miércoles, 28 de octubre de 2026

DÍA MUNDIAL DEL ICTUS 2026

El término ictus o accidente cerebrovascular (ACV) hace referencia a cualquier trastorno de la circulación cerebral, generalmente de comienzo brusco, que puede ser consecuencia de la interrupción del flujo sanguíneo a una parte del cerebro (isquemia cerebral) o la rotura de una arteria o vena cerebral (hemorragia cerebral).

Aproximadamente el 80 % de los ictus son isquémicos y el 20% hemorrágicos.

En España, el ictus es una enfermedad con un enorme impacto social.

  • 120.000 casos de afectados al año.
  • 1ª causa de muerte en mujeres y 2ª global.
  • 1 de cada 4 individuos tendrá un ictus a lo largo de su vida.
  • 1ª causa de discapacidad adquirida en el adulto.

En 2035, los casos de ictus habrán aumentado un 35% en nuestro entorno.

Se trata de una enfermedad altamente prevenible y tratable, por este motivo es esencial conocer los factores de riesgo a los puede estar expuesta la persona para evitar su aparición.



ICTUS Y ATAQUE ISQUÉMICO TRANSITORIO (AIT)

Un ictus es una enfermedad neurológica que se produce cuando el flujo sanguíneo del cerebro se interrumpe (isquémico o hemorrágico).

Un Ataque Isquémico Transitorio (AIT) es un tipo de ictus isquémico que se produce igualmente por la interrupción del flujo sanguíneo de manera temporal, siendo habitual que los síntomas duren pocos minutos y permite la recuperación total en menos de 24 horas. El AIT incrementa el riesgo de padecer un ictus y es, al igual que éste, una urgencia médico-sanitaria.



SÍNTOMAS DE UN ICTUS O AIT

Los síntomas del ictus son bruscos y repentinos:

Pérdida brusca de movimiento o debilidad del brazo, pierna, o cara, especialmente cuando se produce en un lado del cuerpo.

Problemas repentinos de visión, en uno o ambos ojos.

Dolor de cabeza repentino, sin causa conocida.

Dificultad en el habla: balbuceo, incapacidad para encontrar las palabras adecuadas o no ser capaz de comprender lo que otras personas dicen.

Problemas repentinos al caminar, pérdida de equilibrio o de la coordinación.

Sensación brusca de acorchamiento u hormigueo en la cara, brazo y/o pierna de un lado del cuerpo.


Es vital actuar con rapidez y no esperar a que pasen los síntomas, recuerda: #cadaminutocuenta

Es fundamental activar el protocolo código ictus a través de los servicios de emergencia llamando al 112 ante cualquier sospecha.

Dar a la enfermedad la dimensión en cuanto a gravedad que se merece, es la clave para salvar una vida o reducir la gravedad de las secuelas.



LA CLAVE ES LA PREVENCIÓN

Sin lugar a dudas el cerebro es nuestro órgano más preciado.

Un ictus es un suceso potencialmente trágico que hay que evitar y la única manera de lograr este propósito es mediante la prevención.

Existen dos tipos de prevención: primaria y secundaria.

La prevención primaria es aquella destinada a evitar el ictus en todas las personas. La prevención secundaria en cambio, intenta evitar que se repita el ictus en los pacientes que ya lo han sufrido.

Es muy importante remarcar que el 90% de los factores causales son modificables, por tanto, se puede prevenir que es mucho más eficaz que tratar el ictus.


PREVENCIÓN TRAS EL PRIMER ICTUS

A los dos días de haber padecido el primer ictus, el 3,4 % de las personas sufren un nuevo episodio.

A los siete días, este porcentaje aumenta hasta el 5,7 % y a los 90 días hasta el 7,4 % lo que significa que más del 75 % de las recurrencias se producen en la primera semana tras el primer ictus.

Para prevenir otro ictus es muy importante seguir todos los consejos de su médico de familia durante el resto de la vida.

En el artículo LA VIDA TRAS UN ICTUS explicaba que el ictus causa en toda la familia gran desestabilización y un gran impacto a nivel emocional porque la persona afectada pasa de un estado de cotidianeidad en su hogar, trabajo,… a estar ingresado en un hospital.

La vida tras un ictus es un nuevo comienzo para la persona afectada y su familia, una adaptación a la actual realidad y una aceptación de las frecuentes secuelas físicas, comunicativas, cognitivas y psicológicas.



FACTORES DE RIESGO DE ICTUS

Las enfermedades cerebrovasculares (ictus) tienen en común su presentación repentina y con frecuencia suceden por el acúmulo de una serie de circunstancias personales, ambientales y patológicas denominadas factores de riesgo.

Algunos no se pueden modificar: edad, sexo, genética o historia familiar. Sin embargo, otros factores de riesgo vascular y estilo de vida se pueden modificar o controlar.

Estos factores de riesgo son la mayor parte y están ligados a promoción básica de la salud y a la realización periódica de chequeos médicos.


Factores de riesgo individuales y recomendaciones:

La hipertensión daña las arterias del cerebro y es la causa más importante de producir un ictus.

