INFORMACIÓN PARA EL PACIENTE: A través de este sitio web, del teléfono publicado o el e-mail, en ningún caso se pretende sustituir la consulta logopédica. Por este motivo, solo se facilitará información y orientación terapéutica para una posible intervención con la autora del blog: de asesoramiento general, valoración, diagnóstico y tratamiento.

viernes, 3 de agosto de 2012

LA PREVENCIÓN EN DISFONÍAS

Introducción:

Las indicaciones sobre prevención son generales en aquellas personas que utilizan la voz como herramienta habitual de trabajo y específicas cuando se inicia la reeducación de un paciente con disfunción vocal.

La pérdida parcial de la voz o disfonía se asocia popularmente a ronquera y afonía, aunque esta última denominación es errónea porque indica la ausencia total de voz. Es conveniente aclarar conceptos para que la población se habitúe a utilizar el término adecuado al referirse a los trastornos que puedan afectar su salud vocal.

La disfonía abarca cualquier tipo de dificultad en la emisión vocal que impida producir la voz en forma natural (Behlau y Pontes, 1989). “Tal dificultad puede manifestarse por medio de una serie ilimitada de alteraciones vocales propiamente dichas, pero también cinestésicas, tales como esfuerzo al hablar, fatiga rápida y sensación de molesta”1.

Preservar la salud de la voz para impedir de este modo la aparición de trastornos laríngeos, debiera ser un requisito ineludible para el profesional de la voz. Estas personas que emplean su voz vinculada al trabajo, necesitan conocer y también poner en práctica una serie de cuidados vocales encaminados a evitar el mal uso o abuso vocal que suele ser el origen de la disfonía hiperfuncional, es decir, el exceso de tensión muscular a nivel laríngeo.

Farías (2007, 2011; p. 45) dice: “La persona no “es” disfónica como suele creerlo, sino que ha adquirido en algún momento la disfonía como consecuencia de usos vocales inadecuados, por lo que puede “eufonizarse” revirtiendo los patrones erróneos de fonación adquiridos”2.

Se describe a continuación un programa general de indicaciones preventivas que debiera ser considerado por todos los usuarios de la voz y en especial por el colectivo docente y el profesorado en general, categorías en riesgo de contraer lesiones laríngeas por el uso de la voz proyectada.

PROGRAMA GENERAL DE INDICACIONES PREVENTIVAS

Consumo de productos nocivos:

Dentro de la variedad de productos nocivos para la voz se encuentra el tabaco, el alcohol y la cafeína, los que son considerados deshidratantes de la laringe. El consumo de estas y otras sustancias tóxicas (drogas) estaría contraindicado por los efectos negativos que generan en la estructura de la cuerda vocal (engrosamiento, edema) o sobre todo el tracto vocal como por ejemplo: irritación, lesión, etc. Asimismo, ciertos medicamentos poseen efectos secundarios sobre la voz, por lo tanto, deberán ser prescriptos por su médico o por el otorrinolaringólogo.

Tiempo de fonación:

Limitar el tiempo de fonación es una indicación básica en el abordaje de las disfonías. El exceso de funcionamiento laríngeo puede evitarse si el paciente modifica sus hábitos vocales y de vida, es decir, reduciendo la cantidad de horas de habla diarias. Por ejemplo, si es profesor y debe dar clases durante 2-3 horas, debería permanecer en silencio las siguientes 2-3 horas para facilitar así la recuperación de la voz. Estos reposos parciales intercalados entre actividades de habla se podrían integrar en la rutina laboral diaria de la persona como medida preventiva, trasladando estos descansos vocales de manera proporcional a su vida privada y social.

La hidratación:

La hidratación es una recomendación que los terapeutas de la voz indican a todos los pacientes y además, forma parte del programa personalizado de higiene vocal que se administra al consultante luego de la evaluación inicial. En general, se indica el consumo de 2 litros de agua por día en forma escalonada y una adecuada humidificación de la vivienda o ambiente de trabajo. También, es conveniente evitar la calefacción o refrigeración excesiva al igual que otros deshidratantes laríngeos, como por ejemplo, la respiración por boca, el cigarrillo, etc. Permanecer bien hidratado le evitará las molestias que ocasiona la sequedad laríngea (tos, carraspeo) a la vez que mantendrá una óptima lubricación del tejido de la cuerda vocal, facilitando de este modo la vibración cordal durante la fonación.

