que se presenten con el fin de prevenir la instauración de maloclusiones dentales4.


APLICACIONES DE LA TERAPIA MIOFUNCIONAL:

Son numerosos los trastornos orofaciales que se benefician con la terapia miofuncional. Las principales áreas de aplicación son las siguientes:

Disfunciones del sistema estomatognático: Trastornos de la succión, masticación, deglución, respiración, fonoarticulación y hábitos orales lesivos (parafunciones).

Patologías neurológicas y neurodegenerativas: Parálisis cerebral, enfermedad de Parkinson, de Alzheimer, Esclerosis Múltiple, Esclerosis Lateral Amiotrófica, etc.

Secuelas de accidente cerebrovascular y traumatismos craneofaciales: Disartria, disfagia, etc.

Malformaciones faciales congénitas y adquiridas: Fisura de labio y paladar, frenillo lingual alterado, anquiloglosia (lengua atada), disglosia, etc.

Prematuridad y neonatos: Dificultades en la succión, trastornos neurológicos, malformaciones congénitas, etc.

Síndromes: de Down, Pierre Robin, Apert, etc.

Cirugías: Tumores de la cara y el cuello.

Áreas emergentes: Envejecimiento, estética facial, etc.


A) Mordida normal a nivel anterior y posterior en un niño de 4 años sin hábitos de succión.

B) Mordida abierta anterior en una niña con hábito de succión de chupete.

C) Mordida cruzada posterior en el lado derecho en un niño de 3 años con hábito de succión de chupete.


HÁBITO DE SUCCIÓN DEL CHUPETE Y BIBERÓN:

El hábito prolongado de succión del chupete y del biberón, sigue siendo hoy en día un motivo frecuente de consulta a Logopedia por las repercusiones negativas a nivel oral y facial, como las que se observan en la imagen expuesta (B y C) tomada de Franco Varas V, Gorritxo Gil B. 2012, citada en bibliografía.

Los hábitos de succión no nutritiva constituyen una actividad fisiológica durante los primeros meses de vida del niño, pero si se mantienen pueden afectar el desarrollo de la oclusión dentaria4.

Estos pacientes son derivados a Logopedia desde los servicios de Ortodoncia, Pediatría, Odontopediatría, Cirugía Maxilofacial, Otorrinolaringología, etc.

El hábito de succión del chupete comienza en edades muy tempranas y cada vez está más extendido en países occidentales4.

En la práctica diaria es habitual oír el comentario de las familias que ven la prolongación de estos hábitos como un hecho natural, cuando el menor ha superado la edad adecuada y tiene establecida la función de masticación.

Lo que muchas familias desconocen son las consecuencias, a veces irreversibles que ocasiona la prolongación de uso del chupete y biberón sobre las estructuras óseas y las funciones orofaciales, donde la solución será Ortodoncia y/o Logopedia.

Se intenta justificar la permanencia del hábito de succión por diversos motivos:

El biberón es la única opción para que tome leche.

Se tranquiliza o se va a la cama si tiene sus chupetes.

El niño solo toma un biberón por las noches después de la cena.

El biberón es la solución para desayunar rápido y no llegar tarde a la escuela.

Toma biberón después de las comidas como un complemento alimentario.

Mi hijo/a utiliza el biberón a modo de chupete.

La prevalencia del hábito de succión del chupete varía ampliamente según las distintas áreas geográficas, influida por factores sociales o culturales4.

Sabemos que cada niño necesita un tiempo determinado para comer porque los sólidos requieren una correcta masticación previa a la deglución. Si el menor está en condiciones de triturar todo tipo de alimentos, podrá prescindir del biberón utilizado en etapas anteriores cuando era un lactante.

Lo que no es recomendable es la sustitución de las comidas por los famosos “potitos”, yogures o biberones para los niños que ya son capaces de masticar2.


BENEFICIOS DE LA SUCCIÓN:

Al nacer, el niño está dotado de la habilidad para succionar, espontáneamente o como respuesta a estímulos sobre su boca, ya que ha ido preparando sus funciones en el útero materno1.