Consumo de alcohol, tabaco y drogas. Los fumadores tienen el doble de riesgo de sufrir un ictus. El consumo excesivo de alcohol (de forma regular o puntual) puede aumentar el riesgo de sufrir un ictus.

El colesterol elevado.

El sobrepeso y la obesidad. Seguir una dieta equilibrada mediante el consumo de frutas, verduras y pescado a través de la dieta mediterránea disminuye el riesgo de ictus.

La diabetes.

El estrés. Aproximadamente 1 de cada 6 accidentes cerebrovasculares está relacionado con la depresión y el estrés. Existe evidencia científica que sugiere que los sentimientos negativos (estrés, tristeza…) aumentan el riesgo de ictus y los sentimientos positivos (felicidad, optimismo…) lo disminuyen.

Arritmias cardíacas (fibrilación auricular).

El estilo de vida sedentaria. Se recomienda el ejercicio físico al menos 3 días a la semana durante 30-45 minutos.

Realizar revisiones médicas periódicas. Analítica indicada por su médico de Atención Primaria, control de la tensión arterial, vigilar la salud del corazón, etc. 

Aumentar la reserva cognitiva con actividad intelectual: jugar a cartas, ajedrez, leer, idiomas… estas actividades favorecen la recuperación ante un posible ictus.

Recuerda que 1 de cada 4 personas tendrá un ictus en su vida y que la prevención es la mejor herramienta.



CONSEJOS A LA HORA DE LA DETECCIÓN DEL ICTUS

Luego de llamar al número de emergencias 112, mientras llega la ambulancia y se activa el código ictus puedes hacer mucho para ayudar a la víctima:

  • Coloca la cabeza y los hombros un poco elevados.
  • Anota la hora de inicio de los síntomas.
  • No dar comida ni bebida ya que podría atragantarse. 
  • No dejar solo al paciente.
  • No dar ningún medicamento.

Si usted está sola o solo, deje abierta la puerta para que puedan entrar los servicios de emergencia.


SECUELAS TRAS EL ICTUS

Dificultades en la comunicación:

Un tercio de los supervivientes de un ictus van a presentar AFASIA.

La afasia es un trastorno secundario a una lesión en las partes del cerebro responsables del lenguaje y que puede provocar dificultades en las siguientes capacidades: expresión, comprensión, lectura y escritura, y afectar de forma más o menos intensa a las unidades subléxicas, la morfología de las palabras, el acceso al léxico, los conocimientos semánticos, la capacidad de discurso y la pragmática comunicativa.

La afasia puede afectar a cualquier persona, independientemente de su edad, género, nivel de educación y grupo social.

Puede provocar grandes limitaciones en la participación social y en la calidad de vida y también, se puede vincular al aislamiento social.

Aunque es más frecuente en población adulta, también puede aparecer en edad pediátrica debido a lesiones cerebrales adquiridas.

La gravedad de la afasia es variable: desde una imposibilidad total para comunicarse hasta una alteración leve como lo explicaba en DÍA MUNDIAL DE LA AFASIA 2026: Parte I

El logopeda es el profesional sanitario competente para evaluar, diagnosticar y llevar a cabo el tratamiento rehabilitador y de mantenimiento de los trastornos del lenguaje, incluida la afasia.

En la etapa de vuelta a casa, tras el alta hospitalaria es prioritario que la comunicación no quede restringida a las rutinas básicas.

En el artículo: DÍA MUNDIAL DE LA AFASIA 2026: Parte Il comentaba la importancia de una vida activa y el apoyo familiar para favorecer la motivación y oportunidades para que la persona con afasia se comunique. También, ofrecía sugerencias para que su familiar le entienda mejor, se pueda expresar, etc.

La atención del paciente con afasia es multidisciplinar y la rehabilitación se dirige también al núcleo familiar y cuidadores que deben tener una implicación precoz y activa en todo el proceso de rehabilitación.


Trastornos de la deglución:

Otra secuela que se puede producir de forma secundaria al ictus es la DISFAGIA.

La disfagia es una alteración de la función de deglución que se manifiesta en cualquier lugar del recorrido del bolo alimenticio. Se trata de una dificultad para tragar los alimentos líquidos, semi-sólidos o sólidos.

La afectación se puede presentar en la preparación oral del bolo o en el desplazamiento del alimento desde la boca hasta el estómago como lo explicaba en LA DISFAGIA (Parte I): “BASE ANATÓMICA Y FISIOLÓGICA DE LA DEGLUCIÓN”

La disfagia ocasiona severas complicaciones para la salud como son la deshidratación, la desnutrición, la obstrucción de la vía aérea o la neumonía por aspiración.

Por esta razón, será necesario realizar modificaciones en la dieta (cambios de volumen y viscosidad del bolo), aplicar técnicas compensatorias posturales, estrategias de incremento sensorial oral, enseñar al paciente maniobras deglutorias específicas, etc.

El objetivo de la intervención es evitar riesgos durante las comidas y facilitar una deglución eficaz y segura al paciente con disfagia post-ictus.



DURACIÓN DE LA REHABILITACIÓN

En las lesiones moderadas o graves, la mayor parte de la recuperación se experimenta en los tres primeros meses tras el ictus. La recuperación prosigue, de manera más lenta hasta al menos los seis meses y algunas personas continúan recuperándose levemente hasta el año, si bien no todas se recuperan totalmente.