Estrés y tensiones musculares:

Se sugiere atender especialmente a las tensiones musculares de diversas partes del cuerpo, las que pueden manifestarse del siguiente modo: contracción abdominal (por simular un vientre plano), tensión en las extremidades, en nuca, cuello, hombros, mandíbula, lengua, entrecejo fruncido, etc. La tensión muscular excesiva y el estrés generan rigidez generalizada que puede incluir al sistema emisor, afectando la normal producción de la voz. De igual modo, es conveniente eludir el nerviosismo, el enojo y las discusiones porque suelen acompañarse de voz elevada y/o gritos, favoreciendo las lesiones en la laringe.

Se recomienda en consecuencia, canalizar oportunamente las emociones a través de diferentes actividades que favorezcan la relajación física y mental como así también, seguir una rutina diaria de ejercicios específicos con el cuello y los hombros como los descriptos en LA RELAJACIÓN EN LA TERAPIA DE VOZ: EJERCICIOS, se remite al lector a consultar dicho artículo.

Cantar en un registro inapropiado:

Es conveniente evitar cantar sin una técnica adecuada (aprendida) y efectuarlo en la tesitura propia de cada voz, sin forzar hacia agudos o graves. Las personas que cantan por placer de forma individual o integrando un coro debieran adquirir un aprendizaje previo, es decir, una óptima técnica vocal y respiratoria que proteja su laringe durante la práctica de dicha actividad. Si el paciente una vez finalizada la rehabilitación de la voz desea continuar cantando, le indicaremos el estudio de canto a los efectos de preservar la salud vocal e impedir la reincidencia de su disfonía (adquirida mediante el canto).

El reflujo gastroesofágico (RGE) y faringolaríngeo (RFL):

Los trastornos de laringe y voz originados por reflujo son habituales en la consulta de ORL y logopedia. Es importante establecer la diferencia que existe entre cada uno de ellos: el RGE es el contenido gástrico que pasa a esófago, mientras que el RFL es cuando el reflujo gastroesofágico alcanza la garganta produciendo irritación e inflamación. Los síntomas del RFL pueden ser: disfonía, fatiga vocal, sensación de cuerpo extraño al tragar, carraspeo, tos, etc.

En el origen del reflujo podemos destacar la dieta, el alcohol, el tabaco, café, estrés, obesidad, etc. y cuyo tratamiento por norma general es una combinación de medidas higiénicas y farmacoterapia que su médico le indicará. La disfonía y los síntomas vocales producidos por RFL, evolucionan favorablemente cuando el paciente comienza a modificar sus hábitos dietarios y estilo de vida, en el marco de un tratamiento de terapia de voz.

Síntomas de fatiga vocal:

Los síntomas de fatiga vocal (cansancio al hablar) requieren especial atención porque suelen preceder y/o acompañar a los trastornos laríngeos. Los síntomas más frecuentes de fatiga son: la disfonía, el dolor o las molestias al fonar o deglutir, la sequedad laríngea, la necesidad de carraspear o toser, etcétera. Se sugiere estar atento a estos signos de alarma y su posible evolución, canalizándolos adecuadamente con profesional idóneo: ORL o logopeda.

Uso del micrófono:

Los sistemas de amplificación estarían indicados en aquellas situaciones donde se requiere el uso de la voz a intensidad elevada, actuando como medida de prevención de la fatiga vocal y la disfonía. Es bien sabido que la comunicación en entornos ruidosos, espacios abiertos, ambientes laborales con acústica deficiente o audiencia numerosa exigen por parte del orador un sobreesfuerzo vocal, el cual a través del tiempo puede promover las lesiones laríngeas. En dichas circunstancias se impone el uso de amplificadores (micrófono, megáfono) para evitar elevar el volumen de la voz, ya que es uno de los factores de riesgo para la salud vocal.

La amplificación también sería un recurso útil para los profesionales de la docencia que manifiestan poca resistencia vocal frente al uso cotidiano en el aula. Como medida general se aconseja hablar a unos 50 decibeles, ya que la voz de conversación no debe superar los 65 dB. y descender el volumen si hay disfonía. Asimismo, se indica el reposo de voz parcial entre actividades de habla, evitando la voz susurrada que causa mayor esfuerzo vocal.

Una de las lesiones generadas como consecuencia del abuso de la voz es el pólipo cordal. “El pólipo se asocia a abuso vocal crónico y a veces a tabaquismo. A diferencia del nódulo suele aparecer ante un intenso sobreesfuerzo vocal (ej.: gritos, alaridos)”2.
En la siguiente imagen podemos observar una lesión laríngea: pólipo cordal unilateral próximo a la comisura anterior con glotis en posición respiratoria (cuerdas vocales en abducción). La imagen pertenece a la web del Dr. Cobeta (ORL). 
El tratamiento del pólipo es quirúrgico, no obstante, se intenta terapia de voz previa a la cirugía para disminuir los abusos vocales del paciente y posterior a la misma, con el objetivo de evitar la reincidencia de la lesión y rehabilitar la función vocal.
PÓLIPO EN CUERDA VOCAL DERECHA


Conclusión:

La educación y los cuidados de la voz son los pilares fundamentales para perpetuar la salud vocal, necesaria para la comunicación en nuestra vida de relación y en múltiples actividades laborales donde se requiere el uso de voz hablada.