La succión alcanza su madurez entre la 30 a 34 semanas de gestación1 y está presente en el neonato como una función orofacial primaria y vital.

La succión es una necesidad en el bebé, que se sacia a través de la alimentación materna o del biberón.

Es cierto que la succión, cuando se realiza correctamente, estimula toda la musculatura facial y favorece el crecimiento armónico de la cara2.

La succión es un reflejo que se desarrolla desde la vida intrauterina y es primordial para el bebé pues ayuda a satisfacer sus necesidades nutricionales y psicológicas4.

Son ampliamente conocidos los beneficios de la lactancia materna y también de la alimentación artificial (biberón) en el proceso de estimulación y crecimiento en armonía del sistema estomatognático.

Sin embargo, para que la alimentación con biberón contribuya al correcto desarrollo de la cavidad oral y los maxilares, deberá reunir ciertos requisitos: adecuar la posición del bebé respecto al cuerpo materno, observar el tamaño de la tetina, el material del biberón, etc.

La utilización del chupete también estimula la función suctoria, siempre y cuando sus características anatómicas sean las adecuadas para el bebé, al igual que la frecuencia, intensidad y duración de uso.

La succión correcta es aquella que ocurre dentro de la boca, a través de un movimiento de la lengua de adelante hacia atrás.

La succión correcta cansa la musculatura orofacial. Por esto, los niños que succionan bien usan el chupete antes de dormir, cansan la musculatura y después dejan de usarlo el resto de la noche2.

La necesidad de succión alcanza su máxima intensidad aproximadamente hacia los 4 meses y comienza a disminuir con las primeras vocalizaciones y con las actividades de morder y asir objetos1.


PERJUICIOS DE LA SUCCIÓN PROLONGADA:

La prolongación del uso del chupete y biberón puede actuar como factor etiológico o favorecedor de los trastornos en las funciones: respiratoria, deglutoria, masticatoria y fonoarticulatoria. Asimismo, las consecuencias del uso prolongado del chupete y biberón se relacionan con las maloclusiones dentales.

Cuando el hábito persiste hasta alrededor de los 3 años de edad presenta menos alteraciones esqueléticas y malformaciones que en edades posteriores. En general, suele afectarse sólo la zona anterior de la oclusión y, después de retirado el estímulo, la oclusión y los maxilares siguen su crecimiento normal2.

Si la succión del chupete persiste después de los 3 años puede generar deformaciones en la oclusión (mordida) y maxilares (superior e inferior) afectando su normal crecimiento.

El uso del chupete como objeto reconfortante en la primera infancia constituye una práctica ampliamente extendida. Sin embargo, el hábito prolongado del mismo puede tener serios efectos nocivos en el desarrollo de las estructuras bucales en función del tipo de hábito, su duración, intensidad y frecuencia, así como de las características biotipológicas del paciente4.

El hábito prolongado de succión del chupete/biberón más allá de la edad considerada evolutivamente normal, predispone la aparición de disfunciones orofaciales y deformaciones óseas.

Estas alteraciones se manifiestan a través de los siguientes signos clínicos: mordida abierta; mordida cruzada; incompetencia labial; respiración oral; babeo diurno o nocturno; deglución atípica/disfuncional; alteraciones de articulación, etc.

Recordemos que un objeto extraño en la boca modifica la postura de reposo lingual. La lengua se posiciona baja, adelantada o se ubica entre los dientes, alejada del paladar donde debe estar.

También sabemos que una función alterada (ej: la deglutoria) creará una reacción en cadena que puede afectar el equilibrio del sistema estomatognático.

En todos los casos el factor tiempo marca la diferencia entre una alteración reversible (una vez eliminado o retirado el estímulo) y otra que amerite tratamiento combinado de Ortodoncia y Logopedia.