El tiempo de rehabilitación tras sufrir un ictus varía en función de los objetivos que necesita lograr cada paciente y es el equipo multidisciplinar (Fisioterapia, Logopedia, Terapia Ocupacional,…) quien de forma coordinada establece la frecuencia semanal, duración de las sesiones… con el objetivo de alcanzar la máxima recuperación posible.

Por ejemplo, en una persona joven y laboralmente activa, con afectación leve o moderada del habla o la movilidad, la rehabilitación puede durar hasta seis meses o hasta que alcance su mayor capacidad funcional y la reincorporación socio-laboral.



CONCLUSIONES:

Un ictus se produce cuando se interrumpe el suministro de sangre a una parte del cerebro siendo una de las principales causas de muerte y discapacidad en todo el mundo, aunque se puede prevenir conociendo los factores de riesgo.

Un ictus le puede ocurrir a cualquiera, en cualquier lugar y a cualquier edad, desde bebés hasta ancianos.

El impacto de un ictus varía entre las personas, al igual que el tipo de rehabilitación y los apoyos necesarios. Con el tratamiento y apoyos adecuados, es posible disfrutar de la vida después de un ictus.

Únete a nosotros este 29 de octubre para concienciar sobre los síntomas del ictus y la importancia de actuar con rapidez, porque #cadaminutocuenta

Dado que 1 de cada 4 personas corre el riesgo de sufrir un ictus a lo largo de su vida, es fundamental que se conozcan sus señales.

El tiempo perdido es cerebro perdido. Por tanto, buscar atención médica de urgencia en cuanto se detecten los síntomas salva vidas y permite acceder a los tratamientos que mejoran las probabilidades de una recuperación completa.

Recordemos que cada 2 segundos alguien sufre un accidente cerebrovascular (ACV) la rapidez de actuación salva vidas y mejora la recuperación.

Su reacción hoy, podrá cambiar una vida mañana. Cada minuto cuenta! #cadaminutocuenta

29 de octubre: "DÍA MUNDIAL DEL ICTUS"


FUENTES:

Organización Mundial del Ictus. World Stroke. Recursos en español para el Día Mundial del Ictus 2026: https://www.world-stroke.org/world-stroke-day-campaign/world-stroke-day-resources/spanish-spain-world-stroke-day-resources/

Fundación freno al ictus: https://www.frenoalictus.org/

Col·legi de Logopedes de Catalunya. Afasia. En: Col·legi de Logopedes de Catalunya. Declaración de posicionamientos y buenas prácticas en el ejercicio profesional de la logopedia. Barcelona: CLC; 2025. p. 62-83. Disponible en: https://www.clc.cat

martes, 20 de octubre de 2026

TARTAMUDEZ

La tartamudez es tan antigua como la aparición del habla y desde la antigüedad se le ha atribuido diversos orígenes y tratamientos.

Es una condición que está presente en todos los idiomas y culturas del mundo. La causa es multifactorial, desde la genética que juega un rol muy importante hasta la dinámica familiar en cuanto a nivel de exigencia, ritmo de vida, demandas, etc.



Por la variabilidad y singularidad de la tartamudez no existe una sola definición ni tratamiento único.

Según el DSM-5 es un trastorno de la fluidez de inicio en la infancia. Un trastorno de la comunicación incluido dentro de los trastornos del neurodesarrollo.

El manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) la define como una alteración de la fluidez y ritmo del habla que no se corresponde con la edad del individuo, persistente en el tiempo y caracterizada por la aparición frecuente y notable de uno (o más) de los siguientes factores:

Repetición de sonidos y sílabas.

Prolongación de sonido de consonantes y vocales.

Bloqueo audible o silencioso (pausas en el habla, llenas o vacías).

Palabras fragmentadas (ej. pausas en medio de una palabra).

Palabras producidas con un exceso de tensión física.

Repetición de palabras completas monosilábicas (ej. "Yo-yo-yo- lo quiero").

Circunloquios (sustitución de palabras para evitar las palabras problemáticas).


Los síntomas se producen en las primeras fases del período de desarrollo del niño.

La tartamudez causa ansiedad al hablar o limitaciones en la comunicación, en la participación social, el rendimiento académico o laboral.

El trastorno de la fluidez de inicio en la infancia también se puede acompañar de movimientos motores (parpadeos de ojos, tics, temblores en los labios o cara, sacudidas de la cabeza, apretar los puños,…).



En la actualidad el nombre científico utilizado a nivel internacional es el de TARTAMUDEZ y nosotros como terapeutas debemos hablar de tartamudez con los pacientes, las familias y en todos los ámbitos.

El miedo al nombre aumenta el miedo a la propia cosa (Scott Yaruss, 2019).

La tartamudez es un trastorno del neurodesarrollo que aparece en la primera infancia entre los 2 y 5 años, con mayor incidencia en el sexo masculino con una proporción de 4:1.

Se presenta con más prevalencia entre los 2 años y medio y los 3, cuando se produce una explosión del lenguaje y de forma tardía hasta los 11 años.