La prevención en disfonías se inicia identificando los posibles factores de riesgo para la voz de cada persona (alguno de los cuales han sido mencionados) y procurando que dichos factores no interfieran en la normal producción de la voz causando alteraciones.

El fonoaudiólogo o logopeda luego de efectuar una valoración de la función vocal del consultante, estará en condiciones de planificar un tratamiento de rehabilitación de la disfonía o impartir educación de la voz, si no existiese un impedimento (funcional u orgánico).

Por lo dicho anteriormente, se impone la necesidad de reflexionar sobre la manera de prevenir la fatiga y las alteraciones vocales, concretamente en la población que utiliza su voz para desarrollar su ocupación o profesión.
Para cumplir con dicho objetivo, se sugiere mantener un estilo de vida saludable, visitar al otorrinolaringólogo una vez al año, considerar el entrenamiento de la voz normal y cuidar la higiene vocal. De este modo, conservará la salud de su sistema fonatorio y evitará la aparición de lesiones laríngeas (temporales o permanentes).

Bibliografía:
  1. Behlau, M. Rehabilitación vocal, en García-Tapia R., Cobeta Marco I.: “Diagnóstico y Tratamiento de los trastornos de la voz”. Ed. Garsi. Madrid, España. 1996.
  2. Farías, P. “Ejercicios que restauran la función vocal. Observaciones clínicas”. Ed. Akadia. Buenos Aires, Argentina. Primera edición 2007 [2011].

4 comentarios:

  1. Excelente post! Tengo muchos problemas de disfonías con fatiga intensa, micronódulos....
    Recordar sus consejos siempre vienen muy bien.
    Un saludo.

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    1. Estimada Mireia, gracias por tu comentario.
      La disfonía vinculada al trabajo no tiene por qué ser un diagnóstico crónico. Si bien predispone la aparición de patología vocal en ciertas personas, en la actualidad existen acciones preventivas y terapéuticas llevadas a cabo por el profesional logopeda que revierten definitivamente la sintomatología.

      Preservar la salud vocal debe ser tu objetivo primordial, como docente que utiliza la voz proyectada como herramienta primaria de trabajo.

      Un saludo cordial!
      Lic. Ayarza Marcela

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  2. ¡Me encanta el blog! Tengo una pregunta, que consejo daría a aquellos docentes que tienen que dar clase durante 4-5 horas seguidas, y no tienen el tiempo necesario para que su voz repose..
    Un saludo!

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    1. Estimado Mikel:
      Gracias por tu comentario, que viniendo de un futuro logopeda es un elogio para mí y conociendo tu interés por el área de la voz, te responderé con todo gusto.

      Efectivamente, el colectivo docente-profesorado es la 1ª categoría en riesgo de contraer alteraciones laríngeas a través de los años, por el uso de la voz proyectada. Un alto porcentaje de estos profesionales solicitan intervención logopédica, refiriendo síntomas de fatiga vocal o disfonía y observamos el desconocimiento que existe en relación a los cuidados que el sistema fonatorio requiere.

      En el presente artículo describo medidas preventivas generales que son muy efectivas con una práctica constante. Dicho en otras palabras, el profesional de la voz hablada debería seguir un programa de higiene vocal diario y mantenido en el tiempo, diseñado para sus necesidades particulares.

      Para aquellas personas que trabajan a jornada completa y carecen de una apropiada recuperación vocal, sugiero reposo vocal (ausencia de voz) parcial, una vez finalizado el tiempo de funcionamiento laríngeo. Además se recomienda limitar o evitar las conversaciones telefónicas y la comunicación en ambientes ruidosos, descanso físico y sueño reparador, respiración nasal y una hidratación óptima.

      Asimismo, el docente puede acudir a un servicio de logopedia, donde recibirá asesoramiento, atención individual y personalizada a través de un abordaje clínico encaminado a potenciar sus habilidades vocales, disminuyendo el riesgo de generar lesiones laríngeas permanentes.

      Agradeciendo tu interés, te envío un cordial saludo.
      Lic. Ayarza Marcela

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