Por norma general, la gravedad de cada diagnóstico es directamente proporcional a la tríada: frecuencia, intensidad y duración del hábito de succión (del pulgar, chupete,…).

Se recomiendan los chupetes de tetina ortodóncica con aro cóncavo que se adhieren a los labios del bebé, efectuando los cambios oportunos de tamaños (chupetes y tetinas de los biberones).

Por todo lo expuesto, son fundamentales la prevención, la detección y la intervención temprana para evitar los perjuicios que ocasionan los hábitos orales más frecuentes en la infancia: chupete, biberón y la succión digital (en especial del pulgar) como lo explicaba en CASO CLÍNICO: SUCCIÓN DIGITAL. DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO. PREVENCIÓN


TERAPIA MIOFUNCIONAL CON VISIÓN INTERDISCIPLINARIA:

Aunque no en todos los casos de hábitos suctorios nocivos queda explícita la etiología, es indudable que antes de realizar un tratamiento de terapia miofuncional para estimular las funciones orofaciales correctas, es necesario controlar y suprimir cualquier hábito lesivo de succión1.

En general, cualquier hábito de succión que se mantiene más allá de lo esperado (18 meses a 2 años y medio) deberá ser controlado1.

Es bien sabido que restablecer lo fisiológico no es tarea fácil y cuanto más tarde se inicie el proceso, peor será para el paciente.

Coincido con Segovia (1988) que mediante la terapia miofuncional se pueden obtener cambios espectaculares de la oclusión dentaria.

Cuando nos disponemos a reeducar disfunciones musculares del Sistema Estomatognático, partimos de un diagnóstico, arriesgamos un pronóstico y aplicamos una terapéutica1.

En terapia miofuncional orofacial el trabajo en equipo es imprescindible porque la comunicación, el intercambio de conocimientos, criterios,… entre sus integrantes, beneficia al paciente que es atendido bajo el principio de interdisciplinariedad.

En esta línea de actuación, el logopeda planifica un tratamiento etiológico según cada paciente y en coordinación con el resto de profesionales (ortodoncista, cirujano maxilofacial, odontólogo,…).

La actuación del logopeda en las diferentes áreas antes mencionadas, será la corrección de los desequilibrios musculares del sistema estomatognático y la rehabilitación de las funciones alteradas con una visión multidisciplinaria.

La misión del logopeda es garantizar un adecuado proceso de rehabilitación personalizado y encaminado al logro de la armonía morfofuncional (forma y función), con beneficios directos en la estética facial, la salud oral y global del paciente.


PREVENCIÓN - DETECCIÓN TEMPRANA:

Es necesario detectar a tiempo los signos de alerta para acudir al profesional pertinente (Logopedia, Neuropediatría, Otorrinolaringología, Odontopediatría, Ortodoncia,…).

La detección precoz de los signos de alerta es esencial para iniciar un trabajo de estimulación o intervención de las funciones orofaciales alteradas.

Tomando como referencia la Tabla de detección de signos de alerta en el desarrollo comunicativo5 del niño sano entre la etapa del nacimiento y los 6 años de edad:

El niño sano entre los 18 y 24 meses:

Utiliza la palabra frase para comunicar lo que quiere.

Acepta bien la dieta sólida y mastica.

El niño sano entre los 24 y 30 meses:

Construye frases de dos palabras.

Mastica sin dificultad.

Respira bien por la nariz y no tiene mocos frecuentemente.

El niño sano entre los 30 meses y 3 años:

Estructura bien frases de 3 ó más elementos. Utiliza verbos.

Ha dejado de utilizar chupetes y biberones.

Controla el babeo y tiene buena oclusión dental.

El niño sano entre los 3 y 4 años:

Utiliza oraciones complejas.

Pronuncia bien la mayoría de sonidos.

El niño sano entre los 4 y 5 años:

Pronuncia correctamente todos los sonidos de forma aislada.

Deglución madura (traga sin enseñar la lengua).

Respira por la nariz con la boca cerrada.

Normalmente presenta una voz sin alteraciones (disfonías, afonía, ronquera).