Se trata de una condición neurobiológica en la que están afectadas diferentes áreas del cerebro. Existe un componente genético y otras personas de la familia pueden haber tenido tartamudez en el pasado o en la actualidad.


Características:

Entre las características destacan la individualidad, no existen dos personas con la misma forma de tartamudear.

El carácter involuntario, un dato que es muy tranquilizador para el grupo familiar.

Condición de no persistente, de la totalidad de personas que empiezan a tartamudear, el 80% recuperará la fluidez previa a la manifestación de los síntomas. Mientras que el 20% restante va a necesitar diferentes herramientas y aceptación.

Si el niño es menor de 6 años, las posibilidades de remisión de los síntomas son del 85% de los casos.

Una persona que antes repetía sonidos puede experimentar posteriormente bloqueos o prolongaciones en la pronunciación. Algunos días hablar puede resultar más fácil, mientras que otros requiere más esfuerzo.

Esta variabilidad es normal y refleja la verdadera naturaleza dinámica de la comunicación. Los períodos de fluidez no significan que la tartamudez haya desaparecido, y los momentos de dificultad no significan un fracaso.

Para Scott Yaruss, la tartamudez es una sensación de pérdida de control mientras se habla. Esto a menudo conlleva frustración o miedo a hablar, especialmente si los oyentes reaccionan con impaciencia.



Manifestación:

La tartamudez se manifiesta a través de comportamientos primarios y secundarios.

Los comportamientos primarios de tartamudez son:

Repeticiones: de letras, sílabas o palabras.

Prolongaciones: es el estiramiento de los sonidos. Más frecuentes en niños pequeños.

Bloqueos: son cortes en el flujo del aire y la palabra se queda como en pausa, atascada. Se manifiesta en niños escolares, adolescentes y adultos.

En la mayoría de los casos estos comportamientos primarios se observan en la primera sílaba de la primera palabra de una frase.

Los comportamientos secundarios de tartamudez son:

Escape: Se intenta acortar el momento de tartamudez cuando está ocurriendo, la persona fuerza y lucha para salir de la situación mediante un comportamiento físico y verbal (mover la cabeza, tensar labios y mandíbula, aspirar aire, elevar hombros, cerrar ojos, pestañear,…).

Evitación: son conductas cargadas de pensamientos y sentimientos negativos que aparecen antes del momento de tartamudez. El recuerdo de experiencias negativas vividas con su tartamudez conlleva cambiar la palabra, evitar hablar o hablar poco, taparse la boca, usar muletillas, no responder a preguntas, usar palabras de apoyo, aspiración, encubrir la tartamudez, etc.

Así evoluciona la tartamudez, desde los comportamientos primarios y secundarios (parte visible del iceberg) hasta la experiencia negativa con la tartamudez (pensamientos, sentimientos y actitudes).

Como terapeutas debemos conocer y evaluar la parte oculta del iceberg como son el impacto de la tartamudez en la calidad de vida, el contexto familiar y escolar.


Diagnóstico diferencial:

El trastorno se debe diferenciar de las disfluencias comunes del habla que ocurren frecuentemente en los niños pequeños menores de 5 años. Aparecen al evocar una palabra nueva, organizar el lenguaje, reforzar lo aprendido, sostener un discurso extenso, etc.

Este período de disfluencias comunes dura entre 5 y 8 semanas, sin conciencia para el niño ni preocupación para la familia, por tanto, no llegan a la consulta de Logopedia porque no generan alarma.

El 80% de las disfluencias comunes aparecen entre los 2 y los 4 años de edad, imperceptibles para el menor y los adultos.

Las disfluencias comunes son:

  • Vacilaciones, pausas y silencios.
  • Modificación de oraciones.
  • Interjección de sonidos.
  • Repetición de frases o parte de la frase.
  • Repetición de palabras, 2 o menos y sin tensión.
  • Repetición de sílabas, 2 o menos y sin tensión.


Resumiendo:

DISFLUENCIAS COMUNES – presentes en todas las personas.

TARTAMUDEZ – en algunas personas.

FLUIDEZ ABSOLUTA – en ninguna persona.



LOGOPEDIA:

La intervención es con la persona, el núcleo familiar y el centro educativo.

La intervención temprana desde la Logopedia o Fonoaudiología es de gran ayuda para las familias, genera confianza y ofrece respuestas desde el inicio y durante todo el proceso terapéutico, ya que la tartamudez aparece de un momento a otro.

Es importante analizar de quién es la demanda de atención profesional: de la persona con tartamudez, de su familia, del entorno?

En ocasiones oímos en la consulta comentarios como: “Estoy aquí porque mi madre quiere que hable más y mejor”, “En el trabajo me exigen mayor fluidez y más participación en las reuniones”, “A mi padre le gustaría que hablara como mis hermanas”, etc.

Es ahí donde comienza el trabajo con la familia, la escuela, el entorno socio-laboral de la persona con tartamudez, independientemente de su edad.

Debemos considerar en todo momento los ESTRESORES COMUNICATIVOS que intensifican la tartamudez y a los que está expuesta la persona:

Hacer preguntas.

Presión de tiempo.

Interrupciones (están prohibidas).

Demandas (poco realistas).

Competencias por el turno de habla.

Ritmo de habla rápido.

Presión cognitiva.

Reacciones negativas hacia la tartamudez.


La consulta temprana cuando aparecen los primeros signos de tartamudez es fundamental, para acompañar y escuchar al niño y la familia desde el inicio con un abordaje personalizado y basado en la evidencia.

Recordemos que si el niño es menor de 6 años, las posibilidades de remisión de los síntomas rondan el 85%.

Por este motivo, la derivación precoz a Logopedia evitará la pérdida de tiempo que generan comentarios en el entorno, la escuela,… tales como: “Es pequeño”, “No le des importancia”, “Es típico en los niños”, “Desaparece con el crecimiento”… frases populares que carecen de base científica y retrasan la evaluación y terapia especializada en tartamudez.



7 MITOS Y REALIDADES SOBRE LA TARTAMUDEZ:

A pesar de las décadas de investigación y difusión, muchos mitos persisten vigentes en la sociedad. Cuando estas ideas erróneas no se cuestionan pueden generar prejuicios, estigma e incluso inseguridad entre las personas con tartamudez.

Mito: Los nervios causan tartamudez.

Realidad: Los nervios no causan la tartamudez. Una persona puede sentirse nerviosa porque tartamudea, y no al revés.

Mito: La tartamudez es psicológica o causada por un trauma.

Realidad: La tartamudez no es un trastorno psicológico.

Mito: la tartamudez puede ser “incorporada” por imitación o por escuchar a otra persona tartamudear.

Realidad: La tartamudez no es contagiosa. El componente genético puede estar presente en varios miembros de una misma familia pero no significa que la tartamudez se adquiera por imitación.

Mito: Cambiar de mano dominante provoca tartamudez.

Realidad: Esta creencia era común hace un siglo, pero ha sido desmentida. Claramente obligar a un niño zurdo a cambiar de mano puede causarle un estrés considerable pero no es causa de tartamudez.

Mito: La gente debería evitar hablar de tartamudez.

Realidad: Hablar sobre la tartamudez es muy útil. Evitar el tema puede aumentar la vergüenza o la confusión.

Mito: El bilingüismo causa tartamudez.

Realidad: Aprender varios idiomas no es causa de tartamudez.

Mito: Las personas que tartamudean no son inteligentes.

Realidad: No existe ninguna relación que vincule a la tartamudez con la inteligencia.



Comprender los hechos ayuda a reemplazar los MITOS con la VERDAD. Además, promueve la paciencia, la empatía y la inclusión en las aulas, los lugares de trabajo y las comunidades de todo el mundo.

Si usted es maestro, profesor, docente,… hable de la tartamudez al igual que lo hace sobre cualquier otra condición humana.

Ayude a todos los alumnos de la clase a respetar la toma de turnos al hablar y escuchar. A todos los niños les resulta más fácil hablar cuando existen pocas interrupciones y cuando el oyente les presta atención.

Hable con el alumno con tartamudez de un modo poco acelerado y realizando pausas.

Manifieste estar escuchando el contenido del mensaje, y no como lo dice.

Tenga una conversación cara a cara con el niño que tartamudea sobre las necesidades de adaptación dentro del aula.

Las burlas y bromas de los compañeros pueden ser muy dolorosas para el niño con tartamudez y deben ser eliminadas lo antes posible.

Si al niño le han afectado las burlas, hable con él. Hágale ver que muchos niños reciben burlas por diversos motivos, por tanto, que no se lo tome demasiado en serio.

Si en particular hay algún grupo de niños que lo molestan habitualmente, hable con ellos a solas para que comprendan que tartamudear es un problema para ese niño y que con las burlas se puede sentir mucho peor.



¿CÓMO REACCIONAR CUANDO SE HABLA CON UNA PERSONA CON TARTAMUDEZ?

Evitar hacer comentarios como: "Más despacio", "Tranquilo", "Respira", "Relájate", "No te pongas nervioso"... solo consiguen acentuar el momento de tartamudez.

Te sentirás "tentado" de acabar las palabras o frases por la persona, procura no hacerlo.

Mantén un contacto visual y no te avergüences o sonrojes durante la comunicación.

Utiliza tú mismo un ritmo pausado a la hora de hablar con una persona con tartamudez, sin llegar a parecer poco natural o exageradamente lento. El hablar pausado crea una buena comunicación con cualquier persona.

Intenta transmitir a la persona que lo importante es lo que está diciendo y no cómo lo dice.

El apoyo de los compañeros (escuela o trabajo), la comprensión de quienes escuchan y la conexión con la comunidad contribuyen a reducir el estigma, desarrollar la resiliencia y evitar el aislamiento social.


El 22 de octubre es el Día Internacional de la Tartamudez.

El objetivo de esta fecha es visibilizar este trastorno del habla y la comunicación de base neurológica y con un marcado componente genético.

Es un día destinado para aumentar la conciencia pública a nivel mundial, donde se organizan diferentes actividades de divulgación y sensibilización sobre la tartamudez.


Todas las imágenes han sido tomadas de las webs que se citan a continuación.