El niño sano entre los 5 y 6 años:

Pronuncia bien todos los sonidos al hablar y se explica correctamente.

Ha iniciado una adquisición correcta de la lectoescritura.


El logopeda es el profesional cualificado para actuar en los casos de hábitos orales lesivos: succión digital, succión del chupete y biberón, succión lingual y labial, onicofagia, etc.

La/el logopeda está formado para evaluar, diagnosticar y tratar con terapia miofuncional las alteraciones a nivel orofacial secundarias a los malos hábitos orales con criterio multidisciplinario.

Exija siempre ser atendido por un/una logopeda titulada y colegiada ya que es garantía de profesionalidad.

Rechace y denuncie el intrusismo profesional y todo ejercicio irregular de la Logopedia en el Colegio de Logopedas más cercano o en el Consejo General de Colegios de Logopedas.


GLOSARIO DE TÉRMINOS:

SISTEMA O APARATO ESTOMATOGNÁTICO:

Las funciones neurovegetativas de respiración, succión, deglución y masticación, y la función por excelencia utilizada para la comunicación humana, el habla, son funciones posibles gracias a las estructuras que conforman el denominado Sistema Estomatognático (S.E.).

La salud biológica del S.E. depende en alto grado de la perfecta armonía entre la forma y la función. Tanto los órganos como los tejidos del S.E. deben trabajar correctamente con un máximo de eficiencia y con un mínimo gasto de energía. Cuando por diversas causas ello no se cumple, el desequilibrio muscular se instala provocando disfunción o disfunciones, según el grado de alteración existente.

Las disfunciones orofaciales son por lo tanto un desequilibrio de las funciones del S.E. y su manifestación y persistencia puede contribuir a provocar, agravar y recidivar maloclusiones dentales.

HÁBITOS ANÓMALOS - LESIVOS:

En ortodoncia, actitudes que modifican las posiciones de los dientes bien por presión muscular sobre los mismos (ej. succión del pulgar), por ausencia o interacción con una función estimuladora del desarrollo orofacial (ej. respiración oral).

MORDIDA ABIERTA:

Relación vertical anormal de los dientes, existiendo un espacio entre los superiores e inferiores, sin producirse contacto. Puede ser anterior, lateral, antero-lateral o completa. En inglés: open bite.

MORDIDA CRUZADA:

Relación transversal anormal de uno o más dientes, en la que las cúspides vestibulares de los dientes inferiores (mandibulares) son externas a aquellas de los dientes superiores (maxilares). En inglés: cross bite.


Artículo publicado el 15 de mayo de 2013, revisado y actualizado por la autora en agosto de 2026


BIBLIOGRAFÍA:

  1. Grandi D, Donato G. Terapia Miofuncional. Diagnóstico y Tratamiento. Ed. Lebón. Barcelona, España. 2006.
  2. Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.
  3. Segovia ML. Interrelaciones entre la Odontoestomatología y la Fonoaudiología. La Deglución Atípica. Ed. Médica Panamericana. Buenos Aires, Argentina. 1988.
  4. Franco Varas V, Gorritxo Gil B. Hábito de succión del chupete y alteraciones dentarias asociadas. Importancia del diagnóstico precoz. An Pediatr (Barc). 2012;77:374-80. Disponible en: https://www.analesdepediatria.org/es-habito-succion-del-chupete-alteraciones-articulo-S1695403312001518
  5. Colegio de Logopedas de Cataluña. Recursos clínicos. Tabla de Detección de Signos de Alerta en el Desarrollo Comunicativo (dirigido a pediatras). Disponible en: https://www.clc.cat/es/informacio-recursos-collegiats
  6. Colegio de Logopedas de Cataluña. Recursos clínicos. Herramientas para la evaluación de las disfunciones orofaciales. Laura Carasusán, Graciela Donato e Yvette Ventosa (2014) Accesible en: https://www.clc.cat/es/informacio-recursos-collegiats