FUENTES:

Asociación Americana de Psiquiatría, Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales (DSM-5®), 5a Ed. Arlington, VA, Asociación Americana de Psiquiatría, 2014.

Fundación Española de la Tartamudez. https://fundacionttm.org/

Asociación Argentina de Tartamudez. https://www.aat.org.ar/

Asociación Nacional de Tartamudez. The National Stuttering Association (NSA). https://www.westutter.org/

Fundación Americana de la Tartamudez. The Stuttering Foundation. https://www.tartamudez.org/

Capacitaciones en tartamudez realizadas en abril y julio de 2026. Academia online Antonella Pochettino. Comunidad Fonos en red. Disponibles en: https://fonoantopochettino.com.ar/fonosenred/

jueves, 3 de septiembre de 2026

DISFUNCIÓN DEGLUTORIA

INTRODUCCIÓN:

Las disfunciones orofaciales pueden aparecer a lo largo de toda la vida. Sin embargo, las más frecuentes se presentan entre la población infantil. Aunque se pueden presentar de forma aislada, por la relación entre las estructuras del Sistema Estomatognático (SE) pueden aparecer más de una de manera conjunta y simultánea.

El prefijo dis del latín “dis” Indica negación o contrariedad. Función que se realiza no a favor o en la dirección esperable. A las funciones ejecutadas por un sistema disfuncional las denominamos disfunciones, en este caso relativas al SE.

Sabemos que las funciones orofaciales se desarrollan en la zona oral y cuando no se realizan de forma adecuada se convierten en disfunciones, como el caso que veremos en este artículo: DISFUNCIÓN DEGLUTORIA.

La deglución es un proceso complejo en el que están involucrados aspectos anatómicos y fisiológicos. Durante la deglución los alimentos son propulsados desde la boca al estómago. Para ello se precisa de la coordinación de movimientos voluntarios (tiempo bucal) e involuntarios (tiempo faringo-laringo-esofágico) (Arias, 1994 citado en Pastor Vera, 2008).

La deglución no sólo tiene que ver con la alimentación, sino también con la deglución de saliva, acto frecuente, tanto diurno como nocturno. La lengua es el órgano sensorial por excelencia y esencial en las funciones de masticación, deglución y fonación.

La lengua se caracteriza por el llamado triple cierre bucal (Vera et al., 2004 citado en Pastor Vera, 2008). Este triple cierre asegura un adecuado crecimiento del macizo facial incluyendo los maxilares donde la lengua toma apoyo en tres partes: uno anterior en la parte palatina cercana al cuello de los incisivos, donde se apoya la punta de la lengua; el segundo corresponde a la parte media del paladar duro que soporta la lengua; y un tercero en el cual la base de la lengua toca el paladar blando.

Cuando no se dan estas circunstancias el desequilibrio muscular se instala provocando disfunción o disfunciones como lo explicaba en DISFUNCIONES OROFACIALES

En el respirador oral se rompe el equilibrio entre las estructuras, se altera el crecimiento de los maxilares y se imposibilita la realización de una deglución funcional (normal). Esta es una deglución adaptada a la situación creada por la respiración oral que se conoce como deglución disfuncional o atípica.


Fig. 39 Mordida abierta bilateral


DEGLUCIÓN ATÍPICA VS DEGLUCIÓN MADURA:

Vemos a continuación las diferencias entre la deglución madura o adulta y la deglución atípica o disfunción deglutoria.

La disfunción deglutoria se caracteriza por una postura inadecuada de la lengua tanto en reposo como durante la deglución de saliva, alimentos sólidos y líquidos.

La deglución atípica es definida por Zambrana y Dalva (1998) como la presión anterior o lateral contra las arcadas dentarias durante la deglución.

Los arcos dentarios no están en contacto para permitir que la lengua se interponga en el espacio dejado por los mismos, tanto en el sector anterior como en el bilateral (Carrasco, 1993 citado en Pastor Vera, 2008) como se puede apreciar en la figura 39: mordida abierta bilateral.

Adamowsky (1990) define la deglución atípica como todo movimiento compensatorio que se desencadena por la inadecuada actividad lingual que pone en marcha el acto deglutorio en la etapa bucal. Y considera ejemplos de deglución atípica los siguientes:

Deglución con interposición lingual anterior.

Deglución con interposición lingual posterior.

Deglución con succión de labios (ver Fig. 45).

Deglución con succión de carrillos.

Deglución con succión de lengua.

Deglución con apoyo en comisuras (ver Fig. 46).

Deglución con apoyo de incisivos superiores sobre labio inferior

Deglución con apoyo en la parte central de labios y contracción de la borla del mentón.

En los niños con deglución atípica es frecuente encontrar características comunes (Peralta, 2001 citado en Pastor Vera, 2008):

Torpeza a la hora de realizar con eficacia los movimientos deglutorios de delante hacia atrás.

El bolo alimenticio se arma contra los incisivos.

Masticación en la zona anterior de la boca y no con los molares produciendo un movimiento de succión más que de masticación.

Maseteros laxos.

Durante la deglución se puede dar una contracción labial de la borla, de las comisuras o un apoyo labial inferior en incisivos.

Los labios no sirven de muro de contracción por lo que suelen aparecer restos de alimentos y saliva en los labios.

Participación mímica compensatoria: movimientos de cabeza y cuello.

Es frecuente encontrar un paladar ojival especialmente estrecho que dificulta la ubicación de la lengua correctamente.


Fig. 45 Deglución con succión de labio inferior


Cuando surgen los primeros molares se inician los verdaderos movimientos masticatorios y comienza el aprendizaje de la deglución madura.

La lengua se sitúa pegada al paladar duro por detrás de los incisivos superiores y los labios se mantienen cerrados durante la masticación y la deglución para evitar la pérdida del bolo alimenticio que es enviado a la faringe a través de movimientos ondulatorios de la lengua.

Donato y Grandi (2006) describen el patrón de deglutorio correcto:

Labios cerrados, sin esfuerzo.

Ápice lingual en rugas palatinas.

Dorso lingual contactando con parte media del paladar.

Raíz o base lingual contactando con paladar blando, descendiendo unos 45º aproximadamente para permitir el paso del bolo, liquido o saliva.

No se debe observar ningún movimiento cervical, labial, lingual, comisural, entre otros, como mecanismo compensatorio en dicho acto deglutorio.

En la deglución funcional o adulta la lengua realiza el denominado “Triple cierre” y contacta con el paladar en el momento de deglutir, sin que existan tensiones y/o fuerzas peribucales ni corporales compensatorias.


CAUSAS DE DISFUNCIÓN DEGLUTORIA:

Las causas que facilitan la permanencia de la deglución con patrones infantiles pueden ser de origen orgánico o funcional como lo explicaba en: DEGLUCIÓN ATÍPICA (Parte I): “ETIOLOGÍA Y CARACTERÍSTICAS CLÍNICAS”

La respiración oral es uno de los principales factores causales de disfunción deglutoria por la alta frecuencia con la que se presenta en la primera infancia. La disfunción respiratoria ocasiona daños estructurales que comprometen la función de deglución que al ser atípica, también crea daños estructurales al no ejercer su función modeladora del paladar durante el crecimiento, propiciando un maxilar estrecho con paladar ojival.

Existe una clara relación entre la respiración oral y la disfunción deglutoria, sin embargo, otros factores también pueden impedir que la función de deglutir se realice con normalidad:

HÁBITO DE SUCCIÓN DIGITAL

FRENILLO LINGUAL ALTERADO (FLA)

Tanto en la respiración oral como en el hábito de succión de dedos y el FLA, la lengua pierde el contacto con el paladar y se mantiene en posición baja, provocando maloclusión dental y desequilibrios musculares que impiden que se pueda producir la deglución con normalidad transformándose en una disfunción deglutoria.


Fig. 46 Deglución con apoyo en comisuras


LOGOPEDIA: Terapia Miofuncional Orofacial

El tratamiento de la disfunción deglutoria se realiza a través de terapia miofuncional, abordando la musculatura orofacial comprometida y las funciones alteradas para rehabilitar al paciente de forma integral.

El tratamiento logopédico está enfocado hacia la rehabilitación de la disfunción deglutoria con el objetivo de evitar las recidivas, sobre todo en los casos de las mordidas abiertas que requieran Ortodoncia. El tratamiento iniciado de forma precoz permite en muchas ocasiones solucionar estas alteraciones sin necesidad de Ortodoncia.

Sabemos que una función alterada (deglución) creará disfunciones en cascada que van a repercutir de forma negativa en el desarrollo orofacial y esquelético.

Dijimos antes que la deglución atípica o disfuncional se caracteriza por una postura lingual inadecuada en reposo y durante el acto de tragar. La posición de la masa lingual se corregirá al enseñar al paciente el patrón muscular funcional o deglución adulta. Será una condición previa que la respiración nasal esté establecida para lograr la instalación del nuevo patrón deglutorio.

En el artículo DEGLUCION ATÍPICA (Parte II): “DIAGNÓSTICO Y TRATAMIENTO” explicaba que hay tres fases que son comunes a todo tratamiento logopédico y que Segovia (1988) denomina de concientización, corrección y reforzamiento.

En la práctica diaria es necesaria la intervención interdisciplinar: el ortodoncista trabajará la forma y el logopeda la función (Zambrana, 1996ª citado en Pastor Vera, 2008). Sólo trabajando en equipo se conseguirán resultados óptimos que faciliten al paciente la normalización de sus funciones y de su estructura anatómica, así como la estabilidad de ambas.

Desde la Logopedia se recomienda la intervención precoz ya que restablecer lo fisiológico no es una labor sencilla y cuanto más tarde se inicie, más tiempo y esfuerzo será necesario por parte del paciente y del equipo tratante.


LA REHABILITACIÓN:

La evidencia recomienda iniciar el tratamiento lo antes posible. La fórmula que ofrece los mejores resultados es la de prevención seguida de intervención temprana si la disfunción se ha instalado.

La clave del éxito de la terapia miofuncional orofacial está en una buena evaluación, en la que se establecen correctamente los objetivos de trabajo personalizados según el diagnóstico. También se debe tener en cuenta que es imprescindible la colaboración de la familia y del propio paciente. Además, es necesario un trabajo constante e intenso para revertir la sintomatología.

Finalmente, el éxito requiere la coordinación de todos los profesionales implicados para poder realizar una planificación esmerada del tratamiento logopédico en relación con otros tratamientos.

Los ejercicios motores orales incluyen la estimulación sensorial y los movimientos repetitivos (a veces contra resistencia) dirigidos a la musculatura orofaríngea como los labios, la lengua, la mandíbula, el paladar blando y la faringe, con el objetivo de mejorar sus movimientos y fuerza.

Todos los ejercicios tienen como objetivo consolidar una postura labial y lingual estable, funcional e integrada dentro de un adecuado patrón de respiración nasal.

Se considera que el tratamiento puede finalizar cuando la evaluación integral informa que el estado del paciente ha mejorado en su grado de severidad.

Fig. 39, 45 y 46 tomadas de Pastor Vera (2008) Capítulo 2: Análisis y descripción de la deglución: diferencia entre la deglución adulta y la deglución atípica. Citada en bibliografía.


CONCLUSIONES:

Las disfunciones orofaciales (como la disfunción deglutoria) son un desequilibrio de las funciones del SE y su manifestación y persistencia puede contribuir a provocar, agravar y recidivar maloclusiones dentales. Ello dependerá de su etiopatogenia, como así también de la tríada intensidad, duración y frecuencia de las disfunciones.

Las disfunciones orofaciales y su repercusión en el órgano bucal y en el bienestar general no se resuelven de forma espontánea, sino que, son progresivas y pueden convertirse en crónicas; de ahí la importancia de ser contempladas en todas las etapas de la vida desde la prevención o el abordaje terapéutico.

En una disfunción deglutoria la lengua no realiza el contacto palatino característico de la deglución adulta, observándose presiones anómalas de lengua, labios y/o mejillas durante la deglución. A esta disfunción durante el acto de tragar se la conoce como deglución disfuncional, atípica o infantil.

El logopeda es el profesional sanitario competente para la prevención, exploración, diagnóstico y tratamiento de las disfunciones orofaciales, especialmente en las alteraciones de respiración, succión, masticación y deglución.

Por todo lo que se ha explicado, se puede afirmar que las medidas preventivas y la actuación temprana en las disfunciones deglutorias con profesional sanitario, son un beneficio para la salud, el bienestar y la calidad de vida del menor, adolescente o adulto.


GLOSARIO:

Deglución: Acción de tragar los alimentos y la saliva.

Deglución adulta, funcional o correcta: Deglución en la que la lengua realiza el denominado “Triple cierre” y contacta con el paladar en el momento de deglutir, sin observarse tensiones y/o fuerzas peribucales ni corporales compensatorias.

Deglución disfuncional, atípica o infantil: Deglución en la que la lengua no realiza el contacto palatino característico de la deglución adulta, observándose presiones anómalas de lengua, labios y/o mejillas durante la deglución.

Evertido: Hacia fuera y abajo.

Frenillo lingual: Repliegue mucoso que fija en mayor o menor medida a la lengua al suelo bucal, limitando su movilidad en los casos extremos.

Hábitos anómalos-lesivos: En ortodoncia, actitudes que modifican las posiciones de los dientes bien por presión muscular sobre los mismos (Ej. succión del pulgar) o por ausencia o interacción con una función estimuladora del desarrollo orofacial (Ej. Respiración oral).

Incompetencia labial: Falta de sellado o cierre labial que normalmente va acompañado de hipotonicidad del labio superior e hipertonicidad del labio inferior.

Maloclusión: Problema ortodóntico u ortognático que significa “mala mordida” y que incluye dientes apiñados, ausentes, torcidos, adicionales o maxilares mal alineados. Posición incorrecta de las superficies de mordida o de masticación de los dientes superiores e inferiores.

Mordida abierta: Relación vertical anormal de los dientes, existiendo un espacio entre los superiores e inferiores, sin producirse contacto. Puede ser anterior, lateral, antero-lateral o completa. En inglés: open bite.

Succión digital: Hábito oral patológico que consiste en introducir y succionar un dedo (habitualmente el pulgar) en la cavidad oral, lo que provoca una contracción activa de la musculatura perioral y, a la larga, una deformación del paladar duro.


BIBLIOGRAFÍA:

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Pastor Vera, TV (2008). Análisis correlacional de las secuelas estructurales y funcionales que son ocasionadas por la respiración oral y que condicionan la deglución. Tesis doctoral. Universitat Ramon Llull. https://hdl.handle.net/10803/9263

Grandi D, Donato G. Terapia Miofuncional. Diagnóstico y Tratamiento. Ed. Lebón. Barcelona, España. 2006.

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Zambrana Toledo González N, Dalva Lopes L. Logopedia y ortopedia maxilar en la rehabilitación orofacial. Tratamiento precoz y preventivo. Terapia miofuncional. Ed. Masson. Barcelona, España. 1ª ed. 1998.

Segovia ML. Interrelaciones entre la Odontoestomatología y la Fonoaudiología. La Deglución Atípica. Ed. Médica Panamericana. Buenos Aires, Argentina. 1988.